José Pérez* maltrata físicamente y de manera regular a su compañera Lía del Valle. José, para educar a su hijo de tres años le golpea fuertemente provocándole heridas profundas. La mujer ante tantos golpes recibidos, denuncia a su compañero ante la fiscalía y éste es apresado durante seis meses en la cárcel. ¿Se podrá rehabilitar José, podrá meditar sobre lo que ha hecho, y así para poder cambiar de actitud? ¿Será la cárcel dominicana el lugar idóneo para reflexionar sobre el daño y así este hombre pueda reconducir su vida?

Aparentemente, Lía ama a su marido. Le muestra afecto, le lleva comida y lo visita regularmente en la cárcel. José es liberado. Pero él se despide de sus compañeros de cárcel con estas palabras: Uds. me verán pronto, pronto vendré a visitarles. Semanas después José vuelve a la cárcel, no como visitante, sino como reo, después de haber maltratado físicamente a su esposa. Por suerte, Lía sigue con vida para contar parte de su historia en el barrio donde ella vive.

Lo cierto es que Lía y José han estado atravesando dificultades económicas. Ambos, no han completado su educación formal básica. Ella trabaja en la casa, y él es chiripero. Los ingresos económicos en su familia son limitados lo cual incrementa en ambos su impotencia para manejar los asuntos de la casa de una manera equilibrada.

¿Qué existe en la cabeza de Lía para perdonar al hombre que la maltrata? ¿Qué existe en la cabeza de José que maltrata a la mujer que le ha perdonado, mostrándole ese perdón con acciones concretas? ¿Qué pasa en la casa, en el día a día de esta joven pareja dominicana?

Desde hace varios años el fenómeno de la violencia de género es una cuestión que preocupa y llama la atención a toda la sociedad dominicana. El fenómeno es amplio y complejo. Habría que ver desde qué teoría se analiza para poder optar por la estrategia de sanación más apropiada, analizar más adelante si el tratamiento está surtiendo efecto y colocar de este modo los correctivos necesarios para la terapia, como si estuviéramos hablando de una enfermedad.

¿Es la violencia una respuesta instintiva del ser humano? ¿Tiene ésta una explicación biológica? ¿En qué sentido se hereda la violencia? ¿Tiene ésta un influjo bioquímico, por ejemplo, cuando un hombre toma alcohol aumenta la probabilidad de maltratar a su esposa? ¿o esta forma de violencia de la cual estamos hablando, es aprendida socialmente? ¿O deberíamos entenderla desde la pirámide de Galtung donde la violencia directa es un reflejo de la violencia estructural y la cultural?

Una vez más, el Estado y la sociedad son los responsables de analizar las distintas aristas de este fenómeno y colocar los correctivos de lugar. Las respuestas son complejas. Las soluciones deben de ser sencillas. Es preciso analizar qué estamos haciendo bien en nuestro país, aprender de experiencias en otros países, analizar en cuales países la incidencia de este fenómeno es prácticamente nulo. Y actuar. ¿Por qué sucede este fenómeno? ¿qué hay detrás?

Pensar, investigar, escribir, actuar como sociedad e involucrar a las personas afectadas será un paso vital para que toda acción tenga un sentido de realidad. 

*El hecho es real, los nombres son ficticios para proteger la identidad de las personas.