Debo confesar que no ha sido una, sino varias las ocasiones que me han expresado, tanto dominicanos en conversaciones personales, como otros ciudadanos del mundo en conversaciones virtuales, que no creen en ese “Desarrollo de China”, en ese “Ascenso del Dragón”, porque está basado en elementos muy frágiles, porque depende mucho de los demás, de otros mercados, que ser “Fábrica del Mundo”, no basta. Me han dicho y con razón, que mientras China no produzca conocimientos, no será líder, no trazará pautas en el mundo.
En parte estoy de acuerdo con ellos y voy más allá. Creo que si China continúa sólo manufacturando, fabricando productos que han sido pensados, diseñados y en muchos casos con capitales de otros países, no construirá un crecimiento económico sólido, ni garantizará un desarrollo social, justo e inclusivo.
Creo también que China necesita replantearse el modelo y comenzar a producir conocimientos, que tiene, sin dejar de producir cantidades y productos baratos (porque alguien tiene que fabricarlos), que producir calidad y a dar a conocer marcas chinas de calidad, que cuando alguien mire el famoso letrero “Made in China”, no piense inmediatamente en un producto de mala calidad.
No obstante, mi respuesta reiterada a los escépticos con respecto a China, es que así como nosotros advertimos esas deficiencias, los chinos también las conocen y no sólo eso, que están trabajando para superarlas.
Una de las principales metas del “XII Plan Quinquenal de China (2011-2016)”, es que el gasto en investigación y desarrollo I+D debe aumentar hasta un 2,2% del PIB, al final del período. En estos momentos es de sólo un 1.47%, aunque ya eso significa estar en segundo lugar, después de EEUU, en inversión absoluta, en ese renglón.
Para que se tenga una idea de cuánto ha evolucionado China en producción de conocimientos, inventos y registro de nuevas patentes, para 1978 cuando comienza la transformación económica, no aparecía en la lista de países productores de conocimientos, sin embargo, para 1998, como resultado de sus investigaciones los chinos produjeron alrededor de 20,000 nuevos artículos, y era sólo el comienzo.
En el año 2001, el año 1 de la que yo he denominado “La década de China 2001-2011”, el Banco Mundial dio a conocer un informe titulado “China y la economía del conocimiento”, en donde se formularon sugerencias de que China debía entrar al Siglo XXI, reajustando su estrategia de desarrollo y moldeándola a la “Sociedad del Conocimiento”, a la que se había referido Peter Drucker en su libro “La Sociedad Post capitalista” publicado en inglés en el 1993. Y señores, aunque muchos no lo crean, el liderazgo chino sabe escuchar, para adaptar a su cultura y su forma de ver la vida, las sugerencias que le formulan, los “occidentales”, que gracias a la Revolución Industrial desde finales del Siglo XVIII, han sido los promotores y han estado liderando esta “Era del Conocimiento”.
Por eso, para 2006 fueron 83,000 los nuevos productos e ideas chinas, superando, nada más y nada menos que a Japón, Alemania y Reino Unido. En estos momentos sigue en segundo lugar, superado sólo por EEUU, que por mucho sigue siendo el mayor productor de conocimientos del planeta.
China es la cuna de los grandes inventos de la humanidad, sin los cuales no podríamos entender, ni concebir el mundo de hoy, como son el papel, la brújula, la pólvora y la imprenta, sin embargo, es justo reconocer que en esta nueva etapa de la historia de la humanidad se ha quedado rezagada en ese aspecto. La computadora, la Internet, los llamados “teléfonos inteligentes o Smartphone”, las “tablets o tabletas” con lPad a la cabeza, son los inventos que trazan las pautas de este mundo de hoy y ninguno fue pensado en China.
Aun así, no descarto que en 10 años China esté a la cabeza en la producción de nuevos productos de alta calidad y complejidad, que influyan en la sociedad y determinen mercados. Aunque todavía las principales universidades productoras de conocimientos no están en China, en la mayoría de ellas hay chinos estudiando que luego volverán a su país, que tiene los recursos económicos y la voluntad política para apoyarlos, de manera que comencemos a ver no sólo el “Made”, sino también el “Designed in China”, o sea, no sólo el hecho, sino también, pensado y diseñado en China.
El que todavía no quiera creerlo que tome como ejemplo un sólo renglón donde China hace 20 años no aparecía y hoy es líder en cantidad, por mucho: la fabricación de vehículos de motor.