Cuando los intereses personales

Están por encima de los nacionales,

El caos es quien gobierna.

¿Por qué no somos millonarios? Así de simple como lo escribo, de igual manera me fue formulada la pregunta. Y la verdad me sorprendió que algo quizás insustancial me fuera preguntado por una persona joven que apenas está consiguiendo algo de cultura, pero que ante tantas bellezas y recursos naturales que estaba viendo por primera vez, su inquietud se dirigiera en ese sentido.

Lo pensé poco, porque muchas veces es mejor señalar cosas sin argumentar, para que sea la propia persona quien saque sus conclusiones. Le mostré un lugar paradisiaco, donde la naturaleza se ha explayado permitiendo que el agua en un apacible desplazamiento produjera un bello sonido y mejor vista mientras se pierde en las inmensidades de un mar embravecido. Me dijo que todo era hermoso pero la “arrabalización”, más bien, lo hacía parecer un basurero.

Construcciones llevadas a cabo por los pobres padres de familia e incentivada por las autoridades locales, porque ellas lo permiten, porque ninguna ve este crimen contra la naturaleza, contra el medio ambiente. Restos de edificaciones que son utilizadas como letrinas; vendedores ambulantes, principalmente nacionales extranjeros, vendiendo de todo sin higiene alguna  pero, para todo esto no existe autoridad que le ponga final, debido a que ellas mismas lo crearon con su descarado clientelismo político y es, que además, al Ministerio de Turismo no le interesa el turismo interno, prefiriendo más bien, ufanarse del incremento del turismo internacional, pero que no le ha costado el menor esfuerzo para esos logros, ya que los inversionistas privados se encargan de todo. Por eso, no somos millonarios.

Me detengo para abastecerme de combustible y me parece que los números del marcador van más rápido que el producto que sale de la manguera, pero no puedo hacer nada, solo pagar y decirle a quien me cuestionó; continua anotando, más de la mitad de ese dinero que acabo de pagar son impuestos, establecidos por un sistema de costos que solo ellos saben interpretar, sin hacer referencia que una parte es utilizada en un clientelismo político descarado y, además, importados por un grupo de “poderosos” que trabajan en las sombras, entre los cuales hay hasta grandes, reconocidos y supuestamente ¿ex? Narcotraficantes, en donde solo recibo un servicio de cuestionada calidad, porque estos impuestos están destinados a maniobras no muy puras llevadas a cabo por los dirigentes y funcionarios políticos, inclusive, para comprarles vehículos a los pobres padres de familia. Por eso, no somos millonarios.

Mira ahora esa gran puerta, del otro lado, ya es Haití y fíjate en esas seis personas que vienen, mira cómo pasan enfrente de la misma y continúan por la vereda hasta sobrepasar esa pequeña verja, míralos donde van, ya están en territorio dominicano y lo peor es que están pasando por el frente de esos centinelas y es como si fueran invisibles, no se produce ninguna reacción pero, mira estos tres que se ofrecen para lavar el vehículo, son haitianos y a 30 pasos de nosotros están los llamados a no permitirlo y sin embargo tampoco ven a estos. Definitivamente la costumbre de verlos ha matado la conciencia y el  concepto claro del porqué existen como autoridades. Por eso, no somos millonarios. ¡Sí señor!

Pero el rosario de coincidencias de ese por qué son interminables y solo viendo y escuchando, tu, fácilmente puedes dar miles de razones del por qué no somos millonarios. ¿Qué dice el periódico? “La Ministra de Salud va a humanizar el servicio que se ofrece en los hospitales públicos del país”, ¿ves lo que te digo?, si con los años que esta política-funcionaria tiene manejando este tema y no lo ha hecho, es que; ¿necesita dos décadas más para hacerlo?… ¡Por eso, no somos millonarios!