Opinión

Osvaldo Cruz, médico que dominó las epidemias en Brasil

Logró aprobar en 1904  la obligatoriedad de la vacunación y la exigencia de su certificado en  escuelas, empleos públicos, bodas y viajes.

Por Eulogio Santaella

Brasil “país del futuro”según Stefan Zweig ,también es “país de contrastes”. Mientras el presidente Bolsonaro calificaba a la COVID 19 como “una gripecita” la Fundación Osvaldo Cruz (Fiocruz) firmaba un acuerdo con Astra Zeneca para producir cientos de millones de vacunas  contra el virus. Sabemos quién es Bolsonaro y procede difundir que Osvaldo Cruz fue un joven prodigioso que inició sus estudios universitarios con quince años de edad .Su tesis doctoral trató sobre “La trasmisión microbiana por el agua” y siempre mantuvo su interés científico por las enfermedades infecciosas y las epidemias, siguiendo las doctrinas de Louis Pasteur en cuyo instituto de París se especializó en Microbiología.

A su retorno a Brasil, Río de Janeiro era un foco de epidemias. En 1895 atracó en el muelle el barco italiano Lombardía y de sus 337 ocupantes murieron 234, atacados por la fiebre amarilla.  La peste bubónica también era recurrente y Osvaldo Cruz verificó que  la muerte de  gran cantidad de ratones en el Puerto de Santos, del estado de Sao Paulo, estaba vinculada con la peste bubónica. Luchando varios meses contra la peste él mismo contrajo la enfermedad, pero se curó con el suero anti-peste. Como el Instituto Pasteur era el único fabricante de ese suero se creó en Río el “Instituto Sueroterápico Federal” (ISF) o “Instituto Manguinhos”, nombre de la hacienda donde se ubicó.

Osvaldo Cruz fue encargado de producir el suero contra la peste y en diciembre 1902 fue nombrado Director del ISF. El 23 de marzo de 1903 también encabezó la Dirección General de Salud Pública (DGSP) para sanear  Río de Janeiro, evitando la repetición de las dos grandes epidemias de fiebre amarilla de 1873 y 1876, que causaron  3,659 y 3,476 muertes, respectivamente en una población de 270 mil habitantes.

El gobierno innovador de Francisco de Paula Rodrigues Alves, decidió  transformar a Río en una metrópoli “salubre” y “moderna” erradicando  charcos pestilentes, impidiendo depósitos de heces y basura en  playas, eliminando drenajes abiertos y removiendo caseríos del centro de la ciudad, lo que provocó el inicio de  favelas en los suburbios. Desde 1903 Osvaldo Cruz se hizo impopular por su campaña autoritaria contra el mosquito “Aedes aegypti” que intervenía viviendas y destruía chozas, pero desde 1904 comenzaron a descender drásticamente la morbilidad y mortalidad de la fiebre amarilla y la peste bubónica.

Para enfrentar la viruela Osvaldo Cruz logró aprobar en 1904  la obligatoriedad de la vacunación y la exigencia de su certificado en  escuelas, empleos públicos, bodas y viajes. Esa Ley, llamada burlonamente “Código de Torturas” provocó un movimiento popular que duró varios días, llamado la “Revuelta de la Vacuna” y un intento de derrocar al gobierno que provocó decenas de muertos. Se derogó la obligatoriedad pero se mantuvo la exigencia de portar la constancia de vacunación  y  la viruela amainó.

Después del repudio público su imagen positiva se catapultó ante la evidencia de sus logros sanitarios y al ganar en 1907 la Medalla de Oro en el Congreso Internacional de Higiene en Berlín por el saneamiento de Rio. Francia lo condecoró con la Legión de Honor. En 1908 fue aclamado en las calles al llegar del extranjero y el ISF fue transformado en una institución análoga al Instituto Pasteur con la denominación Instituto Oswaldo Cruz (Fiocruz). En 1910 Osvaldo inició una expedición de salubridad por el Amazonas para controlar  epidemias en plantaciones de caucho y en construcciones de carreteras y ferrocarriles.

Eduardo Galeano escribió: “Matando ratas y mosquitos ha vencido a la peste bubónica y a la fiebre amarilla. Ahora Oswaldo Cruz declara la guerra a la viruela. De a miles mueren, por viruela, los brasileños. Cada vez mueren más mientras los médicos desangran a  los moribundos y los curanderos espantan la peste con humo de bosta de vaca. Oswaldo Cruz, responsable de la higiene pública, implanta la vacuna obligatoria.” “En nombre de la libertad...”alguien“… defiende el derecho de cada individuo a contaminarse si quiere…”“..coléricos editoriales y despiadadas caricaturas tienen  por víctima a Oswaldo Cruz. Él no puede asomarse a la calle sin sufrir insultos y pedreas” .Luego todo cambió.

Osvaldo Cruz, como ciudadano y hombre de ciencia dedicó su fecunda vida, de solo 44 años, a sanear su país, librándolo de epidemias mortales. La estatal  Fiocruz no tiene rival en Latinoamérica. Aquí, quien rechaza la vacuna, ejerce su albedrío  para correr el riesgo de contagiarse, pero no tiene el derecho de contagiar a su prójimo. Para una vacunación total la persuasión debe lograr que la creencia acepte la ciencia

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