El Presidente Danilo Medina prometió en campaña solucionar la “opacidad” del manejo de los “contingentes-cuotas” previstos en el entramado de los Acuerdos Comerciales que tiene suscrito el país y que se constituyó en “piedra de escándalo de la administración gubernamental en el pasado reciente, mediante un mecanismo de mercado (cuyo origen se remonta a la gestión en el seno del INESPRE en el período 1996-2000 para crear una Bolsa en su seno, que fue ahogado por el financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo a la Junta Agroempresarial Dominicana para el establecimiento de ese mecanismo.
Para profundizar en la historia, las bolsa de productos (o “commodities” como se conocen en ingles) son anteriores a las bolsas de Valores, siendo la más famosa, la de Chicago. Se han escuchado voces de las innúmeras federaciones de comerciantes reclamar una cuota garantizada, ya que argumentan que sólo los poderosos podrán participar y seguir acaparando las importaciones en un sistema que va a durar hasta el período de gracia que prevén los Tratados.
La prensa desvirtúa la intención, porque la Bolsa no va a “subastar” los “contingentes-cuotas”, sino que va a asignarlas con el pago un valor fijo para todos, ofreciendo el rango de un contenedor de cebollas hasta un máximo de 20, en la primera “subasta” convocada para este viernes 21 de septiembre. ¿Cómo deberíamos llamarlo? Porque el pago del derecho de la licencia es fijo para todo el mundo y cada comprador podrá comprar un permiso dentro de esos límites, el mecanismo lo que regula el otorgamiento de los “contingentes-cuotas” y el precio del producto dependerá de la economía de escala y las negociaciones con el suplidor internacional.
Entonces, el problema, es el “músculo” financiero para movilizar estos recursos necesarios y el crédito para movilizar rápidamente el envío de la mercancía para que esté a tiempo en el clímax del consumo: la navidad. ¿Por qué sacrificar la transparencia del mecanismo y mantener la opacidad, aunque sea para los más pequeños? Si los pequeños desean competir, apelen a la solidaridad para competir. Es la respuesta del cooperativismo. Unir esfuerzos, voluntades y capitales para aprovechar un mecanismo transparente que quiere reparar el daño que se le ha cometido al consumidor dominicano mediante un mecanismo de importación de cuotas de alimentos básicos que en vez de bajar los precios, los sube. ¿Por qué tememos a la transparencia?