Revelaciones

Poemas en el mes del amor: César Sánchez Beras

Por Manuel Mora Serrano

I

César Sánchez Beras

César Sánchez Beras (Santo Domingo, 20 de mayo de 1962. República Dominicana) Poeta, dramaturgo y escritor dominicano perteneciente a la generación de los 90. Por la pluralidad de su talento y por su extensa y variada trayectoria literaria, César Sánchez Beras es uno de los poetas esenciales y representativos del paisaje literario latinoamericano.

Radicado en los Estados Unidos de Norteamérica, César Sánchez Beras, nace en la ciudad de Santo Domingo, República Dominicana, en el seno de una familia humilde. Desde pequeño vivió en una multitud de pueblos, pues su padre, un soldado del ejército nacional, era trasladado cada seis meses a servir en diferentes poblados y ciudades del país. Su niñez se despliega en un batey llamado Quisqueya, en la parte sur de San Pedro de Macorís, amamantado por el dulce néctar de la caña de azúcar y abrigado entre las hojas desecas del tabaco. Ahí nace su primer boceto de identidad, su amor y añoranza por las cosas simples, humildes y oriundas de su pedazo de suelo.

Autor de numerosas colecciones de poesía y de textos poéticos, dramáticos e infantiles. Ha publicado cuatro textos bilingües «Trovas del Mar/Trove of the Sea» (2002), «El Sapito Azul/The Little Blue Frog» (2004), «Lawrence City and Other Poems» y «Cicatriz sobre un cuerpo en el viento». En un reconocimiento a su trayectoria literaria y a la contribución que su obra lírica viene realizando al acervo cultural de la ciudad de Lawrence, fue distinguido con el título de "Poeta Laureado” por el Cambridge College, Massachusetts, USA. Entre otros lauros ha obtenido los siguientes premios: Primer lugar Concurso Nacional De Décimas, 1990 • Primer lugar Concurso Nacional De Décimas (Cedee) Rep. Dom. , 1991 • • Premio Anual de Poesía (RD) 2004 • Premio Anual de Literatura Infantil RD) 2004 • Poeta Laureado de Cambridge Collage (2004) • Premio Nacional de Literatura Infantil, Sociedad Cultural Renovación, Pto. Plata, 2013 • Premio de literatura infantil, Letras de Ultramar, 2013 • Premio de Poesía Universidad Central del Este, 2014 • Premio Manuscrito Del Comisionado de Cultura, 2014 (Wikipedia)

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POEMAS DE CÉSAR SÁNCHEZ BERAS

Delineando un vocablo

 

Escribirte como quien se desangra.

Con el último aliento calcinado,

a puros borbotones escupiendo las vísceras,

como cuando en los ojos hace nido la rabia.

Escribirte como velero ardiendo

como si solamente quedara una palabra,

para decirlo todo, para contar el miedo,

cuando ya para el sueño no exista otra mañana.

Escribirte ese último presagio de la angustia

cual ave que se resurge entre la llamarada,

ese golpe de viento que rompe los cristales

y se cuela en la lluvia que anuncia una desgracia.

Escribirte con toda la sangre que me queda

un vocablo de luz nacido de la enrancia,

esa palabra única que no ha sido leída

a la que yo, en silencio, voy quitándole escarcha.

''''''''

 

Boceto para una danza

 

Una mujer se mete muy dentro de la lluvia

para encontrar su infancia.

Va huyendo de su muerte o de mis ojos,

del olor de los cerezos y las aves,

de la risa acribillada de los días.

Cada beso de agua,

deshoja el girasol de sus cabellos,

mientras sus pies desnudos entonan una música

parecida a los muelles de noviembre.

Hay un ciento de ojos removiendo sus pechos

desde los altos ventanales del miedo,

pero ella solo escucha

la canción a capela de un niño que la hechiza,

y que tiene un mirar de un verde indescifrable,

como las algas muertas a la orilla de Güibia.

El dios de las tormentas ha roto unos cristales,

para ver si despierta sus parpados de nubes,

y ella sale triunfante del trance que la habita.

Ahora, lentamente se ha quitado el vestido,

y hay un ciento de ojos agrandados de sueños

mirándola danzar al centro de la lluvia.

 

Para un cuadro de niña con espinas

 

Deja que estas dos manos de viejo taciturno

arranquen las espinas de tus pies soñolientos.

Que me adentre en tu carne,

siguiendo el luminoso llamado de tu sangre,

semilla sideral donde estalla la vida,

el fogonazo azul que en tus ojos se esconde.

Deja que yo descame ese dolor antiguo

de enigma circular como la luz o el sueño,

que ponga mi saliva de coleóptero insomne

donde pondrá su llaga la cicatriz del tiempo.

Clávame a mí la espina que salga de tu carne,

que nadie notará cuantas hay en mi cuerpo.

Boceto de un amor tardío

 

No te vayas a enamorar de mí.

No bebas de la copa que te ofrezco,

que los bordes azules de su cristal antiguo,

esconden ese triste veneno de los siglos.

No te comas las uvas de mi pecho sombrío

que puedes embriagarte de todas mis miserias.

Del alcohol que alucina las ojeras insomnes,

del miedo que anochece debajo de mis párpados.

Puedes tomar mis manos

y deshojar las sombras que paren los espejos.

Desenredar mi pelo

donde guardo semillas de abedules   oscuros,

adentrarte en mi piel

cual navaja que encuentra el camino del llanto,

cavar un hueco gris a mitad de mi sueño

y desatar allí tus pájaros en fuga.

Puedes hacerte pequeña y esconderte en mis ansias

enroscarte desnuda debajo de mi lengua

mientras bailas pidiendo que no cese la lluvia.

No te vayas a enamorar de mí,

el corazón no resiste otro milagro.

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La foto

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