Opinión

Notas de población y desarrollo en la República Dominicana (7)

Por Julio César Mejía Santana

La nueva inmigración internacional en la República Dominicana

Desde fines del siglo XIX la República Dominicana, bajo el influjo de la expansión y auge de la industria azucarera, recibió importantes flujos de inmigrantes empresarios, comerciantes y técnicos procedentes de Europa (españoles, canarios, italianos, holandeses, ingleses, franceses, alemanes), EEUU y el Caribe (puertorriqueños, cubanos, otros isleños), asiáticos (chinos y japoneses) y árabes, si bien en términos demográficos, los que llegaron al país eran mayoritariamente trabajadores braceros y técnicos, inicialmente procedentes de varias islas del Caribe (cocolos) y luego del vecino Haití.

En las últimas décadas se ha intensificado la diversidad inmigratoria en RD, emergiendo nuevas corrientes de inmigrantes de otros países de América Latina (Venezuela, Colombia, Perú, Ecuador) y China, una parte de ellos con una importante presencia en algunas actividades de la economía, en la pequeña y mediana empresa y en los empleos calificados, que esta vez parecen estar inducidas por el atractivo de la economía dominicana de ser una de las de mayor crecimiento en la región.

En particular la magnitud de los flujos de inmigrantes venezolanos de los últimos años, que ha hecho notoria su presencia en el escenario demográfico y sociolaboral dominicano, constituye sin duda un hecho inédito en la historia de las migraciones a República Dominicana de las últimas décadas. Esta nueva ola inmigratoria de venezolanos a República Dominicana, que se intensifica a partir del año 2014, en el contexto de la huida masiva de venezolanos a la profunda crisis económica y política existente en su país, pone a prueba las capacidades no sólo de la economía dominicana en integrar a los inmigrantes al mercado laboral, sino también de la gestión y gobernanza en el ordenamiento, regulación y control de las migraciones por el Gobierno dominicano.

De acuerdo a la ENI-2017 en RD actualmente residen 97,805 personas de origen extranjero que no proceden de Haití, un poco menos de los 100,638 que estimó la ENI-2012. Este descenso se debe a la disminución de los colectivos de inmigrantes procedentes de esos países, que ha sido compensado con el aumento de venezolanos, y de españoles en menor medida. El stock actual de inmigrantes venezolanos en República Dominicana se estima en en 25,872, que representa el 4.5% del total de inmigrantes residentes en el país.

El incremento de la inmigración venezolana a RD en los últimos cinco años ha sido espectacular, pues de acuerdo a la ENI 2012 en ese año apenas eran 3,334, es decir, menos de 1% de todos los extranjeros residentes en el país. En otros términos, el total de venezolanos residentes en la RD se multiplicó por 7.5 en el quinquenio 2012-2017, pasando a ser el segundo grupo más importante de inmigrantes, un tercio del total de extranjeros de otros países -exceptuando a Haití-, en términos de magnitud, superando al total de los extranjeros no haitianos o provenientes de otros países, bastante distante del tercer grupo migratorio EEUU (10,006), un monto cercano al total de inmigrantes de los otros 10 países con mayor presencia de nacionales en RD.

A diferencia de los haitianos, los inmigrantes procedentes de Venezuela son en general de mayor calificación, en su mayoría con estudios universitarios o de secundaria incompleta como mínimo. Una proporción importante de las personas de origen venezolano en R.D. alcanzaron el nivel universitario, 51% si se suman las que tienen nivel de postgrado. A estas les siguen quienes alcanzaron el nivel medio o segundaria, con 34%.

