Durante la semana pasada, cinco candidatos que concurrirán a las próximas elecciones nacionales del 20 de mayo asistieron a la convocatoria de la Coalición por una Educación Digna, Educa y cientos de instituciones de la sociedad civil, para ofrecer su propuesta educativa correspondiente al próximo cuatrienio, durante una serie de programas moderados por el periodista Huchi Lora y titulados: "Hablemos de educación con los candidatos".

Estuvieron presentes los candidatos presidenciales de Alianza por la Democracia, Dominicanos por el Cambio, Frente Amplio, Alianza País, así como el candidato vicepresidencial del Partido Revolucionario Dominicano –tengo entendido que se invitó también al candidato del Partido de la Liberación Dominicana, pero desconozco las razones por las que ningún representante del partido oficial estuvo presente-. Todos realizaron sus respectivas propuestas ante un panel interdisciplinario vinculado a la educación dominicana.  Quiero subrayar cinco temáticas fundamentales afines a las cinco propuestas electorales presentadas y que pienso tampoco están distantes de lo que constituye la propuesta del partido oficial:

a)    Aumento de la inversión en educación. Todas las propuestas electorales para el próximo 20 de mayo sostienen la necesidad de aumentar la inversión en educación. No sólo se comprometen a cumplir con la ley exigida por la asignación del 4% del PIB a la educación dominicana, sino también, a un aumento gradual que supere el 7%.

b)    Descentralización de la gestión educativa. Un planteamiento compartido por los distintos candidatos es la propuesta de iniciar un proceso descentralizador del sistema de administración educativa con el objetivo de propiciar la autogestión y con ello, una mayor eficiencia de los procesos administrativos y curriculares.

c) Dignificación del magisterio. Todas las propuestas presentadas a la nación contemplan la mejoría de la calidad de vida del profesorado como un prerrequisito para la mejora de la educación. Si bien el aumento salarial plasmado en las propuestas pueden variar, existe un consenso sobre el hecho de que el profesorado debe devengar un salario acorde con el costo de la canasta familiar básica. Al mismo tiempo, las propuestas contemplan un aumento en el salario base que deben aumentarse en base a incentivos relacionados con el desempeño, la antigüedad o la capacitación.

d) Despolitización del Ministerio de Educación. Ha sido un motivo común a todas las propuestas despolitizar el Ministerio de Educación a fin de que los nombramientos del personal docente y técnico profesional se produzcan como resultado de concursos de oposición y no como consecuencia de las afinidades políticas.

e) Tanda única  diversificada. Otro tema señalado en las propuestas es la necesidad de reemplazar el actual sistema de tandas por un sistema de jornada única. El sistema de tanda única implica la extensión del horario de clases, lo que exige una recontratación exclusiva del profesorado y una diversificación de la oferta curricular con actividades creativas y recreativas.

Procedo a realizar unas breves reflexiones sobre cada uno de estos temas, en el mismo orden en que los he introducido:

a)    En ocasiones la sociedad dominicana ha sido testigo de un falso debate –la calidad de la educación vrs. la cantidad de la inversión educativa-. La calidad de la educación está inevitablemente vinculada con la cantidad de la inversión, porque no es posible mejorar los indicadores de calidad sin realizar una inversión significativa en la infraestructura, los recursos didácticos, el pago al profesorado, etc. Los estudios muestran que, pasado un determinado umbral, el aumento significativo de la inversión no produce una mejoría proporcional del sistema educativo. Sin embargo, esto no contradice la exigencia de un mínimum a partir del cual se hace viable iniciar un proceso de transformación educativa para posicionar a un sistema educativo en un nivel óptimo y está claro que este mínimum no puede ser menos de un 4%.

b)    Hoy día, la mínima decisión administrativa concerniente a una escuela, por remota que sea, se toma en las instancias centrales del Ministerio de Educación. Con un modelo de gestión semejante, es obvio que los procesos administrativos son ineficientes, lentos y  excesivamente burocratizados.  Un proceso de  eficientizacion debe pasar por descentralizar la función administrativa, proporcionando a las direcciones de los centros educativos la capacidad de tomar decisiones concernientes a la dinámica diaria de la institución y proporcionando a las juntas directivas la responsabilidad de supervisar esa toma de decisiones.

Pero la descentralización no debe ser sólo administrativa, sino también, curricular. La existencia de una política educativa nacional y con ella, de unos fundamentos, criterios y líneas programáticas nacionales no es contradictoria con la idea de un currículo flexible que permita adaptar, replantear o aplicar esas líneas programáticas a los diferentes contextos educativos de las distintas regiones del país.

c)    Uno de los problemas históricos de la educación dominicana es la ocupación del Ministerio de Educación como un botín de guerra tras la victoria electoral. Constituye una práctica mundial que los expertos en educación comprometidos con el proyecto político ganador asuman la responsabilidad de trazar las pautas de la educación nacional acorde con las políticas públicas del partido ganador. No obstante, la educación es un problema que atañe a toda la sociedad y las personas capaces en la resolución de los problemas educativos desbordan las banderas partidarias. De ahí, la responsabilidad de despolitizar el sistema educativo para integrar a la mayor cantidad de expertos y técnicos independientemente de su partido, consensuando con toda la sociedad las líneas generales de la política educativa.

d)    Finalmente, el tema de la tanda única. En este tema se expresa una vez más la relación entre cantidad y calidad.  Las horas que el alumnado dominicano pasa en el aula de una escuela pública son insuficientes y de baja calidad. Un aumento de horas no garantiza calidad, pero la calidad de la educación presupone muchas horas de estudio, no sólo para dedicarlo a las disciplinas tradicionales, sino también, para complementar el tiempo con otras disciplinas que promueven el pensamiento crítico, la creatividad, el desarrollo físico, etc.

En conclusión, las propuestas presentadas la semana pasada parecen augurar el advenimiento de una transformación en el rumbo que tomará la educación dominicana. La misma, ha sido promovida, en gran parte, por numerosas entidades y personas de la sociedad civil que han mostrado constancia en el compromiso de transformar el sistema educativo dominicano, superando décadas de apatía, conformidad y complicidad con un sistema educativo mediocre. Sigue siendo nuestra responsabilidad dar seguimiento a estas propuestas educativas y, lo más importante, contribuir a que dejen de ser propuestas electorales para convertirse en prácticas educativas.