Mis años viviendo en Costa Rica me enseñaron que los ticos son gente que aman tanto a su país, que minimizan cualquier hecho que afecte su imagen internacional. Al margen de que debemos envidiar sus logros en múltiples aspectos, no es menos cierto que tienen muchos desafíos que superar antes de dejar de ser un país tercermundista.
Muchos de los indicadores en materia de Desarrollo Humano de Naciones Unidas ubican a Costa Rica entre los países mejor posicionados de América Latina aunque también tienen muchas deficiencias y problemas que no son tan conocidos como esos buenos indicadores. Simplemente porque no sacan sus trapos al sol.
Y eso tiene que ver con la actuación del gobierno y como la prensa difunde las noticias. Rara vez vi en Costa Rica una mala noticia local destacada con amplitud en los medios de comunicación. Inclusive, muchas veces ni la publican o lo hacen de manera propositiva y no destructiva.
Pero nosotros somos totalmente diferentes. Nos encanta escandalizar. Gozamos con autodestruimos. Por ejemplo, cuando se habla de playas contaminadas lo hacemos en forma generalizada, como para que nadie se meta en el agua. Es cierto que hay contaminación en algunas playas por la carencia de un sistema de manejo de aguas negras, pero también se exagera su dimensión y nunca se habla de las playas buenas.
Los países del Caribe, que compiten con nosotros en turismo, disfrutan esa forma de hacer noticias que tenemos los dominicanos cuando hablamos del turismo y ellos se encargan de magnificarla. Por ejemplo, es común grandes publicaciones en los medios locales sobre la inseguridad de los turistas por la delincuencia, cuando aquí hay menos inseguridad que en muchos otros destinos turísticos del Caribe que no vociferan tanto.
La gripé aviar fue otro ejemplo. Manejamos ese asunto con total irresponsabilidad, como si fuera una epidemia generalizada, lo que nos hizo perder el mercado haitiano.
Ahora nos enfrentamos a otra noticia perturbadora. Pro Consumidor, que ha intentado sobresalir en su trabajo, se excede con frecuencia en sus funciones y se pasa de la raya. Su anuncio reciente sobre los salami que se producen en el país, es irresponsable y dañino en todos los aspectos. Si hay problemas con la calidad de un producto, cualquiera que sea, debe denunciar la marca del producto y no generalizar.
Y si no se quiere hablar de marcas entonces que cierren esas empresas de inmediato por falta de higiene o saquen sus productos del mercado hasta que corrijan el problema.
El salami es de amplio consumo popular aunque la clase media igualmente lo compra en grandes cantidades dependiendo de su marca y precio. Aquí hay salamis que cuestan muy caro por libra en comparación a la libra de un jamón corriente o de la mortadela importada, por lo que ese producto debe producirse con amplios estándares de calidad. Pero ahora nadie sabe sin son esos lo que están contaminados con m……
Lo peor del caso es que el salami se exporta, especialmente a Haití y si yo fuera gobierno en el vecino país, prohíbo de inmediato las importaciones de salami dominicano, tal como hicieron sus autoridades.
Pro Consumidor debe actuar con más tacto y emplear gente con cerebro. Es un organismo regulador muy necesario, pero eso no le da derecho a sobresalir en los medios con esas noticias alarmantes, que afectan por igual a los que producen un bien de mala o buena calidad.