República Dominicana no es un país racista. Para entender esta afirmación tendríamos que definir el Racismo y sus implicaciones. De acuerdo al diccionario de la Real Academia Española, el Racismo se refiere a un sentimiento exacerbado de un grupo étnico que causa discriminación y persecución en contra de otro sector ético. También podría entenderse como una ideología que defiende la superioridad de una raza frente a otra creyendo necesario mantenerla aislada o segregada. Los países con tendencias racistas han concretado sus criterios étnicos a través de comportamientos segregacionistas expresados en sus políticas públicas o en sus legislaciones, por lo que la segregación racial no puede definirse por comentarios aislados o por afirmaciones “chistosas” que inusualmente hiciese la ciudadanía en momentos de ocio.

La historia nos enseña sobre el comportamiento de un país racista cuando éste ha decidido serlo; sus políticas son marcadamente discriminatorias y sus leyes se orientan a la segregación racial. Desde la antigüedad los países que son auténticamente racistas han revelado su sentido de la superioridad racial a través de disposiciones institucionales. Durante la Alemania Nazi, en el Estado alemán se legisló con el propósito no solo de aislar, sino también de segregar por completo a los judíos. Para la época no existía el Estado de Israel y sin embargo Adolfo Hitler siempre vio en los judíos una nación distinta y separada de la nación alemana. Sobre los judíos recayó más crudamente la idea de la superioridad de la Raza Aria; etnia que conforme a los Nazis se erigía como una clase superior no solo intelectualmente, sino también desde el punto de vista biológico. Para la época se promulgaron leyes (Leyes de Nuremberg) de carácter antisemita que tenían por propósito la clasificación de razas para evitar las mezclas “raciales” entre alemanes y judíos. En las etapas más extremas se crearon campos de concentración donde los judíos tenían que hacer trabajos forzados y con frecuencia eran asesinados.

Por otra parte, bajo el lema Separados pero Iguales se promulgaron en los EEUU las leyes de Jim Crow que propugnaban por el distanciamiento racial en todas las instalaciones públicas de los estados del sur en los EEUU. En la parte norte aquellos principios fueron adoptados de facto y con el tiempo la discriminación hacia los negros afroestadounidenses era implacable.

En la historia post trujillista de la Republica Dominicana no hemos tenido ejemplos de esa especie. No se ha legislado en detrimento de ninguna etnia ni hemos contado con una política segregacionista hacia ninguna nación ni sector étnico. Debemos rechazar de plano la idea de que los dominicanos somos una nación racista, pues no se percibe en el espectro social algún comportamiento que pueda trascender a lo discriminatorio, de hecho, somos un país solidario con toda diáspora asentada en nuestro territorio. Para inculpar a la Republica Dominicana de ser un país segregacionista se alude con frecuencia al problema dominico-haitiano, pero el problema entre ambas naciones no se debe a factores discriminatorios entre un estado y otro, sino más bien a cuestiones de carácter social, económico y geopolítico.

Los principios constitucionales que dieron forma a los estados haitianos (tras su independencia Haití quedó dividido en dos estados) cifraban el criterio de que la Isla de Haití estaba compuesta tanto por el margen occidental así como por la parte oriental de todo el territorio, creencia que aún subsiste en el pensamiento de algunos nacionales haitianos. Pero lo cierto es que a pesar de las diferencias culturales y a los distintos puntos de vista que tienen los dominicanos y haitianos al respecto, en nuestro país la relación dominico-haitiana es esencialmente buena. No hay dominicano que deje de adquirir cualquier producto vendido por un haitiano a causa de la nacionalidad del vendedor o de su color de piel, comportamiento que se reproduce en las relaciones dominico-venezolanas o entre Chinos y dominicanos.

En la brega por justificar los argumentos acusatorios contra la Republica Dominicana respecto al tema racial se suele aducir que los dominicanos se asisten con frecuencia de comentarios racistas en contra de personas de tez oscura; sin embargo la mofa es un rasgo típico de la idiosincrasia dominicana. El dominicano hace de bufón en cualquier momento y lo suele hacer con frases como “tenía que ser negro” o “me lo dices porque soy negro”, sin embargo esas no son expresiones que impliquen una trascendencia racial sino más bien una chanza sin importancia; pues el dominicano usualmente expresa ese tipo de humor frente a otros dominicanos que suelen tener el mismo color de piel.