Cada navidad las figuras que recrean el nacimiento del Hijo de Dios en forma de niño, son exhibidas, siendo ya algo simbólico de la comunidad.  Es un despliegue de gran tamaño, las estatuas tienen escalas de humanos reales.  En una época en que la creatividad es puesta a prueba, esta exhibición en particular no representaba competencia con los coloridos despliegues de luces, sincronizadas con música, que vemos de casa en casa.  Sin embargo, el clásico escenario se convirtió en noticia, y requirió la intervención de la policía.  ¿La razón?  Se robaron al bebé Jesús.

Todos los canales reportaron el incidente, destacando los comentarios de los sorprendidos entrevistados.  La intolerancia está llegando a extremos, decían unos.  Esto deben ser obras de ateos, aseguraban otros.  ¿Quién haría algo así?  La Navidad no es lo mismo sin Jesús. –afirmó convencida la mujer-  No importa en lo que creas, la historia no la puede cambiar nadie.  Su actitud era la de ser adecuadamente imparcial.

Lo cierto es que, el hecho causó tal indignación, por ser la segunda vez que sucede, que las autoridades solicitaron ayuda comunitaria para recuperar la infantil estatua acostada en un pesebre.  Dos días más tarde, alguien que pidió mantener su anonimato, dio parte a la policía, tras ver la foto de la figura perdida, en el Facebook de un conocido suyo.  La mujer puso la foto en su muro, sin sospechar lo que le esperaba.

En efecto, esto guio a la recuperación del objeto y a que fuera completada la escena, donde María, José y los animales esperaban se reincorporara el gran protagonista.  La historia tuvo un final feliz en cuanto a la recuperación, más no sin controversia.  Más de una persona irá en navidad a la cárcel, por robarse al bebé Jesús.

Parece un chiste de mal gusto, pero en tiempos en que nos azotan las presiones por los regalos navideños, frente a las presiones económicas, el asedio político, el amargo sabor de las opiniones “anti Dios”, las apariencias, los múltiples sentimientos; algunos de celebración, otros depresivos…  terminamos concluyendo, que aquella mujer dijo una gran verdad:  No hay navidad sin Jesús.

Lo tengas o no por tu Dios, su mensaje de amor, su invitación a la salvación eterna, y el gozo de que nazca en los corazones, es el verdadero sentido de esta época.  No hablemos de si nació o no en diciembre, pues el mundo no busca lógicas cuando está a favor de una celebración.  Personalmente nunca entenderé que se celebre Halloween, como no es cierto que una liebre ponga huevos y que estos sean de chocolate.

Por tanto, el motivo de reunir a las familias, compartir juntos a la mesa, darse muestras de amor, regocijarse por el año que termina y por  el que comienza; todo eso que hacemos en navidad, no significarían lo mismo, si no fuera porque la fuente de todo, es esa luz que logra traspasar la oscuridad y llenar el vacío del más duro de los corazones: El Amor.

Y si recordamos que la Biblia afirma que Dios es Amor, y que Jesús es el Hijo de Dios, que nació humildemente, pero que transformó la historia humana, entonces es cierto, la navidad es Jesús.  Mucho más deseable que el simpático gordito vestido de rojo con profunda sonrisa, y cuyo regalo le costó hasta la última gota de su sangre, pero lo ofrece todos los días, no sólo una vez al año: La vida eterna.

Lucas 2: 6-14 Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento.Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón. Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño.Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor.

Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo:que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre.Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían:!!Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!

¡Dios Te Bendiga con Buena Voluntad en Navidad y siempre!