Llega de nuevo una época que tanto a los padres como a los hijos puede provocarles sentimientos encontrados. Por un lado, para los padres, ver a sus hijos avanzar, iniciar un nuevo peldaño, crecer, les produce satisfacción y ánimo para continuar haciendo el gran esfuerzo que amerita.
Por otro, el gasto que implica prepararlos para la escuela en este momento, en un año con una economía difícil, es todo un reto. Genera gran preocupación por no contar con el dinero suficiente para comprar todo lo necesario o tener que incurrir en deudas para que así sea.
Los hijos y las hijas por su lado dejarán de dormir toda la mañana, comer sin horario, acostarse tarde y no hacer nada, lo cual les disgusta abandonar. Pero por otro lado, el deseo de reencontrarse con sus amigos, lujear sus útiles nuevos y contar lo que hicieron en vacaciones les da ánimo y ganas de regresar a la escuela.
Hay algunas recomendaciones que queremos compartir para hacer éste momento familiar un poco más llevadero, tomando en cuenta que los involucra a todos y a todas y que además está condicionado por la situación económica:
-Antes de salir a comprar útiles quítese el traje de la culpa para que esté más libre, esto le evitará comprar de más y disgustarse con sus hijos.
-Revisen lo que quedó del año pasado y que lo re-usen si es necesario, por ejemplo mochilas, lápices de colores y otros útiles que talvez se compraron a mitad del año pasado y que no deberían comprarse ahora sino más adelante.
-Pregunte a familiares, vecinos y amigos sobre la posibilidad de hacer intercambios y aprovechar ofertas. Esto hará que en vez de quejarse por los altos costos busque alternativas de ahorro, es decir soluciones al problema.
-Hay toda clase de materiales y accesorios escolares, de todos precios, colores y formas. Talvez es el momento de enseñarles a los niños que todos hacen la misma función y aprovecha para concientizarlos sobre el consumismo del sistema capitalista en que vivimos. Haga esto sin poner carga emocional, siéntese con sus hijos y plantéeles que debido a la situación económica mundial, nacional y familiar, este año lo harán de otra forma y además con alegría. El cómo ellos lo asuman dependerá de cómo lo asuma usted; si lo hace con culpa o pena por no poder satisfacerlos, así lo tomaran ellos, con disgusto y le manipularán hasta conseguir su objetivo, que puede ser que le compren lo que exige o sacarlo de control a usted y provocar una pelea familiar.
-Luego de iniciado el año escolar, haga con sus hijos un horario de las actividades diarias donde se incluyan las tareas escolares. Esto de acuerdo a las necesidades de su familia. A partir de este acuerdo en el horario, recuerde que la responsabilidad de las tareas es de sus hijos y no de usted. De nuevo la culpa por no dedicarles el tiempo suficiente puede hacer que los padres se angustien y preocupen por algo de lo que se tienen que ocupar los hijos. Veo con mucha frecuencia en la consulta a madres que luego de llegar del trabajo se tiene que sentar con sus hijos pues si no lo hacen estos no hacen sus tareas. Esto no es sano, ya que ellos deberían “cargar su propia mochila”. El papel de los padres es supervisar, estimular, acompañar, pero no hacer a sus hijos dependientes de ellos para que cumplan con su responsabilidad. Establezca un orden, establezca las reglas y también las consecuencias para cuando las reglas no se cumplan. A veces los padres llegan cansados, sin energía y esto hace que permitan cosas que no ayuden a que los niños asuman su responsabilidad y los padres se sobrecarguen.
-El aprendizaje debería provocar alegría y entusiasmo, pero no siempre esto ocurre. A medida que los niños van creciendo van también perdiendo esta condición indispensable para el aprendizaje. Revise cómo andan las cosas en este sentido, vea la actitud del niño o niña, la de usted y si siente que no puede manejarlo, busque ayuda a tiempo para evitar empeorar las relaciones familiares y el vínculo con sus hijos que es siempre lo más importante.
Twitter: @solangealvara2