La República Dominicana se encuentra en un ambiente de protestas, diferentes  sectores han elegido diversos escenarios para manifestar reclamos descontentos y llamados a la reflexión. En poco tiempo hemos sidotestigo del crecimiento de las movilizaciones en ciudades y municipios del país.

Aunque las actividades de rechazo a la reforma tributaria y a la corrupción han permanecido por más tiempo en plazas y medios de comunicación, no son las únicas. En esta coyuntura socio-política han marchado desde las iglesias hasta jueces, maestros, estudiantes, mujeres, jóvenes niños, cañeros, sectores de clasesmedias y populares. Pareciera la euforia que se genera cuando se pasa de un régimen opresor, al anuncio de la llegada de la democracia y la libertad.

Paralelamente a las marchas, caminatas, piquetes o plantones que se realizan contra la reforma fiscal y la corrupción, graves problemas  continúan desarrollándose en el país y despertando acciones de  los sectores afectados sin que necesariamente se articulen entre ellas, perdiéndose la posibilidad de desarrollar un movimiento de carácter nacional y de mayor peso e incidencia.

Basta una mirada a los medios de comunicación y podremos encontrar acciones de protestas de los dominicanos de ascendencia haitiana reclamando a la Junta Central Electoral su derecho a la nacionalidad, la defensa de la loma de Miranda moviliza el Cibao central y a una diversidad de actores no vistos en otras jornadas de protestas, las mujeres continúan enfrentadas a un posible código penal que facilita la violencia de genero y el desconocimiento de sus derechos, la delincuencia y la inseguridad ciudadana generalizadas obligan a la búsqueda de protección, en diferentes municipios se protesta por las ejecuciones sumarias de la Policía Nacional .

En las comunidades tenemos protestas por los apagones, los desalojos, el costo de la energía eléctrica, las instalaciones ilegales de distribuidoras de gas propano y gasolineras, se protesta contra el alto costo de la vida etc.

Aunque los objetivos de estos movimientos lucen diferentes, los males que se rechazan tienen como origen la corrupción, la impunidad y el desgobierno  por lo que sería un error continuar este estado de movilización desde pequeñas islas reivindicativas.

Urge pues que los diferentes grupos y asociaciones que protestan y se movilizan en el país conformen un espacio de coordinaciónque potencialice sus demandas y haga posible la obtención de lo reclamado.

En tal sentido propongo la creación del Congreso Ciudadano, un espacio plural de coordinación, presión, reflexión y acción con capacidad de movilizar el país en base a un programa común de demandas y un plan de acción conjunto y solidario.

El Congreso Ciudadano  se integrapor verdaderos representantes de las comunidades, debe  respetar la diversidad democrática y servir de interlocutor de la ciudadanía ante los partidos políticos y el gobierno del Estado.

No sustituye la independencia y objetivos de las organizaciones participantes ni permite la manipulación y la exclusión.El Congreso Ciudadano es un instrumento de la ciudadanía para la participación y defensa de sus derechos fundamentales, no tiene dependencia partidaria aunque es consciente de la necesidad de incidir en la vida política del país.

Esta iniciativa debe convocar a un gran encuentro que origine su formación y de paso al fortalecimiento del liderazgo social  y territorial, así como a las protestas que ya deben convertirse en proceso de lucha contra la corrupción y por el mejoramiento de nuestras condiciones de vida en todas sus dimensiones.