La revisión de la “propuesta de Reforma Fiscal” presentada por el Presidente Medina tiene muchas virtudes y un defecto. A las virtudes, que las muestren los funcionarios y que sobrepasen la cantaleta de la necesidad por recursos ante un “déficit” con causas cercanas o lejanas.
Sólo quiero resaltar, como profesor, un argumento que le presento a mis estudiantes, porque no encuentro “el modelo de desarrollo” detrás de la cincuentena de páginas que componen la propuesta gubernamental.
No estoy diciendo que es un Plan Nacional de Desarrollo, pero es un instrumento importante para el logro de la meta que hemos “constitucionalizado” con la Estrategia Nacional de Desarrollo.
Ante la falta de vigencia de la “Teoría de la Dependencia” que estudiamos allá en los años ochenta y noventa del siglo XX, el campo del desarrollo quedó desierto con la única presencia del argumento neoliberal de la eficiencia de los mercados.
La emergencia de Brasil como “neopotencia“ emergente no ha sido un resultado azaroso, sino fruto de la aplicación de un paradigma del rol del Estado en el desarrollo.
Como estas páginas sólo sirven para darle un consejo a los economistas al servicio del Gobierno Dominicano estudiar la obra del Dr. Luiz Carloz Bresser-Perreira, uno de los teóricos del “nuevo desarrollismo” para que en las propuestas de acción de política económica reflejen la intención de cumplir con el desarrollo que hemos constitucionalizado los dominicanos.
¿Por qué no traerlo como en el pasado se trajo a Attalli, a los economistas de Harvard, a Touraine, para conocer de primera mano la experiencia brasileña?
La revisión de las medidas fiscales y presupuestarias que normarán la actividad económica del Estado Dominicano bien podría valer el esfuerzo de no sólo admirar a Brasil políticamente sino también por su proeza de lograr sacar de la pobreza a millones.