El tiempo que me ha tocado vivir

Para eso no es el 4%

Por Isidoro Santana

El Foro Socioeducativo acaba de informar que está preocupado porque no se llegue a gastar el 4% del PIB en la educación, como consta ya en muchísimas leyes, presupuestos, aspiraciones, pactos, estrategias, promesas, resoluciones…

Y algunos estamos preocupados por otra cosa: que se gaste el 4%, o más, y que la educación dominicana siga tan mal como estaba.

Vamos a ver: el 4% del PIB se va a gastar. Tarde o temprano se va a gastar. Y mucho más. Una vez que ese tren despegó, ya es difícil pararlo. Ni Balaguer que resucitara.

Y en la medida que va cogiendo velocidad, el 4% va a parecer juego de niños.  Como escribí en un artículo previo, para el 2014 se requirió hacer milagros para “bajar” el  presupuesto del sector educativo a sólo el 4% del PIB, dados los desafíos que traen los nuevos programas y necesidades.

No es deseable, pero sí perfectamente viable que en el 2013 se gaste menos que el monto previsto para la educación preuniversitaria, ascendente a unos cien mil millones de pesos. No porque el gobierno se niegue a asignar el dinero, sino porque la capacidad operativa del aparato burocrático gubernamental no pueda usarlo eficientemente.

Malgastar mucho dinero es fácil. En eso tenemos demasiada experiencia. Pero gastar bien mucho dinero no es tan sencillo. Convertir de un momento a otro una maquinaria estatal acostumbrada a mal administrar miserias, en una eficiente maquinaria capaz de gastar productivamente el doble, es difícil.  Eso hasta en una familia es difícil.

El caso dominicano es que el gobierno se propuso asignar el 4% a la educación, pero con la idea de que es para que los niños aprendan. Para conseguir ello se plantea establecer un currículo, un calendario y un horario que les absorba a los muchachos tiempo completo. Son 8 horas diarias, pero de clase. Y una precondición para ello es que haya suficientes aulas, maestros, equipos e insumos. Todos de calidad.

El primer trabajo es construir las aulas. A eso va prioritariamente dirigido el 4% del primer año.  Y la construcción se ha encontrado con los conocidos escollos derivados de la debilidad institucional dominicana. No es por la falta de dinero ni de disposición.

Yo no tengo la menor duda de que las escuelas se terminarán construyendo. Quizás no estén finalizadas para el momento en que fueron previstas y no se llegue a desembolsar el presupuesto aprobado en 2013. Pero se gastará en los meses subsiguientes, y poner todo en operación, para que se consiga el objetivo de que los muchachos aprendan, va a demandar mucho más dinero.

Para que se consigan los objetivos de aprendizaje se necesita mucho más. Un trabajo trascendental que se requiere es capacitar docentes, y buscar a los capacitadores de docentes donde los haya.  Y tener a los alumnos en las aulas el tiempo que sea necesario.

La jornada extendida de clases tiene, en primer lugar, la misión de que la escuela mantenga a los niños y adolescentes lejos de los riesgos de la calle, en un lugar donde estén aprendiendo cosas útiles y necesarias antes que aprender a matar, a asaltar o a traficar con drogas y que los padres estén tranquilos en sus trabajos o su hogar, porque saben donde están sus hijos.

Pero fundamentalmente tiene la misión de preparar a los muchachos para el futuro. Hasta entrar a la edad adulta la función de los niños es aprender para los retos que les impondrá la vida adulta. Ese es su trabajo único y eso les demanda tiempo completo. Cuando vemos un programa educativo en la televisión vemos que hasta los animales más salvajes dedican su infancia al aprendizaje de las cosas que van a necesitar cuando adultos. Los cachorros de leopardos juegan a cazar y los cachorros de gacelas juegan a correr rápido.

Y el mundo de hoy exige que nuestros muchachos aprendan a leer y escribir bien, repito, BIEN.  Que aprendan razonamiento matemático, que aprendan ciencias básicas, idiomas, historia, geografía, etc. y un poco de artes y de educación física, particularmente para que puedan conocerse e identificarse mejor aquellos que puedan tener habilidades especiales.

Si no queremos que el 4% sea un desperdicio más, entendamos que la jornada extendida es para que los muchachos aprendan matemáticas, español, física, química, biología, etc. a fin de que puedan tener éxito en las carreras superiores y puedan contribuir al desarrollo del país, de sus familias y de sí mismos.

Entendamos que esto es así, ahora que escucho voces según las cuales la pretensión es que en las mañanas se haga lo mismo que se ha hecho hasta hoy, esperar para después comer y a continuación enseñar los muchachos a jugar baloncesto o tocar tamboras y las muchachas a tejer, a bordar y a que pongan la aguja en el mismo lugar. Para eso no es el 4%.

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