QUÍMICA

“Poncho y yo tenemos muy buena QUÍMICA.”

Hace ya unos años que la palabra del título dio un salto y se llevó a otro campo alejado del científico. Hasta el año 1992, en la vigésima primera edición del lexicón mayor de la RAE, todo lo que aparecía con respecto a química era lo relativo al concepto científico, con los diferentes conceptos de química: biológica, inorgánica, mineral y orgánica.

En la edición siguiente, es decir, en la vigésima segunda del mismo diccionario se incluyó una acepción de reconocimiento al uso que se hace aquí del vocablo. Las autoridades entendieron el asunto del modo siguiente: “Relación de peculiar entendimiento o compenetración que se establece entre dos o más personas”.

Cuando se introdujo esta nueva acepción se comprendió que estaba destinada a permanecer en el seno del diccionario oficial por largo tiempo como sucede regularmente en ese repertorio.

La sorpresa se produce y llama la atención por la ausencia que se advierte en la enmienda que para ese término traerá la edición vigésima tercera porque las acepciones se reducirán de cinco a tres y desaparece la que reconocía la utilización a que se contrae esta sección.

No se sabe a ciencia cierta porqué se ha eliminado esta acepción pero no por esto dejará de emplearse el recurso a la palabra para expresar la buena relación que puede establecerse entre personas aunque no haya una buena explicación para eso.

El Diccionario Clave mantiene que la química  a que se contrae esta sección es la afinidad o entendimiento que existe entre varias personas.

Como se acostumbra a hacer en estas secciones, se procederá a revisar lo que el Merriam-Webster´s Collegiate dictionary trae en su décima edición para la voz chemistry que corresponde a esta química del español. En su tercera acepción es: fuerte atracción mutua, afecto o simpatía. Como acostumbran a decir los dominicanos: “ya se sabe por dónde le entra el agua al coco”, vale decir, de donde procede la química usada, asentada y luego dejada fuera.

El tipo de fenómeno cuya historia brevemente se trazó aquí no es raro en la historia de las lenguas. Siempre ha existido esa fecundación entre diferentes lenguas. Los vocablos cobran vigencia, se agotan a través del uso exagerado, pierden precisión y caen en desgracia de los estudiosos de las lenguas. Algo de esto parece estar sucediendo con respecto de la “química” entre personas.

CRUCERO

“Misiles de capacidad y alcances extraordinarios prestos a surcar cielos en viajes de CRUCERO y de muerte con sus ojivas nucleares.”

Es evidente que aquí se examinará la palabra del título y más que nada la pertinencia en que la ha colocado el periodista en su artículo al usarla en compañía de los demás vocablos.

En la actualidad tan pronto como se lee la palabra del título, crucero, lo primero que viene a la mente del lector es el viaje de recreo en barco, con distintas escalas. Esta reacción surge espontáneamente muy a pesar de que el diccionario de la RAE asienta esa acepción en el sexto lugar.

De entre las cinco acepciones que preceden a la citada, cuatro de ellas tienen implicaciones de tipo religioso. Algunas de entre esas conservan muy poca frecuencia en el habla corriente. Todo esto para destacar que el orden de las acepciones en el lexicón oficial de la lengua no tiene nada que ver con la frecuencia del uso del término en cuestión.

Para volver al asunto principal en esta sección, el meollo está en determinar si es justo y válido el uso que se hace del vocablo en estudio.

Resulta difícil desentrañar el sentido de este crucero a tan larga distancia después de los misiles de los cuales es un complemento. La explicación inteligible es la tenue relación que puede existir entre los buques crucero que son de gran velocidad y radio de acción y este mísil que el periodista trae aquí. Hay que presumir que el misil crucero es el de gran capacidad y alcance.

Si cada artículo que un periodista escribe lo hace de la manera que se comprueba aquí, la lectura se hace penosa, lenta, hasta el punto de llegar a ser desagradable porque lleva términos cuyos sentidos hay que desentrañar para poder entenderlos.

Se hace necesario repetir lo que ya se ha escrito antes. Las palabras sencillas, de sentido preciso son las que hacen interesante la lectura para el gran público. Hay que mantener ese estilo para disfrute de los lectores.

INVOLUCRAR

“Mantiene una rutina de ejercicio, está muy INVOLUCRADO en asuntos comunitarios y lleva una dieta saludable.”

Vale la pena detenerse en el significado del verbo involucrar/se en general y en especial despejar lo concerniente a si el uso que se hace aquí de este se acoge a la práctica moderna del español.

La idea que se sustentará aquí es que ese verbo en la actualidad tiene una connotación envilecida que hace la utilización un poco odiosa o por lo menos desagradable.

Como muestra de veracidad de la aseveración anterior basta con citar los sinónimos que aparecen en la obra de F. Sáinz de Robles, Diccionario español de sinónimos y antónimos, obra en la cual se lee que los sinónimos para involucrar son: introducir, injerir, insertar, complicar y mezclar.

