Opinión

¿Reducción de daños y VIH?

Por Erika Suero

¿A qué nos referimos cuando hablamos de reducción de daños?.¿En qué se relaciona la reducción de daños con la prevención del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH)?

La reducción de daños alude a políticas y programas orientados a mitigar los daños de salud, sociales, legales y económicos asociados al consumo de drogas o sustancias controladas. Incluye la difusión de información sobre cómo reducir los riesgos asociados (actividades de comunicación entre pares); la provisión de servicios que mejoren la seguridad de las personas usuarias (programas de intercambio de agujas y jeringuillas y espacios más seguros para inyectarse drogas); y todo un conjunto de tratamientos de farmacodependencias (tratamientos médicos de sustitución para la dependencia de los opiáceos, intervenciones psicosociales o grupos de ayuda mutua).  Los enfoques de reducción de daños también persiguen identificar y propugnar cambios en las leyes, normativas y políticas que aumentan los daños, o que bloquean la introducción o la eficacia de intervenciones para reducirlos y de servicios sanitarios destinados a dicha población[1].

Algunos de los componentes de la reducción de daños están siendo explorados en la República Dominicana por diferentes actores sociales, de forma dispersa y a través de diversas estrategias e iniciativas con un gran valor para la salud pública.  Tales estrategias e iniciativas vienen a llenar el espacio existente, por la ausencia de un número adecuado de servicios públicos que atiendan las necesidades de salud de las personas usuarias de sustancias controladas, estrechamente vinculadas con dicha práctica.

Si bien es cierto que, en los últimos años, se evidencia el impulso de importantes acciones con una perspectiva de salud pública y de derechos humanos, centradas en la persona usuaria de sustancias y con la participación del Estado; no menos cierto es que nuestro país aún no cuenta con una política pública de salud[2] que siga los preceptos de la reducción de daños de forma integral y que, entre otros aspectos, contemple como parte de sus objetivos, la prevención del VIH; habida cuenta que la responsabilidad de su elaboración, implementación y evaluación recae sobre los órganos ejecutivos o representativos de este último y no sobre los particulares.

Es menester destacar que la población usuaria de drogas presenta una mediana de prevalencia de VIH de un 3.2%[3], con una mínima y una máxima de 1.3% y 4.8%, respectivamente, frente a la de la población general que es de un 0.8%.  Se encuentra, por tanto, entre los grupos de mayor vulnerabilidad priorizado en el Plan Estratégico Nacional para la Respuesta a las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) y al VIH-SIDA (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida) 2015–2018[4], a ser abordados con programas de reducción de nuevas infecciones al VIH y atención.

Es motivo de preocupación el aumento de la demanda de atención para el tratamiento por consumo de heroína en los últimos años.  Utilizar la vía endovenosa, compartir material inyectable y carecer de medidas higiénico-sanitarias aumenta los factores de riesgo en la transmisión del VIH y otras ITS.

Dicha realidad hace considerar como urgente que las personas usuarias de drogas, en especial las de heroína inyectada, puedan acceder al sistema de salud y contar con las herramientas necesarias para reducir los márgenes de riesgo de adquirir y/o transmitir el VIH, otras ITS y el virus de Hepatitis C (VHC), así como evitar muertes por sobredosis[5]; y que el país cuente con políticas públicas de salud apropiadas, como las de reducción de daños.

Tal es el caso, por ejemplo, de Colombia, donde según El Espectador, en su edición digital del 31 de mayo, la Comisión Séptima de la Cámara de Representantes aprobó, en primer debate, el proyecto de ley que crearía centros de consumo controlado de drogas, con el objetivo principal de, desde el Estado, combatir y desincentivar el consumo de drogas y reducir los riesgos asociados a tal actividad.

Hasta el año 2015, en ninguna legislación ni política pública de la República Dominicana, se hacía referencia a la reducción de daños como concepto, con sus diferentes intervenciones o componentes.  Sin embargo, con el apoyo de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), se elaboró una propuesta de “Regulación Técnica parala Atención Integral del VIH y de otras ITS, en Personas Usuarias de Sustancias-que se encuentra en fase de revisión en el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSP)-,en la que emerge la reducción de daños, lo que constituye un gran paso de avance.

Asimismo, por vez primera en nuestro país, se estructuró el Proyecto “Modelo de Tratamiento Asistido por Medicamentos y Atención Integral al VIH, Basado en Evidencia Científica, para Personas Dependientes de Drogas Opioides (Heroína) en la RD”, que tiene como objetivo primario Determinar la factibilidad y aceptabilidad de un modelo de Programa de Intervención Asistida por Medicamentos en beneficio de personas dependientes de heroína, para la reducción de los comportamientos de riesgo de adquirir y/o transmitir el VIH, otras ITS y el VHC, que incorpore el vínculo entre el VIH y el uso de heroína desde un enfoque basado en evidencias y que mejore su calidad de vida”y, a través del cual, el Centro de Atención Integral a las Depedencias de Sustancias Legales y No Legales del Hospital Dr. Francisco Moscoso Puello (CAID), dispensará un medicamento sustitutivo de opiáceo a 70 personas usuarias de heroína, seleccionadas conforme los criterios establecidos.

De igual manera, con el acompañamiento del PNUD, se viene impulsando una reforma de la Ley No.50-88 sobre Drogas y Sustancias Controladas desde esta nueva perspectiva, en cuyo documento técnico elaborado para fines de discusión, se incluye el concepto de reducción de daños.

Sin desconocer el esfuerzo descrito, consideramos necesario que la RD cuente con políticas públicas de salud integrales de reducción de daños, con un enfoque centrado en la dignidad humana, en el respeto de los derechos humanos y en la salud pública, en beneficio de la población usuaria de sustancias y de la sociedad en su conjunto.

[1] http://idpc.net/es/incidencia-politica/incidencia-politica-internacional/coherencia-sistema/reduccion-danos

[2] http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=59941335012

[3] http://countryoffice.unfpa.org/dominicanrepublic/?publications=9809

[4] http://www.conavihsida.gob.do/transparencia/images/docs/plan_estrategico/Plan-Estrategico-Nacional-PEN-ITS-VIH-y-SIDA-2015-2018.pdf

[5] https://www.dropbox.com/s/9k3xwfw54fqkux2/CONABIOS%20-%202.%20Protocolo%20-%20Proyecto%20Piloto.pdf?dl=0

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