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Nos pueden perdonar ser bruta, pero jamás ser fea

Por Lilliam Fondeur

La industria de la belleza se ha convertido en una  fuente de feminicidios. El Informe con Alicia Ortega reveló la trágica historia de tres mujeres que en buenas condiciones de salud,  acudieron al Centro Internacional de Cirugía Plástica Avanzada (CIPLA) para lucir más hermosas y terminaron en la morgue.

Aidé Frías, Aida Peña y Altagracia Mejía vivían en los Estados Unidos, llegaron al país con una maleta cargada de ilusiones, para convertirse en mujeres bellas, apetecibles.  Entre el 27 de mayo y el 14 de junio  al ponerse en manos de los cirujanos Franklin de Jesús y Wilfredo Rodríguez Peña, las  tres habían fallecidos.

Algunos de los feminicidio productos de la industria de la belleza llegan a los medios de comunicación.  El mutismo de la depresión arropa, por el resto de sus vidas, a las mujeres victimas de secuelas o complicaciones posterior a cirugías estéticas. Esas prefieren no hablar del tema, lo ocultan maldiciendo la vida.

La cirugía plástica, en cualquiera de sus variantes, no es una operación banal, puede provocar la muerte de personas en perfecto estado de salud. En general,  cirujanos muestran fotografías de los resultados positivos de la cirugía plástica, pero pocos  invierten el tiempo suficiente para dejar clara la información sobre los riesgos,  de manera que la mujer tome una decisión sopesada y esté prevenida para una eventual complicación.

En manos de especialistas calificados y éticos, las complicaciones no son frecuentes; pero por el hecho de que una sola mujer entre a quirófano sana, llena de ilusiones,  y pueda morir o desgraciarse la vida por complicaciones que ella no conocía o no comprendía, es razón suficiente para advertir la mujer antes de proceder a someterse a una cirugía plástica.

Algunas de las posibles complicaciones  están relacionadas con riesgos de anestesia, otras propias de cirugías, como infecciones de la herida, cicatrización tipo queloides, embolia grasa - grasa va a parar al torrente sanguíneo causando la muerte-,  hematomas,  shock por perdida de sangre y otros fluidos corporales, lesiones de las coronarias y del músculo cardíaco que pueden llevar a paro cardíaco y la muerte.

Simone de Beauvior decía: “perder la confianza en su propio cuerpo es perder la confianza en sí misma”.  A las mujeres nos quieren mantener entretenidas con el cuerpo, quitándonos y poniéndonos, mientras los hombres van detrás del poder.  Reacciona.

Mujeres sanas se desgracian la vida o mueren por  necesidades creadas por el mercado.  “Ser bellas como nos dicta la industria de la belleza”.

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