Poco después de Joaquín Balaguer haber ganado las muy cuestionadas elecciones de 1966, que luego se comprobó documentalmente que contaron con el apoyo de la CIA a favor del ganador, y antes de que las tropas norteamericanas de ocupación abandonasen el país, la CIA también preparó un memorándum titulado: "¿Podrá Balaguer ponerle el cascabel al gato?"

Se refería a la posibilidad de Balaguer poder controlar a las Fuerzas Armadas dominicanas, modificando su liderazgo antes de que las tropas de ocupación se retiraran. Se temía una fuerte y muy desestabilizadora reacción por parte de algunos altos jerarcas militares ultra derechistas, quienes habían fracasado militarmente en la guerra de abril. Si la izquierda actuaba, esto estimularía aún más a esos elementos conservadores a tumbar a Balaguer y tomar el control.

Pero la historia evidenció que Joaquín Balaguet tuvo éxito en el asunto ese del cascabel y el gato militar. Humilló a Elías Wessin y Wessin, balanceó la rivalidad entre Enrique Pérez y Pérez y Neit Nivar y cuando el alto mando militar le presentó renuncia colectiva, la aceptó tranquilamente y luego los humilló. Al momento de tomar posesión en 1978 Antonio Guzmán destituyó al grueso de los militares trujillistas y desde entonces los militares han dejado de asumir un papel político y mucho menos contemplan golpes de Estado.

¿Por qué traer a colación este símil felino de hace cincuenta años? Porque nos preguntamos si el Presidente Medina o Luis Abinader, a partir de su eventual toma de posesión, podrán ponerle el cascabel al gato. Ahora se trata de la participación de elementos dentro de la Policía y las Fuerzas Armadas en actos delictivos y en el negocio de las drogas. La encuesta de Mark Penn para Noticias SIN evidenció cómo un 45% de los encuestados consideró que la criminalidad y la delincuencia son el principal problema del país. Un 70.8% piensa que durante la gestión de Danilo Medina la violencia y el crimen no se han reducido y un extraordinario 88.2% opinó que: "Hay muchos militares metidos en el negocio de la droga". Al reportar sobre actos de violencia, nuestra prensa cita con mucha frecuencia la participación de policías y militares en los mismos, así como de ex policías y militares. Mientras en el pasado los militares consideraban que su principal función era combatir la subversión de izquierda, después de la caída del Muro de Berlín su principal función ha pasado a ser combatir la droga y la inmigración ilegal. Pocos simpatizaron con la izquierda, pero hoy muchos se lucran con la droga y la inmigración ilegal.

¿Qué han prometido nuestros candidatos políticos como forma de ponerle el cascabel al felino con gorra militar? Luis Abinader, líder indiscutible de la oposición, trajo al país a Rudolph Guiliani, el ex alcalde de Nueva York, quien logró reducir fuertemente el crimen en esa ciudad donde viven tantos dominicanos, con la promesa de contratarle como asesor una vez en el poder. Guiliani expresó, correctamente, que la corrupción había que combatirla desde lo más alto. La reacción de los seguidores de Danilo Medina fue tratar de desacreditar al ex alcalde.

En Centroamérica se ha apelado a mecanismos más drásticos para cascabelear la violencia y el crimen. El gobierno de Guatemala, con sanción congresual, contrató hace pocos años a Naciones Unidas, y con eso ha logrado una fuerte reducción en la violencia y la corrupción. Tanto los afectados como elementos de la derecha critican esa contratación, considerándola una injerencia extranjera que afecta la soberanía. Los gobiernos norteamericano y de la Unión Europea han apoyado económicamente ese esfuerzo.

Honduras acaba de llegar a un acuerdo parecido pero con la OEA, organización que, por cierto, celebrará su Asamblea Anual en Santo Domingo al mes de nuestras elecciones,     motivo por el cual nos visitarán los cancilleres del continente. En varios países se ha legalizado el consumo de la marihuana.

El "gato" de 1966 es muy diferente al del 2016. El "cascabel" a aplicar también tendría que ser muy diferente. Pero de que hay que hacer algo y pronto, es evidente.