El año 2012 que recién inicia presenta importantes desafíos para nuestro país en todos los renglones, muy especialmente en el ámbito judicial, sobre todo cuando estamos estrenando nuevos jueces y nuevos tribunales.

Por decisión del Consejo Nacional de la Magistratura, órgano Constitucional que tiene a su cargo la selección de los jueces de las denominadas Altas Cortes, ha tenido lugar ese necesario  remozamiento de la Suprema Corte de Justicia.

El máximo tribunal de justicia ordinaria de la nación inaugura el año 2012 no sólo con un nuevo Presidente, el Dr. Mariano Germán Mejía, sino que su matrícula se renueva con el ingreso de diferentes magistrados, la mayoría de los cuales provienen de las Cortes de Apelación, lo que por sí solo es un significativo paso de avance en el sistema de carrera judicial.

Sólo cuatro de sus integrantes han sido de libre elección, los que vienen a ocupar la cuota que reserva la Constitución para profesionales del derecho, académicos o miembros del Ministerio Público. De manera que el desesperanzador apotegma que sentenciaba que “la carrera de los jueces termina en las Cortes” ya no se ajusta actual sistema judicial, que indiscutiblemente se reforzó con la entrada en vigencia de la Constitución del año 2010, muy especialmente por obra de su Art. 180.

Pudiéramos adelantar que este será el año del relanzamiento de la Suprema Corte de Justicia, la cual está llamada a impulsar los cambios que son necesarios a lo interno de ese órgano, lo que también redundará en beneficios hacia el exterior, o sea, a favor de los ciudadanos y usuarios del servicio judicial

Esta renovación de la actual Suprema Corte de Justicia era deseada por muchos, y no era para menos. De hecho, Monseñor Agripino Nuñez Collado llegó a decir hace algunos meses atrás que era necesario que fluyera sangre nueva en dicho tribunal. Y ciertamente habrá sangre nueva en la suprema, con la llegada de jueces poseedores de corrientes de pensamiento muy diversa, incluyendo algunos que no son conservadores, lo que resultaba imperioso para que pudiera existir un balance en la doctrina que en lo adelante habrá de sentar esa Alta Corte.

Pudiéramos adelantar que este será el año del relanzamiento de la Suprema Corte de Justicia, la cual está llamada a impulsar los cambios que son necesarios a lo interno de ese órgano, lo que también redundará en beneficios hacia el exterior, o sea, a favor de los ciudadanos y usuarios del servicio judicial.  Les auguramos a todos sus integrantes el mayor de los éxitos y conociendo a casi todos ellos no tenemos duda de que experiencia, capacidad, honestidad y responsabilidad le sobran a ese alto órgano judicial.

Pero el año 2012 no solo trae consigo un remozamiento de la Suprema Corte de Justicia, sino también dos nuevos tribunales que empezarán a funcionar por primera vez en el país, por lo que la responsabilidad que recae sobre sus integrantes es enorme.

Tenemos por un lado al Tribunal Superior Electoral, órgano competente para juzgar y decidir con carácter definitivo sobre los asuntos contenciosos electorales y estatuir sobre las divergencias que surjan a lo interno de los partidos.

Al ser precisamente este el año en que tendrán lugar elecciones presidenciales es muy probable que los recién designados jueces electorales tengan mucha actividad en su pleno debut, lo que implicará para éstos un gran desafío, pues no disponen de mucho tiempo para organizarse.

Sin embargo, su actual Presidente, Dr. Mariano Rodríguez, goza de probada capacidad y experiencia en la materia, pues era precisamente él quien bajo el viejo esquema, presidía la Cámara Contenciosa de la Junta Central Electoral, lo que suponemos redundará en favor de dicho órgano.

Por otro lado, también se estrenará en el año 2012 el Tribunal Constitucional de la República Dominicana, órgano totalmente independiente y autónomo que tendrá a su cargo garantizar la supremacía de la Constitución, la defensa del orden constitucional y la protección de los derechos fundamentales.

De las tres Altas Cortes, le corresponde al tribunal Constitucional tener la última palabra en materia interpretativa de la Constitución, de tal suerte que solo las decisiones de dicho constituyen precedentes vinculantes para los poderes públicos y todos los órganos del Estado, lo cual significa que tiene superioridad interpretativa respecto del Poder Judicial y todos los demás poderes y órganos del Estado.

No es poca cosa el poder que tiene el Tribunal Constitucional en sus manos, máxime cuando se trata de una institución clave para el funcionamiento democrático, de tal suerte que en su función de guardián y defensor de la Constitución no solo tendrá facultad para expulsar del ordenamiento jurídico normas contrarias a la Carta Magna, sino que  mediante la interpretación está llamado a fijar el sentido oficial en que deben ser entendidas las normas.

La presidencia del Tribunal Constitucional ha recaído en un hombre con formación en derecho constitucional, el Dr. Milton Ray Guevara, lo cual por sí solo es de suma importancia, quien en su rol de presidente debuta al frente del máximo Tribunal del Estado junto a otros hombres y mujeres, incluido la autora de este articulo,  quienes como jueces miembros procuraremos rendir una labor eficiente, que llene las expectativas de la sociedad dominicana y poder así ganarnos su reconocimiento.

El reto que tenemos por delante es grande, pero cuando se tiene la voluntad de trabajar en beneficio de la nación, asumiendo que como toda norma también la Constitución puede ser violada por aquellos que deben cumplirla, como llegó a decir Kelsen, el éxito del Tribunal Constitucional está asegurado.  ¡Dios estará de nuestro lado!