Muchas veces me he hecho este cuestionamiento y la verdad es que no encuentro una respuesta satisfactoria, que te haga sentir verdaderamente dominicano o dominicana, más bien todas las conclusiones a la que he podido llegar, reflejan que estamos siendo cómplices del incremento de la pobreza y por ende del crecimiento exorbitante de la delincuencia, el microtráfico y todos los demás delitos cometidos en el día a día, por los marginados de la sociedad y que mantiene en un estado de nerviosismo e inseguridad a todo el país.

Recuerdo que las declaraciones que en una oportunidad expresara la actual Presidente de la Cámara de Cuentas de la República Dominicana, la doctora Licelott Marte De Barrios, de que con los recursos que han sido sustraídos por funcionarios de todos los gobiernos, se hubiese haber podido construir otra República Dominicana, al parecer para los que se han organizado como Sociedad Civil y proclaman ser defensores de los mejores intereses del País, pues pasó desapercibida, como si se hubiese tratado de un cuento de hadas.

Vemos como a diario se denuncian escándalos de corrupción en diversas instituciones del Estado Dominicano, en las alcaldías, en empresas del sector privado y nada pasa, enviándole una clara señal, del que vaya a robar que robe mucho, porque nada le pasará, solo un poco de ruido en los medios de comunicación de dos o tres días y luego con parte de los recursos robados al erario público, buscar unos de los abogados incidentalitas y especialistas en tácticas antiéticas, para que les defiendan, tratando de confundir a la sociedad, logrando en muchos casos sus objetivos y la pronta libertad de los corruptos, por la debilidad de nuestro sistema judicial, la propia corrupción que existe en el sistema y el fomento a la impunidad que a diario vemos con sus decisiones benignas, para favorecer a los corruptos y delincuentes.

Considero que toda la sociedad civil, debe de empoderarse y aunque no se deje a un lado el tema de Loma Miranda, emprender acciones contundentes unidos como una roca solida e invencible, para luchar incansablemente en contra de la corrupción y la impunidad que existe hoy día en la República Dominicana, reconocida por organismos internacionales que nos colocan como uno de los países más corruptos del mundo y eso debemos de cambiarlo, por el bienestar de nuestro país y para erradicar las deficiencias del Estado Dominicano, en garantizarle al menos una buena alimentación, una buena alimentación y empleos a la clase más desposeída, ya que es la única vía de reducir a su mínima expresión los actos delincuenciales que azotan en estos momentos a la República Dominicana y que amenazan con convertirla en un México, Colombia o Venezuela cualquiera, donde los focos antisociales, le están ganando la batalla a las autoridades.

Aún estamos a tiempo, pero debemos despertar, debemos entender que lo que es la tarjeta de solidaridad, el bono gas, el bono luz, la asistencia médica, las raciones alimenticias que hoy día el gobierno les otorga a cientos de miles de familias de escasos recursos, no es suficiente y que es con los recursos que genera el propio pueblo a través del pago de los impuestos, por lo que no es un logro de los gobiernos, sino una obligación y si a esto le sumamos los miles de millones de pesos que son sustraídos de manera irregular anualmente por los actos de corrupción y la vida de francachela que se dan muchos funcionarios y funcionarias públicas, entonces la doctora Licelott Marte De Barrios tendría toda la razón del mundo, tuviésemos otra República Dominicana, con menos injusticias y menos privilegios como ha sido el deseo del Presidente Danilo Medina, quien en sus primeros dos años de gobierno, ha dado muestras más que fehacientes, de que anhela un país más justo y equitativo, reduciendo la desigualdad social.

En los últimos días hemos visto en los medios de comunicación, escritos, televisivos y radiales, instituciones envueltas en escándalos, por acciones indelicadas y antijurídicas, de las cuales la sociedad dominicana espera respuestas contundentes por parte del Presidente Danilo Medina y estamos seguro que en su momento el Presidente dejará a la sociedad complacida, pues el que le conoce, sabe que Danilo Medina es un ser humano íntegro, un político sin ambiciones personales y con una formación cristiana, que lo diferencia prácticamente de la mayoría de los políticos tradicionales que hemos tenido, cuyos intereses personales siempre han estado por encima de los interese de la Nación y eso ha quedado evidenciado con un sin número de contratos leoninos firmados en perjuicio del país.

¡Enfrentemos con gallardía la corrupción y la impunidad en la Republica Dominicana, caiga quien caiga y la justicia que juegue su rol, antes de que esta sociedad decida hacer justicia por sus propias vías!