La gran mayoría de los y lasinmigrantesde Venezuela son jóvenes adultosenedad de trabajar: un 35% son jóvenes entre los 15 y los 25 años, y otro 56.6% tiene edad entre los 26 y los 45 años. La migración de venezolanos en RD es predominante femenina (53.4%). Esta tendencia a la feminización de la inmigración venezolana es mayor entre los que llegaron entre 2010 y 2015 (61.5%), descendiendo a 53.4% en la cohorte de los arribados más recientemente al país (2016-2017). Un poco más de la mitad (54%) se encuentran casadas o unidas, y entre este grupo 77% convive con su esposo o esposa (ENI, 2017), lo que puede estar indicando que la migración no se da de manera individual, sino que acarrea a los familiares más cercanos.

El grado en que los venezolanos están incorporados al mercado laboral es relativamente elevado. Siete de cada diez están ocupados y uno buscando empleo. Once de cada de cada cien venezolanos están desempleados o buscando activamente empleo, por encima del nivel desempleo abierto en la totalidad de la economía dominicana. La tasa de desempleo es mayor entre los llegaron más recientemente (13.2%), pero también presentan estos la mayor tasa de empleo y el menor nivel de inactividad.

La mayoría de los inmigrantes venezolanos residentes en RD labora en actividades de servicios, y una buena proporción de ellos también se emplean en servicios profesionales y administrativos que requieren mayor calificación y probablemente de mayor remuneración, predominando las actividades de servicios y ventas en comercio (casi la mitad con 47%), laborales en apoyo administrativo (12%), técnicos y profesionales nivel medio (10.6%), y profesionales o intelectuales (9.6%).

Si bien los venezolanos están mucho mejor integrados en la sociedad dominicana que los haitianos, debido a las restricciones y requisitos que impone la legislación migratoria y a las dificultades para obtener en Venezuela la documentación exigida para optar por una visa de residencia, la mayoría se encuentran residiendo en RD en condición de irregularidad migratoria, lo que los coloca en situación de vulnerabilidad en el mercado laboral y para el ejercicio de derechos sociales consagrados en la Constitución de la República y en la propia legislación migratoria dominicana.

Debido a la condición de irregularidad y a la informalidad del empleo, sus niveles de protección en salud son muy bajos, lo que probablemente esté afectando también la estabilidad y calidad del empleo. El 70.9% de los venezolanos residentes en RD no cuenta con algún seguro de salud. En el caso de los que llegaron más recientemente, apenas uno de cada cinco (19.2%) está afiliado a un seguro de salud. Sin embargo, los venezolanos que entraron al país antes del 2016 tienen niveles de afiliación a un seguro de salud relativamente satisfactorio, parecido al de los inmigrantes no haitianos de otros países. 

Si bien el Gobierno dominicano ha reconocido la situación de crisis humanitaria que afecta a muchos venezolanos en su territorio, en términos de exigencia de documentación a los venezolanos para regularizar su permanencia en RD aplica hasta ahora la misma normativa que para el resto de los extranjeros, pese a los insistentes reclamos de la diáspora venezolana en el país de que les otorguen facilidades.

En este sentido la República Dominicana debe de definir una política clara y sostenible para conceder vías de regularización a aquellas personas que ya se encuentran en el país y abrir sus puertas a una población que se encuentra migrando por motivos de sobrevivencia.

El Gobierno dominicano de realizar una revisión de la normativa vigente en cuanto a opciones de residencia temporal y considerar aquellos requisitos que se convierten en barreras para que personas productivas accedan a un estado migratorio regular. Específicamente debería eliminar los requisitos de tener que regresar al país de origen al momento de solicitar las distintas opciones de residencia y flexibilizar la política de vigencia de los pasaportes o aceptar otro tipo de documentación.

En general el Estado Dominicano está en el deber de mejorar su capacidad para generar políticas de regularización con tal de que instrumentos como la Ley de Migración cumplan con el rol de controlar los flujos migratorios, así como de mecanismos de garantía de los Derechos Humanos, teniendo en cuenta las buenas prácticas de la experiencia del Plan Nacional de Regularización de Extranjeros para considerar la implementación de un nuevo plan o de un proceso continuo que ofrezca las mismas facilidades de regularización a los venezolanos que las establecidas por dicho Plan.

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