Juan Bosch estaba muy  consciente de que para construir un partido que pudiera llevar a cabo un proyecto tan importante como la liberación de nuestro pueblo, tenía que dotarlo de bases fundamentales, como la organización, la educación y la disciplina. Por ello, su mayor empeño siempre fue la formación de los militantes que debían dirigir la conquista del poder, para implantar los cambios urgentes que demandaba la sociedad de entonces.

Para nosotros, entre los materiales de enseñanza más importantes que escribió Don Juan, para integrarlo al programa de educación de los circulistas del PLD, se encuentran los folletos sobre los métodos de trabajo y sus bases teóricas. Ningún logro obtenido por el hombre ha sido posible sin la correcta aplicación de unos métodos de trabajo.

Sin ellos, una organización no se planifica ni se somete a un programa de acciones, procesos, evaluaciones y ajustes para ir sobre los objetivos deseados con los mejores esfuerzos y sacrificios.

Estos métodos adaptados por el partido en su formación garantizarán el poder creativo de sus bases, las cuales enriquecieron constantemente procesos y las tareas que paso a paso nos fueron ganando el favor de las masas, el respeto de nuestros adversarios y el temor de los enemigos del pueblo. De un partido con métodos de trabajo, con criterios unificados sobre las tareas que se llevan a cabo en todo el país con disciplina y organización, hemos pasado a la dirigencia del partido de esta nueva era del individualismo que ha venido a desestimar esos métodos, dando pie a toda suerte de vicios pequeño-burgueses que Don Juan temía se hicieran cargo del PLD.

Una razón esencial de ese enriquecimiento político y educativo es despreciado hoy por la dirigencia de nuestro partido, es porque ese respeto a las ideas de los miembros de un círculo de estudios o comité de base que se unificaba en su organismo y subía a los estamentos superiores para luego bajar a toda la base del partido, ya con la idea bien acabada, madurada enriquecida por millones de neuronas y experiencias, que necesariamente tenían que ser mejores que una sola cabeza o dos o la 35 personas que componen el exclusivo Comité Político, y eso se llamaba: pasar por lo particular a lo general y de lo general a lo particular.

Las bases teóricas de los métodos de trabajo del partido fueron resultado de la Conferencia Salvador Allende, adoptando desde entonces hasta su abandono total, la realización de planes de trabajo que se elaboraban por circulistas, los comité de base y las direcciones, dentro de un marco general que diseñaba la dirección nacional, de los que debían ser los lineamientos generales  y objetivos a ser alcanzados por la organización.  Nada que ver con la práctica actual, donde impera el populismo y el individualismo.

Pues como ustedes pueden notar, en cualquier actividad del PLD y de cualquier otra organización del país, se ha desestimado la democracia interna de los partidos, por la imposición de grupos que han secuestrado nuestras organizaciones para ejercer una dirección autocrática individualista  que está socavando, erosionando los cimientos de la democracia, sin ver más allá de su inmediatez, como si la vida del país solo tuviera límite hasta el fin de sus mandatos  y vigencia en la vida política de la Nación.

En el próximo artículo hablaremos de tres folletos del ciclo de formación de militantes del programa de educación del PLD, no menos importantes que los métodos de trabajo: los tres folletos de organización y disciplina, practica ausente en todos los cimientos de nuestra sociedad.