Con todo respeto a Hillary Clinton, a Loretta Lynch y a Barack Hussein Soetoro Obama, me permito hacer las siguientes preguntas:

  1. ¿Desde cuándo puede el director de la FBI erigirse como juez y parte, usurpando el papel del Procurador General de la República (Attorney General), declarando ante el Congreso que no hay indicios para declarar a alguien “inocente” o “culpable” de haber cometido un delito?

Eso es exactamente lo que ha hecho James Comey, el Director del Buró Federal de Investigaciones (FBI), al declarar que “Hillary Clinton no violó la ley y que no hay evidencias para someterla por negligencia culpable en relación con sus correos electrónicos”.

La función del FBI es la de investigar y referir el resultado de sus investigaciones al Procurador General, quien es el indicado para decidir si hay o no hay presunción de delito y de comunicárselo a la ciudadanía.

No es que estemos a favor de que se procese a Hillary, pero en  este caso a James Comey se le fue la lisa (“jumped the gun”), adelantándose al proceso antes de tiempo.

       2. La recomendación de que se proceda o no con un caso de “negligencia culpable”, como la de que se le acusa a Hillary Clinton cuando era Secretaria de Estado, es competencia del Procurador General de la República, una vez las investigaciones del FBI han sido finalizadas y enviadas al Ministerio de Justicia. Este es el proceso normal. Al Director del FBI no le atañe recomendar nada, porque, de hacerlo, estaría usurpando públicamente la función del Procurador General, quien, en este caso sería Loretta Lynch, la funcionaria legal de más alto rango en el escalafón del Gobierno Federal, a quien le toca la decisión final y el anuncio formal.

       3. De acuerdo con el Código Penal Federal (Sección 795-f), la sospecha de “negligencia grave” es suficiente para iniciar el sometimiento de un funcionario público (haya o no haya la intención de cometer esa negligencia). James Comey habla de la “no intención de haber cometido negligencia” de parte de Hillary, pero ese no es el punto ni esa es tampoco su función.

         4. Por otro lado, en sus declaraciones ante el Congreso, James Comey actuó como Juez de Apelación, al tratar de interpretar una vez más el Código Penal, Acápite 18, insistiendo en que “no hay indicios de intención de culpabilidad”. Ese no es el punto ni tampoco cae bajo sus atribuciones investigativas. Eso le toca al Procurador General de la República.

        5. En su declaración ante el Representante Trey Gowdy, Comey admitió que Hillary “fue extremadamente descuidaday que “probablemente no fue  exacta en sus respuestas, sobre si ella había usado su correo electrónico privado para recibir o enviar “información secreta clasificada”.

                Eso se llama doble moral porque, si se hubiera tratado de un ciudadano normal, la recomendación de Comey hubiera sido todo lo contrario. Eso mismo fue lo que le dijo el Representante Jason Chaffetz, presidente del Comité de Supervisión y Reforma Gubernamental de la Casa de Representantes: “¿No está usted en este caso usando una doble moral?”

         6. ¿Cómo pudo llegar a semejante conclusión James Comey? Se está metiendo en algo que no le atañe y, al mismo tiempo, está metiendo a su “defendida”, Hillary Clinton, en camisa de once varas, al admitir que pudo haber negligencia grave de su parte. Además, afirmó que, de los 30,000 correos electrónicos personales de Hillary, había 110 mensajes considerados “secretos clasificados”. ¿Entonces… en qué estamos?

Con todo y eso, James Comey recomendó que no se  continúe con el proceso de enjuiciamiento. Está diciendo dos cosas al mismo tiempo. ¿Por qué se adelantó a hacer esas declaraciones y no dejó que lo hiciera Loretta Lynch, que era a quien le correspondía hacerlo?

        7. James Comey se dice y se contradice. Por un lado dice que no hubo intención de mentir de parte de Hillary Clinton en sus respuestas sobre el uso de sus correos electrónicos y las informaciones secretas clasificadas. Por otro lado, admite que  “su defendida” pudo haber mentido, lo cual constituiría responsabilidad delictiva. ¿Por qué tanto interés en defenderla? Algunos han dicho que seguía instrucciones de la Casa Blanca para asegurarle la nominación a la presidencia el 21 de julio.

         8. En medio de todo este barullo, misteriosamente en Dallas (la ciudad donde asesinaron a John F. Kennedy) aparecen expertos franco-tiradores asesinando alevosamente a cinco policías, e hiriendo de gravedad a otros siete. ¿Dónde consiguieron esas armas sofisticadas? ¿Quiénes los entrenaron a usarlas? ¿Es que otro infeliz se volvió loco otra vez? Ahora se trata de un ex soldado de Afganistán de raíces afro-hispanas, de 25 años, de nombre Mihah Javier Johnson, y que éste dizque tenía un arsenal en su casa. “Divide y vencerás”, esa es la clave. (Control Mental-13-04-2014- Acento.com).

         9.  509 personas (la mayoría afro-americana) han sido asesinadas en las calles estadounidenses en lo que va de año, todas relacionadas con la violencia racial. Este último trauma de Dallas ocurre al hilo, detrás de la masacre de Orlando y de la hecatombe de Estambul en Turquía, poniendo en trance a un mundo totalmente alelado e hipnotizado… como distrayendo la atención de lo que está realmente sucediendo en el mundo.