En esta oportunidad debemos referirnos a los aumentos en los precios de todos los artículos a partir de la aprobación, por parte de la Cámara de Diputados, convirtiendo en ley el proyecto de reforma fiscal.
Mi intención no es exculpar a los comerciantes, porque ciertamente muchos se aprovechan y se convierten en agiotistas al traspasar al pueblo consumidor costos mucho más altos de los incrementados por estas razones. Sin embargo debemos ser justos, el inversionista, ya sea comerciante importador, detallista, industrial o prestador de servicios, tendrá que aumentar sus precios desde ahora, debido a los aumentos de sus costos de operaciones.
Esto no parece justo, pero la realidad muchas veces no es justa. El comerciante ahora tendrá que invertir una mayor cantidad de dinero para tener el mismo inventario que tenía antes, sencillamente porque todo tendrá un aumento en sus precios. Lo más sencillo que tenemos y por donde comienza la cadena de producción, es el precio del dólar con lo que se compra toda la materia prima y productos terminados que llega al país, más el flete y el seguro ( CIF ), que ya alcanza casi los 40 pesos por dólar, también los insumos de producción, el combustible y la energía eléctrica subirán de precio. Luego el transportista también subirá su tarifa, más temprano que tarde habrá que hacer un aumento general de salarios, es decir que todo, absolutamente todo subirá de precio. Y como habrá aumentado la inversión que el comerciante debe hacer, que en la mayoría de los casos se realiza con financiamiento bancario, cuyas tasas también serán elevadas, no hay otra opción que no sea traspasar al consumidor todos estos costos más el porcentaje que compense para mantener la rentabilidad del capital.
Para tener una idea más clara me permito poner en cifras un ejemplo sencillo. Supongamos que un producto tiene un costo actual en almacen de RD$100.00, esto significa que el comerciante ha invertido esa cantidad de dinero para tener ese producto en sus almacenes; y el comerciante lo vende en RD$150.00. Tenemos que ese comercio tiene en la actualidad un beneficio bruto de RD$50.00, con lo que paga los empleados, energía eléctrica, financiamiento bancario, alquiler de local, materiales de limpieza, y muchos otros gastos, más sus propios beneficios. Ahora con la reforma tendrá un aumento de más de un 20%, es decir que ese mismo producto para tenerlo en sus almacenes deberá invertir la suma de RD$120.00, si a eso le aumentamos los incrementos de precios de todos los insumos, gasoil, energía eléctrica, intereses bancarios, salarios, etc., ya no podrá vender en RD$150.00, ni tampoco en RD$170.00 para sumarle el costo nuevo.
Si antes él tenía una rentabilidad adecuada para su giro de negocio con un 50% sobre su costo, ahora, si mantiene el mismo nivel de rentabilidad, el precio sería de RD$180.00, pero como se incrementarán todos los gastos, muy probablemente tendrá que vender a RD$200.00, es decir, el producto habrá subido un 33%, al pasar de $150.00 a $200.00. Esto es sin tomar en consideración el ITBIS que subirá del 16 al 18%, y productos que antes no pagaban ahora si pagarán.
En otras palabras, el nivel de inflación para este fin de año y el próximo será de dos dígitos por más que quieran aguantarlo artificialmente.
Como siempre sucede en estos casos, los aumentos se producen primero porque el comerciante debe reponer su inventario y coloca sus precios en función de esto. Es decir, hace una proyección de sus nuevos costos y gastos para establecer sus nuevos precios de venta. Y el pueblo consumidor se queda con el mismo nivel de salario.
Entonces la pregunta es: la Reforma, para quién es? ¿ Para que el Estado y el Gobierno siga siendo más grande y poderoso, y el pueblo más pobre ?, ¿ Para que siga profundizándose la brecha entre pobres y ricos ? Hago un llamado para que nuestros políticos sean más cuidadosos y menos prepotentes.
En mi opinión, el gobierno pudo haber buscado otras alternativas para no castigar tanto al pueblo consumidor. Esa es su responsabilidad. Muchos economistas hicieron planteamientos serios a los cuales no se les hizo caso, claro es más fácil que el pueblo se sacrifique una vez más, ya que el gobierno dijo que no estaba dispuesto a sacrificarse el. Ahora nos corresponde trabajar más para pagar todos nuestros impuestos, y la clase media, media alta tal vez sacrificar algunos lujos o comodidades, y simplemente esperar 4 años para poder hacer los ajustes que la democracia nos permite.