Al término de esta Semana Santa o Semana Mayor, fecha en que se conmemora anualmente por la religión cristiana la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, y periodo que para muchos es propicio para reflexión, para otros de sacrificios, de fiestas o de vacaciones, me ha inspirado escribirle mi punto de vista sobre las doctrinas religiosas o cualquiera que sea la sumisión del hombre a un ser superior o su Dios.
La Semana Santa tiene sus peculiaridades, donde se llevan a cabo ritos, actividades tradicionales y muchas formas particulares de cada zona geográfica donde se practica el cristianismo. Entre esas prácticas está el viacrucis, la vigilia pascual, determinada gastronomía, peregrinación, fiestas y música religiosa propias de la Semana Santa de cada región.
De acuerdo a las memorias históricas, los seres humanos de todos los tiempos han necesitado adorar, idolatrar o venerar a una divinidad superior, dioses o un único Dios y su enviado Jesucristo en el caso de los cristianos. Para algunos era tan grande la necesidad que creaban monumentos, esfinges e íconos en representación de esas divinidades. En ocasiones los mismos hombres eran los representantes de esas divinidades.
Lo cierto es que los seres humanos llevan dentro de sí la necesidad de someterse a un poder subliminal, divino, fantástico, utópico, mitológico, etc. Esto trae consigo las religiones que a través de la historia han estado en contraposición con la ciencia. De acuerdo a estudios de los Testigos de Jehová, existen en el mundo más de 37 mil congregaciones religiosas.
Según el último estudio mundial de feligreses por religión, publicado en el 2011 por la agencia del Vaticano "Asianews", que cita un estudio del centro estadounidense The Pew Forum, las principales religiones o más populares, con más adeptos están el cristianismo, el islamismo, el hinduismo, el budismo y la nueva era. El 15 % de la población mundial es atea, y el 13 % pertenece a otras pequeñas religiones. Datos avalados (Fuente: CIA).
El cristianismo, No. uno en el mundo, con aproximadamente 2,180 millones de practicantes, un 32% de la población mundial, (6, 900 millones), está basado en las enseñanzas de Jesucristo, adorando un solo Dios de quien habló Jesús: Yahvé o Jehová, filosofía en la que me inscribo.
En segundo lugar, los seguidores del Islam, los musulmanes, creen en un solo Dios todopoderoso a quien llaman Allah y su profeta es Mahoma. En el mundo existen más de 1,600 millones de islámicos, un 23% de la población mundial.
El Hinduismo cuenta con 1100 millones de feligreses, un15% de la población mundial. Siguen más de 300 mil dioses y diosas que convergen todos en una misma espiritualidad universal llamada la Máxima Realidad o Brahmán, al cual no lo consideran un dios, sino un término para simbolizar la máxima unidad; creen en la reencarnación.
Los budistas no adoran a Buda realmente, sino que siguen la filosofía de vida personal basado en valores y principios. Entienden que el universo gira por ley natural, también creen en la reencarnación. Las religiones predominantes de China son el budismo, el taoísmo, el confucianismo y la religión tradicional china.
La Nueva Era es una religión que promueve el desarrollo del poder y la divinidad de la persona. Ellos ven la tierra como la fuente de toda espiritualidad. La Nueva Era enseña misticismo oriental, espiritualidad, técnicas metafísicas y psíquicas, realizan ejercicios de respiración cánticos, meditación, para desarrollar su conciencia y la divinidad propia de la persona. Es una religión hecha al gusto del consumidor y nace en la creencia astrológica y del zodiaco.
A la conclusión que quiero llegar con estos planteamientos es mostrar a los lectores la necesidad y sumisión que tenemos los seres humanos de buscar un equilibrio de conciencia espiritual, una filosofía de vida, un idealismo de pensamiento o como queramos enfocar los efectos de la divinidad de Dios, que por lo general predican las religiones.
Para mí en particular, que soy sigo y me inscribo en la filosofía cristiana, respeto a todas las demás congregaciones religiosas y entiendo que ninguna tiene la verdad absoluta. Solo Dios puede juzgarnos desde el punto religioso y de la divinidad. A su debido tiempo cada uno de nosotros, a través de sus actos, tendrá que estar frente a frente el día que nos pidan cuenta, aquellos que creemos que tendremos que rendirlas.
En este tiempo de reflexión y en que la principal congregación religiosa hace su más grande conmemoración religiosa, es importante tomar su principal doctrina, sus diez mandamientos, los cuales vienen a darnos luz, guía y esperanza frente al deterioro social y a la crisis mundial.
Pues la situación socio política, económica, cultural y ambiental de nuestra República Dominicana exige de forma inmediata la participación y el involucramiento de todos, para la búsqueda de respuestas y soluciones a los conflictos que nos afectan, como son: la crisis de valores que nos están llevando al colapso.
La familia está en crisis, la iglesia está en crisis, la moral está en crisis, el patriotismo está en crisis, la civilización está en crisis, la valentía está en crisis, los políticos están en crisis, los partidos están en crisis, el medio ambiente está en crisis, el Estado está en crisis, la migración está en crisis, las instituciones públicas están en crisis, la gente está en crisis y todo lo demás está en crisis.
Por todo eso, es urgente ir al rescate de la conciencia en cada familia, de los padres, de los hijos, de los hermanos, la familia es la institución más importante de toda sociedad, es por ello la premura de ir en su auxilio. Reflexionemos, (…)
He mantenido la teoría de que si se cumplieran las doctrinas y principios en que se basan cualquiera de las más de 37 mil congregaciones religiosas o para nosotros los cristianos, el decálogo de nuestra religión cristiana, herencia de Moisés e inspirada por Dios en las tablas de los diez mandamientos, la cual es una ley corta y sencilla, podría sustituir todas las demás leyes, pues la vida y convivencia social fuera maravillosa.
En una sociedad como la dominicana, de costumbre anómica, demando de estos simples cumplimientos que nos heredara nuestro Dios a través de Moisés, Los Diez Mandamientos: Éxodo 20:1-17 (versión resumida)
1º Amarás al Señor tu Dios sobre todas las cosas y sólo a él darás culto.
2º No tomarás el Nombre de Dios, Jehová, Yahvéh en vano.
3º Santificarás las fiestas.
4º Honrarás a tu padre y a tu madre.
5º No matarás.
6º No cometerás actos impuros. Adulterio.
7º No robarás.
8º No dirás falso testimonio ni mentirás.
9º No consentirás pensamientos ni deseos impuros. Codicia y lujuria.
10º No codiciarás los bienes ajenos. Envidia.