Justicia y bien común

Redefinición del rol policial: garantía de la seguridad (4)

En la historia, nunca escrita, de la Policía Nacional, las jefaturas descansaban en el trabajo del servicio secreto, hoy llamado eufemismo Inteligencia Delictiva

Por Juan Tómas Taveras

El siguiente escrito es de la autoría del entonces Coronel activo, hoy General en Retiro, Damián Arias Matos, P.N. Abogado, Periodista y Crítico de Arte, el mismo tiene el objetivo de destacar el inedito aporte resultado de la obra “Redefinición del Rol Policial: Garantía de la Seguridad Ciudadana”. Además, resaltar que muy escasa vez son reconocidos y honrados los esfuerzos de los buenos policías que hacen propuestas amplias en fondo, forma y contenido para sembral el pensamiento policial posmodernista. Citamos opinión de Damián Arias Matos en septiembre 2004 :

“El libro “Redefinición del Rol Policial: Garantía de la Seguridad Ciudadana” de la autoría de Juan Tomás Taveras Rodríguez P.N., constituye una puerta abierta al libre pensamiento en la Policía Nacional Dominicana. En un cuerpo donde tradicionalmente se piensa o  se debe pensar con cabeza ajena, es decir que hay líneas trazadas desde la cabeza que presenta siempre el dogma al que se le debe dar “estricto cumplimiento”, surge o se manifiesta una cabeza pensante que por ello no necesariamente difiera de esas “líneas”, sino que amplia en fondo, forma y contenido ese pensamiento policial posmodernista y lo lleva a las masas en forma de libro en un país donde el tema es casi desierto, el de la prevención y seguridad ciudadana.

La Policía Nacional es una institución sometida a procesos de reforma que están contenidos en la Ley 76, proceso aparente, en el papel, y a otros procesos de reforma y modernización diaria, al tenor de su latir cotidiano, que se realizan desde la Jefatura del organismo, “haciendo esto sin dejar de hacer aquello” como dice Jesucristo en el Evangelio. Por ello y con ello puede enfrentar o solo escuchar o leer, los ataques, despiadados a veces, justos en otras, opero malintencionados, perjudicados e injustos en gran parte de las ocasiones que son publicados o puestos al aire en los medios de comunicación de masas. En nuestro país, gracias a la excesiva libertad de prensa, rayana en libertinaje de meretriz, cualquier cabeza hueca, pone un programita y comienza a despotricar de la Policía, de sus hombres y mujeres de valor y calidad humana y profesional, metiéndolos en el mismo saco de los malos policías que asquean el uniforme gris.

Si hay algo que contienen este intento editorial, este fruto en un terreno árido, es que aporta, sabiamente, observaciones y consideraciones que no solo debe leer el policía, cualquiera que sea su rango, sino la sociedad dominicana toda. Esta vivisección del organismo del orden y seguridad pública, abre los órganos y muestra lo que su autor, considera que debe reorientarse, integrarse de los roles de la institución, que nos recuerda la obra, salvada la distancia temática, “El Ocaso de la Nación Dominicana” del profesor Manuel Núñez publicada en 1990 y que produjera muchas ronchas y no menor avispero en la conciencia nacional.

Juan Tomás Taveras, nativo del Licey Arriba, Santiago, con veintidós años en servicio, con cursos de Derechos Humanos, Investigación Criminal y otros, realizados dentro y fuera de su país, siempre ha dicho lo que piensa y siente con toda libertad, acaso esa sea una de las características más notables de su personalidad, junto a su preocupación por el orden y la convivencia pacífica y sus dotes innegables de líder natural en cualquier terreno que se desenvuelva. Por eso se expresa sin taparrabos ni tapujos, pero de forma respetuosa y profesional, identificando y haciendo un análisis descriptivo de la problemática de la seguridad pública, aportando cuadros estadísticos y comparativos, escalas de sueldo, distribución de nivel académico y de entrenamiento por rangos, entre otras variables que fortalecen su diagnóstico de la realidad policial actual y adiciona aportes y recomendaciones que coayudarán a reorientar la labor policial en República Dominicana.

En la historia, nunca escrita, de la Policía Nacional, las jefaturas descansaban en el trabajo del servicio secreto, hoy llamado eufemismo Inteligencia Delictiva, por entonces la policía perseguía ideas, comunistas o cabezas de alta temperatura, lideres de movimientos estudiantiles y otros dirigentes de partidos políticos de oposición. Era la guerra caliente durante la Guerra Fría.

Luego, caído el muro de Berlín, las jefaturas se sostenían con la labor del Departamento de Investigación de Crímenes y Delitos Contra la Propiedad –antirrobo-, hoy llamado no con el nombre que el Código Penal, le da sino con el eufemismo de “Delitos Monetarios”, departamento de investigación dedicado mayormente a estar en las calles las veinticinco horas del día, apresando, previniendo y persiguiendo los delitos contra el patrimonio.

Ahora, en la postmodernidad, en tiempos de globalización, la tendencia es la policía Comunitaria, la integración de la Policía Preventiva, no como un departamento más, sino como una doctrina que exige la realidad actual. Ya no se persigue ideas ni se apresa nadie por tener barbas o medias rojas, ahora la sociedad, esa sociedad dominicana que tiene como tarea pendiente dotarse ella misma de una mejor policía, quiere integrarse en juntas de vecinos, clubes de madres y comités de servicio a su policía, para juntos garantizar la convivencia pacificaa y la seguridad de las comunidades, con el programa POLISCOM.”

Dios bendiga siempre al pueblo dominicano. Todo por la patria

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