En República Dominicana tenemos representantes municipales a los que comúnmente llamamos regidores y regidoras, quienes están llamados a promover el desarrollo de las comunidades o municipios por los que fueron elegidos. Si bien es una posición política a la que muchas personas aspiran a través de los diferentes partidos con una combinación de factores, representar y trabajar por sus comunitarios y/o iniciar e impulsar su figura en el ámbito político con miras a desarrollar una carrera y escalar a futuro; también es cierto que en el escenario de poder, no es la posición ni más conocida ni valorada.

Estamos en un año preelectoral, donde se están moviendo las intenciones en todos los partidos para salir rostros a las diferentes posiciones que serán elegidas por los ciudadanos en el año 2020, en esta primera etapa figuras a precandidatos o precandidatas. Vemos tanta juventud con excelente nivel profesional y real vocación de servir, tantos hombres y mujeres capaces también de generaciones más adultas pero que vienen realizando trabajo social y van firmes en busca de simpatías y votos para dicha posición.

Vale decir que esta sociedad a su amplio denigra o valora poco al regidor, regidora, y esto a qué se debe? La población no tiene claras las funciones de esta posición, sus ocupantes no son constantemente protagonistas de opinión pública y ellos mismos durante su período de gestión no promocionan sus actividades, sus logros, tal vez arropados por funcionarios tradicionalmente de mayor preponderancia en la gobernanza dominicana, esto último es una asunción mía.

Un (a) regidor (a) es un legislador (a) municipal que está llamado (a) a auditar o fiscalizar la gestión del alcalde o alcaldesa y a asegurar el buen uso de los recursos públicos que administran las alcaldías, así como también a conocer las propuestas que tiene derecho a presentar la ciudadanía como iniciativas populares, entre otras responsabilidades que son de importancia para el buen funcionamiento de las diferentes ciudades y municipios.

Hemos visto cómo a partir de gestiones pasadas en lo que antes se llamaba sindicatura y la figura protagónica era llamado (a) síndico (a), tomó un perfil mucho más digno, elegante y valorado al pasar a llamarse alcaldía y alcalde o alcaldesa. Por qué no elevar la gestión de los que hoy llamamos regidores y regidoras, y denominarlos ediles o concejales? Concejales, miembros del concejo municipal, quienes al ser elegidos por el pueblo defiendan los derechos y procuren mayores servicios para cada dominicano y dominicana, siendo un verdadero ente de acción y acompañamiento a la gestión que encabeza un alcalde o alcaldesa.

Puede que algunos opinen que no se trata del término o nombre del puesto, sino de quienes lo ocupan, hasta algún punto puede ser cierto, sin embargo, en una sociedad aspiracional por cultura, en un país donde actualmente la juventud si quiere decide, en un país que apuesta al cambio, bien podríamos iniciar con darle un nombre nuevo y sonoro y que se estila en otros países, y podríamos empoderarnos de impulsar esas nuevas figuras de hombres y mujeres que apuestan a ser elegidos para con profesionalismo y mucha dignidad ser la voz de las comunidades dentro de las alcaldías a nivel nacional. De regidores (as) a concejales, una gestión de cambio!

Conozco mucha gente de valor trabajando en política en diferentes organizaciones y aspirando a lograr un puesto para verdaderamente representar pero hoy dedico este articulo a mi amiga Liz Mieses, precandidata a concejal del Distrito Nacional, circunscripción No.1.

Adelante!