En la República Dominicana, actos rutinarios de la vida institucional del país sirven a los propósitos de cuestionar su credibilidad y peor aún, su seriedad y legitimidad. Otorgar la nacionalidad o ciudadanía a quien o quienes la soliciten, luego de cumplir con los requerimientos, debiera ser un acto rutinario de las autoridades correspondientes. Sin embargo, el protagonismo supera la acción jurídica de la decisión institucional.
Recientemente, le fue otorgada la nacionalidad, por más de una ocasión, a un ciudadano venezolano conforme reseña acento.com de fecha 17/03/14:
”Gustavo Cisneros ha recibido la ciudadanía dominicana en tres ocasiones.
Aunque las actuales autoridades dominicanas anuncian como una novedad que han otorgado la nacionalidad al magnate venezolano, lo cierto es que antes la entregaron Salvador Jorge Blanco y durante el gobierno de Leonel Fernández”
De la misma forma, pero sin apariciones públicas, les venden a personas del bajo mundo, la nacionalidad e identidad. Un lector comentó con mucha razón “qué si la ciudadanía dominicana expira”. Dicho comentario ha adquirido rango constitucional conforme la infame, antijurídica, cuestionable, repudiable, inhumana y globalmente rechazada Sentencia 168/13 del Tribunal Constitucional, que ha hecho que expire la ciudadanía a más de cuatro generaciones de dominicanos que suman cientos de miles…
Es bueno que se sepa, que la República Dominicana, es el único país del mundo en donde se nace y se muere más de una vez. Pues si Ud. obtiene un acta de nacimiento debidamente certificada y legalizada, ésta expira a los 30 días, por lo que el ciudadano debe acudir nuevamente a “demostrar” que nació o sus deudos a “demostrar” que falleció. Indudablemente, esta situación, nos resta mucha credibilidad institucional, de ahí que, los informes de desmentido que realizan las autoridades dominicanas, son difíciles de creer y asimilar, provocando incredulidad justificada ante gobiernos e instituciones internacionales.