Gerencia y Estado

Nueva educación dominicana. Lengua escrita.

Por Ramón Morrison

A la memoria de Gustavo Tavares E.

La pésima calidad de la educación dominicana tiene en la lengua escrita una de sus más patéticas manifestaciones.

Ya no sólo  se trata de que un egresado de la educación primaria, no pueda-digamos- redactar correctamente un texto de al menos ocho párrafos. El problema es mayor por cuanto hoy la mayoría de los graduados universitarios no pueden hacerlo después de cientos de exámenes y tantos años asistiendo a los centros educativos.

Una de las causas más visibles del deficiente domino del lenguaje escrito corresponde a  los métodos de enseñanza y aprendizaje.  Si bien  la Lingüística Moderna y la Transformación Curricular del 1995 indicaron una nueva y radical reorientación, en los centros educativos tanto públicos como privados predomina el aburrido trabajo escolar con las reglas gramaticales (Gramática Normativa), a espaldas de las pautas que trazan la Gramática Generativa Transformacional y la  Gramática Histórica. En términos sencillos se trata de la práctica del lenguaje escrito a partir de sus modelos. Ya el dominicano Pedro Henríquez Ureña lo había probado con extraordinarios resultados prácticos hasta llegar a ser el forjador y  maestro venerado de grandes escritores de la lengua española como Jorge Luis Borges, Ernesto Sábado, Julio Torri y Anderson Imbert, entre otros.

Otro dominicano, Juan Bosch, sin haber completado el  bachillerato llegó a ser maestro de grandes escritores como el premio Nobel Gabriel García Márquez el cual en visita al país en ocasión de la celebración del 70 aniversario del nacimiento de su maestro, dio su agradecido testimonio.

Adrián Javier uno de los más exquisitos escritores dominicanos de las últimas décadas- varias veces laureado, fallecido a destiempo el pasado 6 de abril a los 46 años de edad- igual que otros jóvenes escritores, no fue el resultado de la  extremadamente deficiente enseñanza escolar de la lengua, sino de los talleres literarios que han dado al país  connotados escritores y escritoras e indican una eficaz vía para el aprendizaje de la lengua escrita.

Los centros educativos de más alta calidad en el mundo otorgan especial atención al dominio de la lengua escrita por la vía de métodos similares a los talleres literarios dominicanos.

En la Universidad de Yale, lo mismo que Harvard y Stanford se afirma  que “suponer que alguien que no sabe escribir pueda pensar con claridad, es una ilusión…”

Los pésimos  resultados de los métodos de enseñanza  y aprendizaje de la lengua escrita que predominan en el país, es otra evidencia de que no procede “reformar el desastre” sino crear las bases de una nueva educación dominicana.

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