Tener la voluntad de emprender esas políticas es necesario pero también lo es poner término a la degradación de la política. Hay que contrarrestar la idea de que los que entran en política son los que no sirven para otra cosa.

Es necesario atraer a los jóvenes más capacitados y trabajadores, con ideales elevados, y con valores y principios firmes. Y prescindir de los políticos venales y de los que ven a la política como una inversión para obtener pingües beneficios, individuos predispuestos a dejarse sobornar y a la práctica de toda forma de corrupción.

Si vamos hacia una sociedad global del conocimiento y de la información, como se nos dice, es contradictorio que el personal político esté por debajo de los niveles de conocimiento y formación de la sociedad a que se tiende ir y a la que, además, se aspira.

Sabemos muy bien que no basta solo sustituir a los políticos hoy en el poder si se va a seguir su misma forma de proceder. Los ciudadanos lo que piden es sustituir a farsantes políticos, a políticos mentirosos e hipócritas, a políticos corruptos, por políticos éticos y capacitados, que estén dispuestos a trabajar por el bien común, por el interés general de los ciudadanos dominicanos.

Como ya lo he expresado en otra ocasión, si los ciudadanos preocupados por el país renuncian a hacer política práctica, están abandonando la sociedad a los politiqueros más impresentables.

En la coyuntura actual,  según todos los sondeos, la alternativa política empíricamente real al régimen vigente en la República Dominicana,  se encuentra no en el conjunto de partidos que sumados no llegan ni a un 10% del total de intención de voto, sino en la figura política que representa a la mayoría de los votantes opuestos a las políticas y estilos vigentes.

Si no optamos por la alternativa realmente existente, en esta coyuntura política, estamos propiciando, de una manera u otra, la continuidad de los mismos, la permanencia de quienes buscan perpetuarse en el poder.

Apoyar una alternancia política en las próximas elecciones es imprescindible para la democracia dominicana, y el candidato del PRD, Hipólito Mejía, creo que es consciente que tiene que convertirse en el adalid de  las mejores ilusiones de nuestros ciudadanos.

Aprendiendo de errores pasados, como hacen los sabios  y prudentes, y dedicando toda su ingente energía en servir a la gente, para mejorar sus condiciones de vida, a través del único medio económicamente eficaz: políticas que fomenten  la creación de puestos de trabajo, y, políticas redistributivas del ingreso.

Debe tomar buena nota de que, este apoyo ciudadano, no es un cheque en blanco, lo que  se espera de un gobierno suyo es que sea, sobre todo, un gobierno por y para los dominicanos, formado por las mejores mujeres y hombres del país, jóvenes, maduros, y viejos, porque la capacidad y el mérito, no saben de edades.

Deben ser personas con vocación de servicio público, con preparación para el desempeño de los cargos y puestos de trabajo que se les asigne. Nadie porque tenga un carné del partido vencedor, ni haya sido un fiel de la causa del presidente electo, tiene por ello, "derecho" a desempeñar un puesto en la administración para el que no tenga la preparación suficiente.

Y viceversa, aunque no se haya sido un partidario, si esa persona es útil para la mejor administración del Estado y se compromete a ser leal con la tarea de gobierno y administración debería ser reclutado para servir a la causa pública.

Junto a ello hay que desterrar políticamente del poder del Estado a los que han demostrado ser  unos "negociantes de la política" –como muchos de los que están hoy en el poder-. Pero hay que ser realistas, también como algunos que están  hoy en la oposición, pero que tienen como meta imitar a éstos últimos, seguir el camino de utilizar el poder como medio de acumulación de riquezas,  de servir a los intereses privados y corporativos y no al bienestar de la gente.

Se necesitan personas con valores firmes y alto nivel ético, que se dediquen a bien gestionar el Estado para que la economía siga creciendo,  y para hacer una distribución más equitativa de la riqueza nacional, para mejorar el deplorable y vergonzoso estado de la educación pública, para fortalecer la instituciones, y para someter a la Justicia,  por las asociaciones de la sociedad civil, a los que se han enriquecido utilizando el Estado y han saqueado el patrimonio nacional.

¡No al continuismo! ¡Vergüenza contra dinero!

Madrid, 31 de marzo de 2012

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*Investigador/analista del IPOLIS (Equipo de Investigaciones Políticas y Sociales/Political & Social Researches Network), y afiliado al Movimiento Ciudadan@s por la Democracia

Conferencia pronunciada el 31 de marzo de 2012 en Madrid  en la reunión de la Juventud en Europa del Sector Externo que apoya al candidato Hipólito Mejía a la Presidencia de la República Dominicana