El cambio climático está provocando efectos sobre el litoral costero-marino, que son claramente visibles al ojo humano. En efecto, procesos como la erosión natural causada por fenómenos hidro-meteorológicos, geológicos, son causantes directos del aumento del nivel del mar. A ello se agregan los factores antrópicos como la destrucción del manto coralino, el desarrollo urbano, turístico, industrial y la construcción de infraestructuras costera, sin regulación adecuada.
La afectación costero-marina, producto de causas naturales, son difíciles de remediar, mitigar, controlar y más difícil costear. Estos daños se complican y magnifican con los procesos de intervención del hombre.
La República Dominicana, cuyas estabilidad económica depende básicamente del trípode: remesas, zonas francas y turismo, debe cuidar apropiadamente su litoral marino y más aún, si queremos que nos visiten 10 millones de turistas al año. Varias son las causas que limitan dicho objetivo. Hay causas externas que no podemos controlar, como la situación de crisis económica en el viejo continente. Pero además hay causas internas que sí podemos controlar nosotros, y en estas debemos enfocarnos para aminorar los efectos negativos en los ecosistemas costeros-marinos, que afecten el sector.
Dado que este tema está sometido a debate a nivel global, queremos llamar la atención de lo que acontece con Boca Chica, la playa más popular del país, dada su cercanía con la capital Santo Domingo. Esta playa, constituye el centro de esparcimiento de mayor accesibilidad para ricos y pobres ya que se puede disfrutar a pie, transporte público o privado, con la ventaja que no hay que pernoctar en el área e ir cada día, según las posibilidades, gustos o preferencias personales.
La Playa de Boca Chica, se achica porque se la está “tragando” el mar!!!
Es una pena, que las autoridades se queden de brazos cruzados, viendo que ya no hay espacio entre los cocoteros, los arbustos de uva de playa, donde muchas veces sus raíces son tocadas por agua del mar. Para complicar más la cosa, muchos de los negocios están casi dentro del agua, lo que aumenta la carga de contaminación. Esto hay que controlarlo para evitar que Boca Chica se achique.