La Reforestación en República Dominicana ha tenido, con altas y bajas, características únicas en la región, porque se basa en una metodología particular para estos grupos, que descansa en tres ejes fundamentales: Brigadas, Técnicos y Documentación, que consiste en una agenda técnica y el cuaderno del capataz que, llevada como se debe, contribuyen al impacto sociocultural (Subcultura laboral) en favor del manejo de los recursos naturales, en particular el forestal.

El trabajo de las brigadas es de tal dimensión que es difícil de medir por medios convencionales a nivel nacional. En algunas zonas el producto del trabajo de reforestación está a la vista de todos, y en otras se encuentran en lugares intrincados, muchos de ellos con un potencial de turismo de naturaleza impresionante y propicio para la interpretación ambiental.

Esos hombres y mujeres, si siguen la metodología de trabajo participativa como está establecida, harían la magna obra de continuar avanzando con empeño hacia la conservación y ganancia de más cobertura boscosa para el país y, con ésta, hacia la consecución de la Meta propuesta por el Ministerio de Medioambiente para el año 2021 con relación al aumento y conservación del recurso agua en República Dominicana.

Sobre las brigadas de reforestación recaerá el gran compromiso de llevar a cabo la histórica plantación de más de 14 millones de arbolitos, según lo anunciara Orlando Jorge Mera, Ministro de Medioambiente, como parte de su estrategia para incrementar  la producción de agua en el país.

Los integrantes de las brigadas, ya sea que estén bajo la dirección de alguna ONG, Gobierno Municipal, Departamento Municipal o Provincial del Ministerio de Medio Ambiente,  no podrán ni “arrascarse la cabeza”, por el gran desafío que representa para el país plantaciones de árboles a tal magnitud, por lo que deben prepararse para cuatro momentos fundamentales:

  1. Reuniones con las comunidades para la captación de los terrenos a reforestar, porque no todos son propiedad del Estado.

 

  1. La preparación de sitios o terrenos, especialmente previo a las épocas de lluvia, donde se plantarán los árboles, que implica el chapeo en franja, coronas o desyerbos circular de 60 centímetros, el hoyado, y distribución de las plantas, lo que podría tomarse dos y más meses.
  2. Plantar los arbolitos, es el tercer paso e inicia con el pedido de las plantas, transporte a todos los frentes de reforestación, recepción y traslado al interior de la parcela o finca, que generalmente están distantes.

Es importante aclarar que plantar o “sembrar”; es decir, introducir el arbolito en un pequeño hoyo, es lo que se toma menor tiempo en el proceso de reforestación, ya que una brigada de 10 personas puede plantar o "sembrar" más de 15 mil  plantas en 8 ó 10  días de trabajo, si los arbolitos estuvieran cerca del hoyo como lo encuentra el voluntario cuando va a una jornada.

  1. Dar mantenimiento para defender los arbolitos de la competencia de las “malezas” o ¨buenaza¨ de la zona y de la presencia de animales domésticos vagantes ocasionales, de un familiar o vecino que lo introduzca como generalmente ocurre, y que junto a la falta de humedad han causado muchísimo daño a las plantaciones establecidas, teniéndose que reponer cuando la mortandad exceda un 15% del área reforestada.

También deben protegerlos contra incendios, que pueden originarse por una simple balsa encendida a orillas de la carretera o del camino, gente haciendo agricultura o el dueño de ganado que "mejora" el pasto de sus reses con la quema periódica de su finca, provocando incendios forestales sin la intensión de hacerlo.

Mantener el concepto de las brigadas comunitarias de trabajo es fundamental para la consecución de la reforestación de millones de tareas que requiere la nación para la producción de agua y también para el bienestar de la gente más pobre de los campos dominicanos.