En la práctica del español contemporáneo cada vez que a alguien lo mencionan asociado con un acto reñido con la moral, las leyes o las buenas costumbres el verbo favorito es que “lo involucran” en tal o cual asunto.

Si se trata de un autor de un delito que denuncia a algunos de sus cómplices la noticia que al respecto se imprime o se lee en los medios de comunicación adopta como verbo preferido el que aparece como título de esta sección.

El diccionario Moliner asienta que involucrar  entre otras cosas es mezclar, confundir unas cosas con otras. Ahora bien, si se toman los sinónimos y se colocan en lugar del verbo comentado la oración pierde su sentido.

El verbo involucrar se utiliza más en oraciones negativas, en las cuales se desea resaltar algo que no es agradable, que no se valoriza como cualidad positiva de la persona o cosa a la que se refiere.

ESCUADRÓN

“. . .además de ser elegido como el jugador más valioso del partido, y ahora ha llevado a su ESCUADRÓN a la final de la Conferencia Nacional de la NFL.”

Se va a aprovechar la ocasión que ofrece el uso de la palabra del título para introducir otros elementos de consideración con respecto al uso de algunos términos en las lenguas en general.

En muchas ocasiones los escritores trasladan un vocablo de significación específica a un campo que no le es propio. Esto lo hacen a sabiendas de que actúan llevando a su límite el valor primigenio.

La palabra escuadrón posee cuatro acepciones en el inventario general de la lengua. Todas esas acepciones se enmarcan en el campo de la milicia. Es una unidad de caballería comandada por un capitán. En tanto que unidad aérea es equivalente al batallón o grupo terrestre. Se la usa en la rama aérea como compuesta de un número importante de aviones. Tomada como tropa es una porción formada en filas según las reglas de la táctica militar.

Lo que se observa en la oración también obedece a una tendencia que tienen los cronistas deportivos a tratar de escapar de los estrechos linderos de las manoseadas palabras de todos los días. Como consecuencia de este movimiento introducen términos que no traducen necesariamente la acepción primera de la palabra, sino que forman parte de una libertad que se arrogan para no caer en la repetición continua.

No hay que enojarse con este tipo de recurso porque si no se abusa de él es tolerable y le imprime lucimiento a veces a las descripciones de situaciones que de otro modo resultarían aburridas.

A COSTA DE – A COSTO DE

“Pero, ¿A COSTO DE qué? Para los padres latinos de primera generación en EEUU el vehículo más práctico para cumplir con las obligaciones financieras y lograr sus metas económicas es el trabajo.”

No por mucho leer lo ha visto uno todo. Cada lectura es una aventura. Esa es una de las maravillas de los idiomas, que hacen posible las combinaciones infinitas y con facilidad pueden encontrarse nuevas expresiones y a veces exageraciones también.

Muchas veces se cría uno oyendo y repitiendo una locución y si alguna vez “se topa” uno con algo diferente le asalta la duda acerca de quién está en lo cierto o, le causa confusión por no tener acceso o deseo de llegar a las fuentes para verificar el modo correcto.

En el título se vaciaron las dos formas de componer la misma expresión. Una es la vieja conocida y la otra es la nueva que produce inquietud intelectual.

La expresión “a costa de” sirve para dar a entender que algo se logra o consigue “a fuerza de”. O significa también “a cambio de, a expensas de”. Hay otra expresión formada también con ayuda de costa y es “a toda costa” que conlleva la idea de que lo que se hace se realiza “sin reparar en esfuerzos”.

“A costo de” se usa ocasionalmente en América como una variante de la que se explicó más arriba. Algunos escritores no conformes con utilizar costo llegan hasta a emplear coste. Lo que no puede aceptarse es que coloquen la palabra principal costa en plural para que aparezca la expresión así: “a *costas de”.

Vale la pena recordar una expresión similar a las anteriores que se usó hace muchos años y es “a costilla de”. Fíjese de inmediato que la palabra costilla permanecía en singular. Esa expresión tenía en ese entonces el mismo valor que las dos del título. Naturalmente era un uso coloquial de hace más de 50 años. Ejemplo de esta utilización es: “Ese holgazán vive a costillas de sus padres”.

Esta manera de comunicar la idea parecía muy natural y ajustada a las circunstancias porque la manutención del holgazán salía de las costillas de los padres. El diccionario académico de la lengua registra “a costillas” como sinónima de “a cuestas”, vale decir, sobre los hombros o las espaldas. La combinación debe ser antigua en la lengua porque costa era una manera muy vieja de llamar la espalda. Aún en la actualidad en portugués y en gallego a costa es la espalda. El latín costa era costilla, de donde sale en español “llevar algo a cuestas”. El costal, saco grande de tela, saca ese nombre porque suele llevarse a cuestas.

Resulta imposible imponer camisa de fuerza a los hablantes. Más difícil aun es tratar de coartar la libertad de expresión o creación de los escritores. Es probable que durante largo tiempo se continúe con las dos versiones del título.