¡Mi último artículo del 2011!
Esto le confiere cierta importancia… ¿no?
Les confieso que me tomó mucho tiempo decidir el tema que quería tratar con ustedes.
Después de todo, yo estoy consciente de que estamos en navidad y nadie quiere utilizar mucho el cerebro. De hecho, me imagino que muchos de ustedes ya están de vacaciones.
Después de mucho pensar y deliberar, lo que me parece más apropiado es tratar de resumir en la menor cantidad de palabras posibles la situación actual de la economía dominicana y, al mismo tiempo, hablar un poco sobre el próximo año 2012.
Espero que esta reflexión les sirva para organizar un poco sus pensamientos y tomar medidas que permitan iniciar el 2012 “con buen pie”.

El Consejo
Una persona a quien admiro y respeto mucho me aconsejó una vez que yo debía tener cuidado porque la mayoría de los economistas tienden a ser muy pesimistas. En contraste, el empresario (si es bueno) tiende a ser optimista y le busca siempre el lado positivo a cualquier situación.
Adoptando el consejo de este buen amigo, he tratado en los últimos meses de asumir una posición “optimista” sobre la economía dominicana. Sin embargo, los últimos acontecimientos internacionales y algunas acciones recientes de las autoridades no me están ayudando a alcanzar esta meta.

Política monetaria vs. Política fiscal
Durante la mayor parte del 2011, las autoridades monetarias asumieron una política monetaria restrictiva, con el objetivo de lograr una desaceleración o “enfriamiento” del ritmo de crecimiento de la economía para evitar presiones sobre el mercado cambiario que pudieran implicar incrementos de precios (inflación) a nivel local.

Para que me entiendan mejor, si la economía está demandando más pesos y las autoridades monetarias no emiten más pesos, el “precio” del peso (la tasa de interés) aumenta. Cuando aumenta la tasa de interés, las personas lo piensan dos veces antes de tomar prestado y, además, se ven motivadas a ahorrar más. Todo lo anterior, conlleva una desaceleración del crecimiento de algunos sectores de la economía.

Esta política monetaria ha logrado su objetivo y pudiéramos decir que lo ha superado pues recientemente las autoridades monetarias liberaron una parte del encaje legal de los bancos. Esta medida implica un aumento de la cantidad de pesos circulando y, por tanto, se considera una medida de política monetaria expansiva.

Por otra parte, el Gobierno Dominicano había asumido el compromiso ante Fondo Monetario Internacional (FMI) de ejercer una política fiscal restrictiva en el 2011, lo cual se debía traducir en una importante disminución del déficit fiscal.
Los datos publicados por el Banco Central sobre la ejecución fiscal a septiembre 2011 indican que, en los primeros 9 meses del año, se excedió en más de RD$2 mil millones la meta de déficit que se tenía para finalizar el 2011.

De hecho, a pesar de que a mediados de año se aprobó una reforma fiscal y se anunciaron medidas de recorte de gastos, el Gobierno recientemente sometió al Congreso un proyecto de ley que aumenta en unos RD$6 mil millones el déficit proyectado para cierre de 2011. Este incremento en el déficit será financiado por el Banco de Reservas a una tasa preferencial y con un período de gracia de seis meses (un buen ejemplo para utilizar cuando alguien pregunta porqué no ha sido privatizado el Banreservas).

El Panorama
Estamos cerrando el 2011 con una política monetaria que parecería ha llegado a un límite. Todo indica que las autoridades no desean nuevos aumentos en las tasas de interés debido al impacto negativo que conllevaría sobre la economía.

Al mismo tiempo, hay mucha presión sobre la ejecución fiscal pues una vez más estaríamos cerrando con un déficit por encima de lo acordado con el FMI. Este constante incumplimiento de las metas fiscales ha deteriorado las relaciones con el organismo internacional y las perspectivas de reanudar el actual acuerdo no están claras.

Como hemos mencionado anteriormente, la revisión correspondiente a septiembre no se ha realizado y difícilmente sea completada antes de cierre de año.

Optimismo
Actualmente, el escenario más optimista que podríamos asumir sería que las autoridades puedan reanudar el acuerdo con el FMI en los primeros meses de 2012. Esto daría un cierto “respiro” (desembolsos de recursos) que ayudaría a mantener la confianza de los agentes económicos hasta las elecciones en mayo.

A partir de ahí, todo dependerá de qué partido resulte ganador y cuál sea la reacción ante los resultados.
En el mejor de los casos, estaríamos cerrando el 2012 con una economía creciendo por debajo de su nivel potencial (que se estima alrededor del 6%) y con niveles de inflación por debajo del registrado en 2011.

Bajo este escenario, el tipo de cambio probablemente registrará una devaluación de más o menos un 7-8% y las tasas de interés se mantendrían relativamente estables con respecto al nivel de cierre de 2011.

Podríamos pensar en un escenario “pesimista” en el cual se pierda la confianza de los agentes económicos locales e internacionales pero no creo que valga la pena entrar en ese análisis en estos momentos. Esperemos a ver cómo inicia el 2012.

¿Una frase que me parece apropiada para la situación actual?

Esperar lo mejor pero estar preparado para lo peor.