Gerencia y Estado

Plan Maestro de Salud 2018-2030. Acentos

Por Ramón Morrison

Ayer comenzó el año 2018. Hace exactamente 35 días las autoridades de Salud informaban al país del inicio de los trabajos hacia  el Plan Decenal de Salud 2018-2028; la salud es un tema esencial del desarrollo de las naciones,  no sólo desde la óptica del Capital Humano relacionado directamente con la producción, la productividad y en progreso económico sino, principalmente, por cuanto es uno de los factores centrales  en la determinación del Índice de Desarrollo Humano y el Índice de Competividad Global  a partir de los cuales se mide el efecto de la gestión del Estado  en la prosperidad de las personas.

La situación de la Salud en la República Dominicana es muy bien conocida y procede recordar la expectación  del Presidente de la República en ocasión de visitar el hospital Darío Contreras y a partir de lo cual se inició un amplio proceso de remodelación y equipamiento de los hospitales. No olvidar, además, el dramático caso de los 11 niños y niñas que mueren en un hospital por graves y evitables fallas, de acuerdo al informe oficial.

Se recuerda además el caso de la muerte del héroe nacional Claudio Caamaño por falta de atención oportuna. Así también los casos de los catedráticos universitarios José Soler y Daniel Comarazamy con quienes no se siguieron protocolos básicos de atención, luego de un accidente automovilístico no grave y de una caída en el hogar.

Los hechos referidos y que ya habían sido comentados en esta misma columna no son expresiones aisladas, sino que indican muy serios problemas del sistema de salud de la República Dominicano.

A lo que se suma la gran inequidad en cuanto a los servicios del Régimen Contributivo respecto al Régimen Subsidiado; la baja inversión pública en el sector de sólo 2.7% del PIB cuando la meta de los países de la región, de acuerdo a la Organización Panamericana de Salud, es del 6% del PIB.  Tomar en cuenta por igual  el retraso  de más de 10 años para la entrada en vigencia del Primer Nivel de Atención, así como  la  separación de funciones del  Ministerio de Salud en cuanto a prestación de servicios, financiamiento, rectoría y supervisión.

Los referidos son sólo ACENTOS de aspectos cruciales a ser tomados en cuenta en  el que debería concebirse como Plan Maestro de Salud 2018-2030; pero principalmente la observancia de mecanismos e instrumentos que vinculen de manera creadora y altamente efectiva la planificación con la ejecución.

Que éste  2018 sea el año del gran salto hacia delante en el sistema de salud de la República Dominicana

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