Porque… “Un individuo sin dignidad, es un Simple esclavo de sus debilidades”

El bálsamo de la tentación le sirve a los débiles para justificar la caída. Los que en el fondo se sienten abochornados por sus actuaciones, incitan a otros a claudicar, y así pretenden expulsar de su espíritu la vergüenza. Rodríguez Orellana.-

No cambian ni pueden cambiar, porque el hacerlo, es dirigirse directamente al abismo, entiéndase al cadalso y ahora sin aire acondicionado, como pocilga de patio, aunque de aquí allá eso se resuelve, como han “resuelto” todo.

Un comité político engreído, altanero, prepotente, abusador y con un alto ingrediente de increíble soberbia y corrupción. Si, esos que hoy desafían y retan a duelo para matarse con cualquiera, son los mismos que han causado el debacle de esta sociedad y las futuras por venir.

Ahora dicen que la crisis en Europa nos ha arrastrado con ellos. Ahora dicen y dicen para justificar lo injustificable. Antes y mientras estaban creyéndose dioses o apóstoles pavoneándose por los cielos, no pensaron ni por un instante que tanto boato podría llevarnos al desastre económico, a las mismas puertas del infierno terrenal, porque según ellos, la economía estaba blindada, claro esta, que ahora es que los pendejos se dan cuenta que se referían a la de ellos personalmente.

La vorágine del poder los volvió locos. Su ego se enloqueció aun más. Los excesos brotaban por doquier y todo el mundo, amen. Los denunciadores profesionales, terroristas morales, esos que ejercen la trofalaxia cual si fuesen insectos, esos predictores de oráculos malditos, difamadores por idiosincrasia, esos engendros del odio y la maledicencia, esos “defensores” a ultranza de la “ética y la moral”, no vieron ni ven nada, mientras se benefician del “predestinado” y sus cuarenta aliados, cada uno tratando de superar al maestro.

El señor Presidente pidió comprensión ante la cruda realidad económica y la dolorosa situación  en general que vive el país y las medidas que tomara para paliar la misma y, nosotros estamos plenamente de acuerdo, aunque todo el mundo, entiéndase, los que no pertenecen al equipo económico, al ex anillo y al comité político o central, sabían que esta desgracia venia.

Podemos decir, que era una crónica anunciada, un prologo que antes de acabar o publicar la obra, era altamente conocido por todo aquel que no estuviese en la repartidera y el dispendio de los recursos del estado. Pero, señor Presidente, ¿y los que causaron este desastre? ¿y los que cometieron este crimen contra la nación, este desmadre y que hoy se pavonean orondos por todo el país y el mundo? ¿y ellos que?

La percepción que se presenta, es, por un lado, inmunidad e impunidad, mientras por el otro, desengaño y enfado, ante la impotencia al tener que soportar lo primero, sin disponer de los recursos para detener esta situación y evitar en el futuro que vuelva a suceder lo mismo, cuando suelten estos todopoderosos  e intocables en la próxima campaña electoral, mientras el trofonio, que aun se discute si es un héroe, un dios o un demonio, vuela y vuela sin pena alguna que lo aqueje.

La realidad es dura, pero igual lo era y todo el mundo lo sabía. Ahora, nos hunden como clase media, para continuar y aumentar la plebe, con subsidios y prebendas que en nada contribuirá a mejorar su estilo de vida. Si van a recolectar para subsidiar, para aumentar el clientelismo político, la corrupción y los falsos lideres que se preocupan tanto por los miseriosos, entonces, para que recolectar.

Ante esta impunidad y soberbia exhibida por los depredadores que nos “dirigieron” y que muchos de los causantes ahora se erigen como nuestros rescatados salvadores, solo nos resta decir por  ahora, que viva esta democracia vagabunda y degenerada, que mas que democracia es una vergonzosa oclocracia. Si ombe, no j… ¡Si señor!

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