Recientemente me fue enviado desde Brasil un pequeño video[1] realizado por una periodista brasileña, que habla de los parlamentarios en Suecia, país monárquico, donde el rey carece de poderes y es la clase política la que gobierna sin privilegios.
Dicho documento muestra cómo, a partir de la década del noventa, se construyeron residencias para alojar a los parlamentarios, que viajan desde el interior del país por largas semanas, a realizar su trabajo en el Parlamento sueco.
Se trata de apartamentos de 40 metros cuadrados – tipo estudio, con sala y dormitorio. Otros aun más pequeños 18 metros cuadrados, estando la cocina y zona de lavado en aéreas comunes – teniendo cada parlamentario que poner en agenda el espacio para lavar su ropa sucia… y siendo necesario dejar todo debidamente ordenado, como reza un cartel. Pues dichas instalaciones carecen de empleados domésticos.
Antes de este confort, los parlamentarios dormían en sofás cama en el mismo parlamento (siendo interesante destacar que no tienen secretaria, ni asesor, mucho menos carro con chofer).
En cuanto a la residencia del Primer Ministro, esta es de apenas 300 metros cuadrados, declarando un portavoz del gobierno, que el Primer Ministro plancha sus propias camisas, pues tampoco tiene domésticos que le sirvan, mientras que un comentarista político señalaba que la tarea preferida del Primer Ministro es arreglar y limpiar su casa.
La explicación que dan los suecos para que las cosas sean así de simples, es que “no hay razón alguna, para que el dinero de los contribuyentes pueda ser usado para cubrir los lujos de la clase política.”
En Republica Dominicana, que es mucho más pobre que Suecia, las cosas son diferentes: bien podría decirse que nuestro reino no es de este mundo. Aunque carecemos de la educación, prestancia, sencillez y calidad de vida de los suecos, nuestros niveles de desarrollo-incoherente dejan sorprendido a cualquier extranjero.
Aquí pagamos tantos impuestos como ellos, con el solo y único agravante que no nos dan nada, a nivel de los servicios públicos y calidad de vida. Y nuestros parlamentarios están lejos física y moralmente de los suecos.
Salvando las distancias geográficas e históricas, nuestro “monarca” (Presidente) se ha gastado solo en viajes al exterior la peregrina suma de RD$ 1.939 millones, o sea US$49.1 millones de dólares, suma ante la cual nadie puede “hacerse el sueco”[2] , mientras nuestra clase política tiene en común con los suecos que este sí es el país de los políticos; aquí sí se sirven del Estado, como de una finca en Mano guayabo. Al ver este excelente video, una mezcla de sentimientos e interrogantes surgen en mí, con un cierto dolor por nuestro pobre país y otras sociedades donde la corrupción se está comiendo la democracia.
¿Cuándo comprenderá el pueblo que nuestro único problema es la corrupción? ¿Cuál es la razón por la cual el dinero de los contribuyentes debe ir a las manos de los políticos? ¿Por qué y hasta cuando?
¿Es que nuestros hijos nunca verán un diputado, un senador que realmente los represente, les proteja?
Estas joyas de la legislatura nacional, salidas de ninguna parte, ¿cuándo legislarán cosas coherentes y necesarias para el país, entre debates y no disparates de fechas, de fiestas, de componendas, de leyes a la medida de intereses rastreros?
Todos sabemos que estamos en manos de parlamentarios que dan pena ajena, salvo escasas excepciones, capaces algunos de tomar un vaso de whisky de 12 años de envejecimiento, con la mano derecha, mientras se limpian la nariz con el dedo índice de la mano izquierda…
Calificarlos como parlamentarios es una afrenta a la clase. Se trata de gente ordinaria, que se aloja en las costosas suites de nuestros hoteles, con viáticos pagados por Ud. lector amigo, que no se mueven sin el chofer, después de colgarse de la voladora. Con asistentes para llevar los asuntos de sus familiares, entre acoso, agresiones y violaciones a las mujeres, incapaces de escribir dos líneas si no es bajo la tutela de asesores y secretarias, que a veces cometen los mismos errores gramaticales que sus jefes.
Pensar en los salarios de nuestros parlamentarios de cientos de miles de pesos, los beneficios colaterales, el millonario barrilito y ahora la recién donación de 136 millones de pesos en regalos para el “Día las Madres”, es tema de película.
Que pensarían los suecos, si un día algún novel cineasta de la nueva onda cinematográfica nacional se le ocurriese realizar su Opera Prima, mostrando la violencia con la cual se enriquecen nuestros parlamentarios, poniéndole como actor principal al honorable senador Félix Bautista.
Un documento que hablara de la miseria del pueblo y el uso de la cosa pública, de los recursos de los ciudadanos de este pobre-rico país, manejados por infelices, inconscientes que han venido a saciar su miseria existencial y material sobre nuestras espaldas. Sin dudas sería una película de terror para los suecos y otros públicos.
Hoy al enterarnos de hechos que aumentan nuestra desgracia parlamentaria, en un acto de indulgencia oriental, me digo que no debemos desmayar, que lo que pasa es que estamos dirigidos por individuos incapaces de entender, que la vida está regida por leyes que no están escritas y que se cumplen al pie de la letra, leyes que nos recuerdan que “cuando se adquieren riquezas por medios violentos contrarios a la justicia, estas se perderán también por medios violentos y contrarios a la justicia.”[3]
[1] Video “Suecia, el país de los políticos sin privilegios” : http://www.youtube.com/watch?v=-VOH8-1FCkY
[2] Expresión que se usa para indicar que alguien no quiere entender, se hace el indiferente.
[3] Ver Los Libros de Confucio, capitulo X.