Compartiendo

Porosidad en las virtudes de ministros cristianos

Por Telésforo Isaac

Entendemos por porosidad en los elementos de la materia física, las fracciones de espacios huecos o esponjosidad.  En asuntos del alma, porosidad en la vida espiritual, en  la santidad, y la consagración: es ligereza,  incumplimiento de los votos de vocación, fallos en   hacer obras buenas, informalidad de ser ejemplo práctico y constante, y violación a   las virtudes teologales de la fe, la esperanza y el amor. La porosidad implica además,  el deterioro de las virtudes cardinales o morales de: la justicia, la fortaleza, la prudencia y la templanza.

Frecuentemente oímos, leemos y vemos en los medios,  informaciones acerca de ministros cristianos que son dados a tener “porosidades en las virtudes”. Esto socaba la fe y confunde la mente de los fieles cristianos, y a personas de buena voluntad.

Todos los seres humanos tenemos debilidades,  y nos dejamos llevar por las múltiples tentaciones que nos acosan continuamente.  El apóstol Pablo, así lo reconoce, y dijo: “pues, todos han pecado y están lejos de la presencia salvadora de Dios”. (Romanos 3: 23).  Estamos confrontando una serie de acciones de ministros cristianos, que muestran el desplome de la moralidad y que da señales  de porosidad en las virtudes de estos  llamados a ser modelos de ética-moral.

Cada vez que nos enteramos de la  impropia conducta  de un pastor, sacerdote, clérigo o funcionario eclesiástico, nos sentimos  avergonzados, desmoralizados, y debilitados en la confianza que se debe tener. Se entiende que la persona hace votos,  y se consagrada para estar en santidad al   tomar la voluntaria  decisión de ser apartado y ordenado. Este  ser humano está llamado a cumplir con fidelidad su voto y perseverar idóneamente,  a fin de servir de guía espiritual,  consejero,  pastor, ministro de la Palabra, administrador de los sacramentos, interprete de la obra de redención, y testigo inseparable de los principios de los evangelios  y la doctrina apostólica.

Hay porosidad en las virtudes, desaciertos en la conducta de algunos ministros farsantes, que pueden ser considerados como, “lobos disfrazados de  ovejas”; pues, estos actúan contrario a la voluntad divina, a la confianza de los creyentes, y a la expectativa de personas de buena voluntad, ya que trastornan las cualidades positivas de los valores de las virtudes. La malsana conducta de los que presentan porosidad en las virtudes puede ser percibida en la falta de integridad, incumplimiento de las solemnes promesas, trastornos de la sexualidad,  megalomanía, debilidad espiritual, soberbia, arribismo social o económico, distorsión mental de lo que es y debe ser: “llamado para servir y no ser servido”.

A pesar de las incongruencias y la desfavorable conducta de algunas personalidades religiosas que no responden debidamente al primer Salmo y  son por tanto infelices, y hacen infelices a muchos, hay innumerables  almas que se afanan por hacer la voluntad de Dios y servir honrosamente a la comunidad de fieles. Estos claman con voces audibles que: “Jesús el Cristo es el camino, la verdad, y la vida”.  Los que así creen, se expresan y fundamentan la fe en espíritu y verdad, se  esfuerzan para dar a conocer que: “Lo que el Espíritu produce es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad,  bondad, fidelidad, humildad, y dominio propio”. (Gálatas 5: 22).

 

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