Cuba es un archipiélago tropical donde conviven blancos, negros, mulatos, amarillos, y cuanta raza existe en este mundo terrenal. Tierras de congas, alcoholes caseros, Havana Club, camionetas, puntos de recogida, calor, mosquitos, bellas mujeres, hoteles suntuosos, playas paradisíacas, centros científicos, centrales azucareros, plantaciones de tabaco…

Todo confluye en un mismo punto sobre el mar Caribe, mágico lugar en el que uno no sabe, a ciencia cierta, establecer fronteras entre la realidad y la ficción. Aquí suceden historias increíbles, únicas. Solo basta abrir los ojos y levantarse de la cama y, ¡boom!, el universo aparece patas arriba y de costado.

Las cosas dejan de ser lo que son y se convierten, de golpe y porrazo, en algo muy diferente. Nada tiene sentido, pero sí: ahí está el eminente cirujano transformado en taxista de madrugada, el ingeniero jefe de obras disfrazado de cerrajero en horas de la tarde-noche, y la maestra, pasada en años y con mil achaques, metida a vendedora de dulces de coco en la estación del ferrocarril.

Tampoco resulta extraño encontrarse a carniceros de éxito montados en autos de lujo, mientras que algún reconocido profesor universitario, famoso en medio planeta por su trabajo, anda perdido y aplastado dentro de un ómnibus del transporte público.

Y de los salarios, ni hablar. ¿Para qué? Hay quienes opinan, y los criterios de los demás se respetan, que abundan demasiados servicios gratuitos y se necesita racionalizar. ¡Hummm! ¡Solavaya! En cualquier momento quedamos desnudos y a la intemperie.

Los problemas sobran dondequiera, camuflados o exhibidos de modo permanente en dependencia de la censura o la complicidad. Más allá de sus manchas, Cuba posee también incontables maravillas y un capital humano de inmenso valor. Y es, precisamente, el propio pueblo la verdadera riqueza del país. Sin discusión.

Así que mejor preparo mi cámara fotográfica y el cuaderno de apuntes (quizás las hojas y la tinta no alcancen para mucho) y comienzo a narrar reales y divertidas historias. Usted, entretanto, haga clic cada semana en esta columna y conozca, de primera mano, nuevas «Cosas de Cuba». Buen provecho.