En climas tropicales, el tema del aislamiento térmico es un concepto que prácticamente no se maneja ni en la fase de diseño, ni en la fase de construcción de edificios. Cuando las temperaturas medias oscilan entre 18ºC y 30ºC, realmente no es necesario aislar el edificio para evitar unas pérdidas por transferencia de calor que no existen.
Para un arquitecto en Helsinki un buen aislamiento térmico, eficiente y ecológico es un punto muy importante en su agenda de diseño; para un arquitecto en Santo Domingo o en La Habana es un asunto absolutamente anecdótico, por el que probablemente no debería tener mucho más preocupación que la del conocimiento a nivel de cultura general. En todo caso, para este arquitecto en el trópico, el único desafío sería -quizás- evitar el sobrecalentamiento de la cubierta o de la fachada oeste; nada que no pueda solucionarse con un buen sombreamiento, un muro o cubierta vegetal (pequeños jardines en altura), o una ventilación adecuada.
En países con climas templados, conseguir un correcto aislamiento sí que es de vital importancia para garantizar el confort interior de los usuarios. Con este condicionante sobre la mesa de trabajo, el objetivo de la eficiencia energética asociado a la comodidad del usuario, se convierte en tema capital.
Existe un estándar de diseño y construcción llamado Passivhaus ( Casa Pasiva), desarrollado a partir de 1988 por los profesores Bo Adamson de la Lund University, Suecia y Wolfgang Feist del Institut für Wohnen und Umwelt, en Alemania, con el que se busca dotar al edificio de las técnicas y sistemas que hacen falta para obtener de él un mejor desempeño energético, que vaya en beneficio del usuario y del medio ambiente. Este estándar o protocolo de diseño, sin ser una receta universal, es una línea maestra que permite avanzar (adaptando la solución según las necesidades y demandas de cada caso en específico), hacia un aprovechamiento óptimo – consumo casi nulo- de las energías disponibles en torno al organismo arquitectónico. Desde 1991, cuando se construyeron las primeras cuatro casas pareadas en Darmstadt, Alemania, se viene trabajando intensamente en este sistema constructivo alrededor de toda Europa.
En sentido general, para conseguir el estándar Passivhaus, se debe disponer de un buen aislamiento térmico, de un riguroso control de la ventilación y las infiltraciones, una máxima calidad del aire interior y un aprovechamiento
(activo y pasivo) de la energía de solar.
Este estándar consigue un consumo energético muy bajo con un confort térmico muy alto.
Con la aplicación del mismo, se obtiene la reducción de las necesidades energéticas de calefacción y refrigeración de los edificios hasta en un 75% respecto de la forma convencional de construcción actual.
La eficiencia energética y la optimización de los recursos son los objetivos generales de Passivhaus, y se consiguen a través de los siguientes objetivos específicos:
Alto Aislamiento térmico.Ventilación natural cruzada en verano.Ventilación mecánica con recuperación de calor.Riguroso control de los puentes térmicos.Control de estanqueidad.Calidad y eficiencia de los cerramientos practicables.Aprovechamiento de la energía solar.Control de las ganancias de radiación solar mediante elementos de sombreado.
El estándar Passivhaus, desarrollado inicialmente en Alemania a principios de los años 90, está siendo adoptado mayormente por países centroeuropeos, nórdicos y poco a poco en el resto del mundo. Su implementación en países tropicales, tendría que pasar primero por un proceso de adaptación a las condicionantes del lugar, obviando temas tan distantes como las necesidades de calefacción, pero captando la esencia de una arquitectura pasiva y comprometida con el ahorro energético.
Passivehaus es un reflejo de las condiciones climáticas de una región del mundo con características climáticas diferentes a las nuestras, pero es una respuesta a una necesidad de reducción del consumo que compartimos todos en el planeta. Es un ejemplo de compromiso digno de ser imitado y mejorado (cuidando de no repetir recetas mágicas), según las condicionantes propias de nuestro medio, para responder -a nuestra manera- a las necesidades higrotérmicas del usuario, aprovechando las energías renovables y preservando el medio ambiente.
Estamos convencidos que los principios Passivhaus pueden ser un buen punto de partida y buen ejemplo a imitar; ¿Estaríamos dispuestos a hacer un esfuerzo similar?