Si hay algo de enorme trascendencia para la sociedad dominicana en los últimos 7 años, es la aprobación mediante Ley, de la Estrategia Nacional de Desarrollo. La Estrategia Nacional de Desarrollo 2010–2030 ha de convertirse en el soporte nodal de las agendas necesarias y priorizadas de todos los sectores de la vida nacional.
Ahora bien, esta Estrategia en sí misma no es nada, si ella se agota en el primer prolegómeno de su existencia, de su nacimiento, que ha sido su promulgación, como más de 22 leyes que deambulan por ahí, haciendo que el Capital Institucional de República Dominicana (Efectividad Gubernamental, Capacidad de Regulación; Imperio de la Ley y Control de la Corrupción), haya sido lo que más se ha deteriorado en los últimos años.
La sociedad requiere que ella comience andar, a caminar y este trillar un nuevo sendero, significa a partir de la Estrategia Nacional redesarrollo, a construir Políticas Públicas, que bosquejen palmariamente sus 70 indicadores, para concretizar un verdadero viaje de transformación, donde todos los seres humanos que habitamos esta tierra sepamos desde ahora el compromiso que tenemos con el presente, en una perspectiva conjugada de futuro. Pues como decía Seneca, no hay vientos favorables si no sabemos hacia dónde vamos. Los objetivos claros son indispensables hoy en día, para poder priorizar los distintos recursos, sobre todo, en una sociedad con tantas limitaciones.
Es como muy bien nos indica el trabajo de la CEPAL, denominado La República Dominicana, hacia una nación cohesionada, citamos "cuando los países carecen de una visión estratégica a largo plazo en materia de desarrollo, las políticas públicas suelen tener éxitos efímeros y a veces pueden ser incoherentes y contradictorias. Con esa visión es más fácil ordenar las prioridades de políticas y el accionar del Estado, así como verificar el avance hacia las metas establecidas".
Pero ¿qué se entiende por Políticas Públicas como marco conceptual que nos permita validar las acciones desde el Estado, con mayor rigor en las esferas de la eficiencia y de la eficacia y que en consecuencia coadyuve a una mayor convivencia, a una mayor cohesión social y por vía de los atributos de ellos, a una mayor y mejor gobernabilidad? Las Políticas Públicas "son una forma de entender la acción gubernamental como el resultado de la interacción de distintos actores del sistema político, del régimen político, de la sociedad civil y de los organismos económicos internacionales" (Jorge Iván Cuervo: Et. Al).
Las políticas públicas, desde la esfera del poder, es propiciar los mecanismos, los procesos y procedimientos que hagan viable y más expedita la unidad en medio de la diversidad, al cuerpo social, a través de una loable conciliación de una constelación de intereses. Las políticas públicas constituyen la expresión y el reflejo del grado de desarrollo, cohesión y consistencia de un sistema político, de un sistema social, en cuando ellas marcan las líneas de acción, decisión, priorización y calidad de los presupuestos públicos de un país.
Las políticas públicas condensan de manera ostensible y meridiana, la ideología dominante de los poderes públicos, sobre todo, en nuestra sociedad, del Poder Ejecutivo caracterizado mayormente por un régimen presidencialista, que lo distribuye todo, no siempre conforme a lo estipulado por las leyes. Las políticas públicas son, en esencia, el campo de actuación de los poderes públicos que lo dibuja todo. Retrata fielmente lo que somos, independientemente de lo que digamos y pensemos. Marco de actuación para poder realizar comparaciones, para poder medir, para vislumbrar la verdadera sensibilidad social de los que dirigen. Ellas determinan si somos grandes en las cosas pequeñas y muy pequeños en las cosas grandes.
El diseño de las políticas públicas, a partir de la aprobación de la Estrategia Nacional de Desarrollo, nos ayuda a un mayor involucramiento y participación de los distintos sectores de la sociedad, para evitar y disminuir sensiblemente las decisiones reactivas, coyunturalitas y personalistas que hoy nos caracterizan, llevando así a una pésima calidad del gasto y a un orden de jerarquía de las respuestas y de las soluciones que no responden a las necesidades de las comunidades y de la sociedad en su conjunto.
Esa pésima calidad del gasto y su raquítica priorización, es lo que lleva a pensar a algunos académicos e intelectuales, que una parte significativa de la partidocracia dominicana, desprecia a los hombres y mujeres más pobres de la sociedad. Una mera evaluación de lo que se ha hecho en materia de inversión (Gasto Social, Gasto de Capital); Gastos Corrientes (Gasto de personal); no resistirían la más mínima prueba. El desenlace es cuasi ausencia total de políticas públicas que contribuyan a disminuir la desigualdad social y la pobreza de manera clara y plausible. Las acciones y decisiones desplegadas no han coadyuvado a una mayor equidad, a una mejor y mayor cohesión social Hay que recordar que hace dos años el Presidente dijo que no íbamos a cumplir con los Objetivos del Milenio; que hemos perdido 15 puntos en competitividad en los últimos dos años y Transparencia Internacional, en su última evaluación sobre el Índice de Percepción de la Corrupción, nos dice que del No.101, llegamos al 129, esto es, perdimos 28 puntos en solo un año, llegando a 2.6 puntos de 10. ¡Increíble!.
Desde la Sociología del Desarrollo, asumiendo los ingresos que ha recibido el Estado, en todas sus formas y modalidades y los gastos e inversiones que se han realizado, es claro, pues, la ausencia de políticas públicas, vista en la definición de María de Lourdes Flores, cuando nos dice que es el "conjunto de iniciativas, decisiones y acciones del régimen político frente a situaciones socialmente problemáticas y que buscan la resolución de las mismas o llevarlas a niveles manejables". Las políticas públicas, entrañan, pues, según la autora, un proceso de mediación social, en la medida en que el objeto de cada política pública es tomar a su cargo los desajustes que pueden ocurrir entre un sector y otros sectores o aún entre un sector y la sociedad global.
Toda política pública bien articulada y mejor visualizada, se expresa como una dinámica interactiva, procesual, que emerge con vitalidad, en la medida que se constituye en el marco de las prioridades de una comunidad, de una sociedad. Ella es la fuente primigenia de la participación como escenario colectivo. Como verdadera interlocutora, como la correa de transmisión entre la sociedad y los sectores públicos; propicia una mejor calidad de la democracia y limita y anula el mesianismo, como ente que lo decide todo y lo sabe todo, aunque sea para dañarlo todo y no permitirnos realmente avanzar y desarrollarnos equilibradamente.
La Estrategia Nacional de Desarrollo y con ella, las necesarias políticas públicas, fraguan la agenda necesaria de hoy y de mañana. En consecuencia, desde el seno de la sociedad lo que se amerita es obligar a los PODERES PÚBLICOS, a los candidatos, a que nos hablen de cuales políticas públicas van a llevar a cabo, en función de la Ley de Estrategia de Desarrollo y no anden por ahí prometiendo y ofreciendo, desconociendo que tenemos esta nueva normativa y cómo camina el entorno internacional y su repercusión en una economía abierta, pequeña y de servicios.
Exijamos como sociedad mayor compromiso y responsabilidad de los actores políticos, a partir de la Estrategia Nacional de Desarrollo, con sus políticas públicas. Es después de todo, el único mecanismo estructurador en esta etapa, de las demandas sociales que traigan consigo respuestas cargadas de coherencia, sostenibilidad e integralidad para desterrar esa lacerante privación relativa.