Mí adorada madre:

No voy a estar contigo este «Día de las Madres», ¡perdóname!  Ese día será un día muy complejo: es concurrido, agitado, convulsionado y transitado por casi ¨todo el mundo¨ y, aunque tú no veas el “día” de la manera en que yo lo veo, quiero que sepas que el cariño, el amor y la atención que tú nos brinda, siempre ha sido de primera calidad.  Por lo que nosotros por lo menos, yo debo de darte los días que te quedan con nosotros, de súper calidad.

A tus años, esto (el bullicio) te estresa mucho.  Una cantidad de gente indeterminada en la casa correteándose, hablando todos juntos como gallareta y pidiendo comida ¡es una locura!  Pero sé que esto te gusta y te diviertes…  Aunque los decibeles de un radio encendido por allá a pesar de que hable de mamá.  Los niños dejando sus huellas en todos lados… y en las paredes también, eso te “ensordece”, te “nubla” y te saca de “quicio”.

¡Por Dios! en un bullicio como ese, un Día de las Madres, mi beso pasaría desapercibido.

[…] imagínate: mis hijos (que son traviesos, y tus nietos) estarían pendientes a su madre y no a ti.  Tú estarías pendiente a la tuya y no a mí.  Mí a abuela a la de ella –quien es mi bisabuela-, y la de ella a la suya; en fin, el ‘Día de las Madres’ es una cadena interminable de madres se juntan  y que hay que atender por separado ¿acaso el año tiene un único día para las madres?  En verdad: ‘el Día de las Madres’ solo sabe poner el tránsito, las calles, la casa y la madre y el mismo día patas arribas. 

Mami, yo prefiero no ir este ‘Día de las Madres’.  Te veré mejor al otro día, y al día siguiente, y después el que sigue, y luego el otro que sigue después de ese, también te veré.  Prefiero acompañarte todos los demás días normales y completar el año y esperar contigo que comience el otro año; no un “día” como este.

Tendremos tiempos de hablar de ti, de mí; de tú y yo, y de nosotros dos  También sacamos tiempo en nuestra conversación para  incluirlos a ellos.  ¿Te parece?

No tenemos que tener la prisa que se tiene ‘el Día de las Madres’, todo pasa rápido como ¨los relojes que no marcan los segundos y pasan de inmediato a minuto… y, las horas agresivas como las olas en “el ojo del huracán”, sin compasión¨.

Mejor… ¡Espérame mañana!

Besos,

El hijo pequeño