Estoy viendo una serie norteamericana  llamada The Good Wife, que presenta en su papel protagónico un perfil de mujer muy actual, contemporánea, inteligente, atrevida y segura, además con la empatía que la hace mantenerse conectada con las necesidades de los demás y con sus propias emociones. Es una mujer que, luego de haber abandonado la vida profesional durante 13 años para criar a sus hijos, se reinserta en la vida laboral llegando a ser exitosa por sus propios méritos a pesar de tener un esposo político y reconocido.

Lo que me motivó a escribir fue un episodio en el que, frente a la necesidad de recortar la nómina por la situación económica en la oficina en la que trabaja como abogada, fueron entrevistados todos los empleados y al preguntarle a ella las razones que tendría la empresa  para no despedirla, su respuesta fue, "porque soy buena".

Esta respuesta me encantó y me recordó un análisis que hace Sheryl Sandberg en su libro Lean In o su traducción al español “Vayamos Adelante. Las mujeres, el trabajo y la voluntad de liderar”. En el segundo capítulo que ella llama Sentarse a la Mesa, plantea esa dificultad que tenemos las mujeres para reconocernos y validarnos,  "Si se le pide a un hombre que explique los motivos de su éxito, normalmente lo atribuirá a sus propias cualidades y capacidades innatas. Sin embargo, si se formula a una mujer la misma pregunta, ella relacionará su éxito con factores externos, insistiendo en que obtuvo un buen resultado porque "trabajó muy duro" o "tuvo suerte" o porque "obtuvo ayuda de otras personas".

Y es que luchar contra una cultura universal que no reconoce los méritos de las mujeres es muy difícil. Caer en cuenta de que valemos significa para las mujeres hacer el triple de esfuerzo que para los hombres y en el aspecto laboral, que durante muchos años no fue visto como un espacio natural para nosotras, todavía se hace más difícil. La autora profundiza en el tema desde su propia vivencia, reconociendo que a pesar de venir  de un contexto familiar abierto, haber sido criada en los Estados Unidos, estudiado en Harvard y siendo una alta ejecutiva de Facebook, tiene que vivir sobre ella para luchar contra su afán de sentirse insegura e incompetente, “En cada etapa de mi carrera profesional he atribuido mi éxito a la suerte, al trabajo duro y a la ayuda por parte de los demás”, comenta.

Es una mujer que, luego de haber abandonado la vida profesional durante 13 años para criar a sus hijos, se reinserta en la vida laboral llegando a ser exitosa por sus propios méritos a pesar de tener un esposo político y reconocido

Les juro que cuando lo leí fue un gran alivio para mí, ya que es un fantasma que nos persigue independientemente del desarrollo que hayamos obtenido, es una impronta muy poderosa que deja la cultura machista en nosotras las mujeres.

Sheryl hace dos recomendaciones  para "enderezar esta distorsión", como ella la llama: la primera es “cuando sentía que no era capaz de hacer algo, me recordaba a mi misma que no suspendí todos mis exámenes en la universidad. No suspendí ni uno si quiera".

La segunda recomendación es simular que nos sentimos seguras, es como sonreír aunque no queramos y terminaremos sintiéndonos mejor. "fingirlo hasta que te sientas así".
Talvez las palabras fingir y simular, con el significado que socialmente se les da nos parezcan poco honestas, pero no se trata de ello, sino de darnos cuenta que es posible cambiar el paradigma o sistema de creencias a través de ir haciendo conductas distintas y sostenerlas con un propósito. Es una recomendación  muy efectiva y con un tiempo de entrenamiento logra  devolverse y hacer que la conducta cambie la emoción.

En el trabajo que hacemos con mujeres maltratadas en el Centro de Atención a Sobrevivientes de Violencia de la Fiscalía del Distrito, hemos tenido buenas experiencias con el cambio corporal de las mujeres y su impacto en los sentimientos. En las sesiones de Biodanza se modela la mirada a los ojos, cabeza y hombros erguidos, paso firme y pausado. Una postura corporal que da la idea de poder y seguridad,  primero a la mujer, luego a los demás y que va internalizándose poco a poco en el sentir.

De lo que se trata es de saber que primero, esa inseguridad que sentimos está muy vinculada, entre otras cosas, a la ideología patriarcal que nos coloca en una posición de ciudadanas de segunda categoría; luego, trabajar nuestra historia familiar y el mundo emocional para identificar  nuestras luces y sombras, lo cual nos dará la posibilidad de defender las primeras, aceptar y modular las segundas e ir poco a poco transformando, desde nuestro interior, esta cultura que nos da una imagen distorsionada de nosotras mismas.                                                               solangealvarado@yahoo.com

@solangealvara2