Matices para la vida

Patria y Matria mía, te soñamos libre y equilibrada

Por Estela Brioso Mejía

“Nunca antes fue tan necesario como hoy el tener salud, corazón y juicio; hoy que hombres sin juicio y sin corazón conspiran contra la salud de la Patria”(Juan Pablo Duarte)

Luego de escuchar, estudiar, leer, cantar, celebrar, vivir, en un pedazo de tierra, donde el alma eligió hacer posada, hoy nos reconocemos ciudadanos del mundo, pero conscientes, de que pertenecemos a un punto del planeta ubicado en el mismo trayecto del sol, eso es: Quisqueya la bella.

El 27 de febrero de 2020, la República Dominicana conmemoró el 176 aniversario de independencia nacional, y lo hizo en un proceso complejo, como muchos lo llaman, en un proceso de reconstrucción, dirán otros, y en un momento de despertar, acotaremos muchos.

Y si queremos continuar luego de este tiempo, en la búsqueda de soluciones, pistas, y retroalimentación para el cambio, desde este espacio, lo hacemos  y manifestamos el deseo de amor, gratitud y sanación de nuestra Quisqueya la bella. Matria y Patria mía, pues te amamos, te soñamos sana, libre y digna. Tal como tus hijas e hijos te merecen.

No podemos solos ni solas, por eso, elevamos un canto  a nuestros ancestros/ancestras, guardianes  de esta tierra, pedimos su bendición, su protección y su permiso para hacer todo lo bueno que nos merecemos.

Amo a mi tierra

Amo a mi tierra, reconozco su bondad, sus luchas, sus dolores, sus  temores y amores, reconozco sus  dulzuras  y sus  amarguras, sus virtudes y sus tantos defectos, aun así, amo a mi tierra, que también es tuya, que se hace posada para quienes entran y salen, para los que van de paso. Esta es mi tierra, que como una adolescente, sueña con un futuro mejor, desafía su presente y que busca conectar con sus raíces, pues no olvida su pasado.

Por ti, hoy elevo mi canto y oración, necesitas ser libre desde dentro, libertad, libertad, libertad, es el grito que se oye desde un profundo silencio en tus calles, desde el toque del caldero, desde el ondear de tu bandera, desde el canto de un artista y el tararear del transeúnte, libertad para Quisqueya, libertad, libertad, libertad.

 

Por el amor que te profesamos, te queremos plena, patria mía, patria nuestra, sabemos que muchos hijos e hijas tuyas también comparten ese anhelo, también vemos que otros hijos, con lentes empolvados no ven tu clamor y tu dolor; sin embargo, todos pertenecemos, todos y todas somos del mismo tronco que eres tú, patria bella.

Hoy necesitamos una luz que encendida, ilumine los corazones de esta tierra, un corazón que palpite en el centro tuyo y haga germinar la vida que te habita y que es parte de ti, necesitamos juicio, para ordenar las cosas y que en cada momento podamos ampliar las alas de un horizonte nuevo, limpio,  justo y libre.

Quien quiera seguirme, se niegue a sí mismo, cargue con su cruz y me siga

Lc 9, 22-25

Si tenemos que cargar con alguna cruz, si tenemos que purificar algo, si nos queda abierta alguna herida, si por sanar quedan tantos dolores, por favor, permítannos guardianes de esta tierra, hacerlo con altura y honor, de tal modo que, dejemos un legado tan grande a nuestras generaciones pequeñas,  que ellas jamás se sientan avergonzados y arrepentidos de haber nacido en este suelo.

Bendecimos esta tierra, bendecimos a su gente, honramos sus sueños, sus luchas y sus anhelos, seguras de que va a pasar y lo que viene será muy, pero muy bueno.

Patria y Matria mía

Te soñamos libre y equilibrada, te     queremos justa, limpia y sana. Te merecemos completa, nos comprometemos para que no te sientas decepcionada de nosotros y nosotras tus hijos e hijas. Tú y yo, tú y nosotros, nos merecemos y te merecemos completa.


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