¿Si el cristianismo produjo la idea de libertad, por qué es que siglos después aparece el liberalismo?  Si miramos la edad media en que la iglesia controla todo, la libertad brillaba por su ausencia.

Algunas respuestas las podemos encontrar en la conversión de romanos y bárbaros en cristianos. Esto así porque siendo una filosofía para entonces, el cristianismo no estaba solo pues estaban latentes las filosofías helenísticas, con preponderancia de tres corrientes del pensamiento: epicureísmo, escepticismo y el estoicismo entre muchas otras que fueron desapareciendo. Una verdadera torre de babel del pensamiento.

Y es la iglesia cristiana (convertida de una corriente filosófica) la que consigue convertir imperios en un nuevo mundo. Así surgen los principados y reinos en todo el mundo occidental. Teníamos entonces el feudalismo que era un reino de la vida rural pues todas las ciudades en su gran mayoría fueron desapareciendo. Entre reino y reino y principado, se origina el comerciante, semilla de la burguesía. Es un periodo en el que surge la moneda o dinero como medida del valor de las cosas negociables como las mercancías, y son los primeros prestamistas de reyes que financiaban sus guerras de conquistas con ese dinero y con negociantes de tierras y principados o reinos derrotados. De esas nuevas posesiones surgen las naciones y Estados modernos. Los reyes extendían y consolidaron los estados-nación en función del dinero que obtenían en prestaciones de la burguesía. Llega un nuevo periodo: el periodo del antiguo régimen con sus reyes absolutistas y la iglesia tenía una doctrina para ellos. La iglesia sentencia que tal rey no lo era porque había conquistado a la fuerza los otros feudos, y entonces la iglesia cuenta otra historia y crea el “derecho medieval” que decía que tal rey estaba ahí porque el Papa autorizó en el nombre de Dios. Porque estos reyes eran divinos, no eran mortales comunes. Tenían sangre diferente, no era roja, era azul.

Lo primero que hicieron las revoluciones burguesas cuando destituyeron a los reinados con ayuda del proletariado, de los trabajadores y campesinos, fue cortar cabezas de reyes, no por crueldad sino para que vieran brotar la sangre de la cabeza. Con eso mostraban la gran mentira de la iglesia católica. Y surgieron nuevos tipos de reyes, también ungidos por la iglesia católica, apostólica y romana, en Estados/nación –de monarquías absolutas a monarquías constitucionales– que tuvo su fin con la revolución francesa (aunque se alcen aun residuos de monarquías como reflejo y espejo de ese pasado).

Un momento paradigmático del alejamiento entre iglesia y Estado burgués se da cuando el Papa Pio lll va a coronar al autodenominado Emperador Napoleón Bonaparte y este toma la corona de manos del papa y se la coloca, impidiendo así que el representante de Dios y máxima autoridad de la iglesia hiciera lo que era tradición y por tanto también rompiendo obediencia al sumo pontífice. Con lo que manifestaba que no precisaba ni de Dios ni del Papa.

Hay que anotar que cuando la revolución francesa ocurrió, ya las colonias de Inglaterra en América se habían independizado. Y cuando eso ocurre la propia Inglaterra ya tenía una religión gobernante diferente de la católica comandada por Lutero y Calvino quienes, protestaron frente a el Papa, había invocado un antiguo principio cristiano: la libertad del individuo. Los protestantes calvinistas y luteranos reaccionaron contra un dogma de la iglesia: la infalibilidad papal. Puede haber múltiples debates, pero cuando llega al Papa, este tiene la facultad divina de indicar el camino, porque es una indicación directa de Dios.

Se da así el surgimiento de nuevas divisiones en la iglesia en la que cada quien interpreta la biblia como guste.  Y de las publicación de la biblia hechas por Gutenberg se hacen nuevas ediciones en diferentes idiomas e interpretaciones.

Vemos el cultivo de la individualidad de aquello que es la idea de libertad. Sin la idea del pecado original, sin Jesús con sus prédicas, no existiría el subjetivismo, la libertad, el individualismo que reaparece en el protestantismo y que hace con que existan numerosas interpretaciones de la biblia. Y es eso lo que hace con que en Estados Unidos nazca un país donde todo el mundo está en un vaivén entre lo religioso y el laicismo. Es el principal elemento cultural en que cada individuo profesa la religión para sí mismo y que Dios está dentro de sí y nada ni nadie está por encima de su ser interior. Así, Dios no está con el pastor, ni con la iglesia. De manera que la subjetividad americana es diferente a las de otras culturas, por ejemplo las europeas. Y es con esa subjetividad que nace la doctrina del liberalismo, de la libertad del individuo de hacer lo que guste, de ser libre de planificar y construir su futuro, de valerse del perdón para reconstruir cosas nuevas. Esa libertad plena del liberalismo es también la libertad de comercio, de que nadie limite esa libertad y deje que otros comercian en su dominio, de que se abran los mercados y restricciones comerciales.

El liberalismo deriva de una parte cristiana, a conveniencia, sin adoptar todos sus postulados. El cristianismo te manda a dar la otra mejilla, el liberalismo transforma el amor en tolerancia, resignación, pasividad, que seas manso.

John Locke, considerado padre del liberalismo clásico, dice a los príncipes: “ustedes no deben guerrear más por religión, sean tolerantes”. Sería tonto aceptar que los liberales sean tolerantes sino tuvieran el cristianismo en sus espaldas.

¿La pandemia somete a la sociedad moderna a una prueba de cristiandad?

Estamos más distanciados con una pandemia que machaca voluntades. La mala conducta de la sociedad se amplía en una situación como esta, donde la sociedad procura ser todo lo positiva posible, al tiempo que anula toda oposición posible. Sin pensar diferente. Es ahí donde el capitalismo reinante es el capitalismo liberal. Genera una disposición y sentimiento que acepta todo, simplemente porque está aislado de todos. Es así como se manifiesta la aceptación de la no existencia del otro. Se exacerba el sectarismo. Que es una reacción opuesta al capitalismo, es una pseudo negatividad.

Sócrates no era diferente, era el otro, el individuo en singular.  Cuando un individuo hace una cosa, aparece otro individuo que hace una cosa diferente. Hasta ahí no se está en etapas narcisistas. El otro de Sócrates es con mayúsculas porque es el Otro como negación de todo pues actúa de manera como nadie lo hace. Y ese es el que hemos perdido como negación de la sociedad.