Agenda insular

RD-Haiti: prudencia e indefinición marcan primer año Medina

Por Edwin Paraison

Sin lugar a duda la llegada al poder del licenciado Danilo Medina creó expectativas de cambios en la República Dominicana; pero también en Haití. Ello, por la incoherencia característica de la gestión de tres mandatos anteriores del oficialista Partido de la Liberación Dominicana (PLD), debido fundamentalmente al apoyo electoral y la influencia sobre el tema haitiano de un sector externo relacionado con el Trujlllismo.

A diferencia de sus predecesores, a contar de 1996, no se le conoce al presidente dominicano fuertes  vínculos con Haití o con destacadas figuras haitianas de la clase política, económica o intelectual. Pudiera decirse que el haitiano es un tema que no ha sido entre los prioritarios de su hasta ahora exitosa carrera política. Algunos dicen que es un tema desconocido para el mandatario.

Sin embargo, entre todos, ha sido el Jefe de Estado que más claro se ha pronunciado,  con relación a Haití, en un discurso de toma de posesión.

En 1996, tras los terribles daños de  una campaña visceral anti haitiana con la creación del "Frente Patriótico" y pese a la presencia, en su juramentación, del primer Ministro Rosny Smart, el presidente Leonel Fernández no dijo nada al respecto. En cambio, en el 2000 Hipólito Mejía definió una visión a través de su eslogan "un matrimonio sin divorcio". Se comprometió a lograr una mejor convivencia entre los dos países y estrechar la cooperación.

A la vuelta al poder del PLD en el 2004, Fernández solamente señaló que "prestará especial atención a nuestro vecino Haití". En el 2008, en ocasión de su reelección, en presencia de su amigo René Preval no dijo absolutamente nada.

Hace un año el presidente dominicano, a través de algunos puntos claves, esbozó en su discurso de investidura lo que pudiera ser una nueva política frente a Haití. En primer lugar, el aspecto económico con una propuesta de libre comercio. Reconoció la importancia del país vecino en el plano económico por ser el segundo socio de la República Dominicana. Ahora que se habla de las complicaciones en el comercio transfronterizo, el presidente se comprometió en "eliminar las condiciones anárquicas" de este intercambio en la frontera.

En un segundo plano la cuestión migratoria. Además de la idea de crear una política migratoria clara y transparente, señaló enfáticamente que la misma será respetuosa  de los derechos humanos de los y las migrantes y sus familias y  otros convenios internacionales similares firmados por la República Dominicana.

De la palabra al hecho hay un gran trecho reza el dicho popular.  Evidentemente los avances en el plano bilateral dependen de otros factores. Todavía se está en la expectativa de cambios de funcionarios que viabilicen esa nueva política.

En este sentido, es obvia la prudencia demostrada por la administración Medina tanto en el plano bilateral como local.  Primero, en no establecer rápidos contactos con Haití, particularmente, por haber sido salpicados actores políticos de ambos lados de la isla -algunos con los cuales era necesario tomar cierta distancia- en razón de las denuncias de corrupción y un supuesto complot en contra del mandatario haitiano.

A diferencia de Michel Martelly, quien vino a Santo Domingo en calidad de presidente electo, antes de su viaje oficial casi un año después, Medina, evitó una estadía a Puerto Príncipe durante la transición gubernamental y hasta ahora no se ha dado una visita de Estado entre los dos mandatarios.

Ante las inoportunas prohibiciones comerciales haitianas desde el pasado mes de Junio, igualmente, el manejo ha sido muy prudente frente a la inexplicable ola nacionalista anti haitiana. Medina detalló para la opinión pública dominicana la explicación ofrecida por su homólogo en Nicaragua a principios de julio, aunque no haya aún un verdadero entendimiento.

Asimismo, con relación a los aliados políticos internos y externos vinculados con el tema haitiano, la prudencia es de rigor. Por el hecho de que unos han aportado los fondos que permitieron la victoria electoral, los  otros, han tenido la responsabilidad de los aspectos oscuros de la campaña con tal perfidia que aparentemente se prefiere no tenerlos en contra. Ambos grupos ya unidos a proyectos presidenciales para el 2016 para la permanencia en el poder del partido oficial.

El asunto parece estar trancado. En creole se diría "bagay la mare". Pero, hay evidencias en otros aspectos de la  vida de la nación que Medina quiere brillar con  luz propia. De tal manera, aunque el balance sea de indefinición se espera que el presidente sorprenda a muchos con uno de estos simpáticos y populares saltos de charcos que han marcado su primer año...esta vez en el tema haitiano.

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