Si el Doctor Roberto Rosario Márquez, Presidente de la Junta Central Electoral,Cuando declaró en su discurso de pase de balance de la jornada electoral, que “se crearon grupos paramilitares para incidentar las elecciones”, se refería a quienes constituimos el movimiento que se llamó Militares y Policías Retirados con Papá. Como miembro de su Consejo de Dirección, puedo afirmar que esa declaración es rotundamente incierta. Lejos de eso, somos ex miembros de los institutos castrenses, apegados al orden institucional y las normas democráticas.

El Movimiento era dirigido por 12 Mayores Generales en retiro, todos con más de 30 años de serviciosen las FFAA. Tuvimos ese tiempo contribuyendo a la gobernabilidad y a la democracia dominicana ¿Descenderíamos ahora a la insensatez de organizarnos en grupos paramilitares para desconocer lo que defendimos por tantos años? De referirse a nosotros, sería un infeliz desatino del doctor Rosario Márquez.

Antes de las elecciones, nuestra labor consistió en contribuir al crecimiento del proyecto presidencial de Hipólito Mejía a través de la formación de Comités de Base Afectivos (CBA), organizados entre amigos y familiares. En nuestro Movimiento, no existió nunca el espíritu de conspirar contra la democracia dominicana, desconociendo el resultado de la voluntad popular expresada en las urnas. Tampoco de alterar el orden establecido para modificar en algún modo, resultados obtenidos en buena lid. Para el día de las elecciones, asumimos un papel de vigilancia que solo podía contribuir a transparentar el proceso, no a interferir en las funciones de los organismos institucionales.

El doctor Rosario Márquez mencionó que tiene documentos que prueban la afirmación que hace. Es posible que parte de esos “documentos probatorios”, si los tiene, sea un Plan Estratégico o Directiva que elaboramos para organizar nuestra labor durante el día 20 de mayo. Si es así, debe haber leído un párrafo de ese documento donde se expresa que nosotros debíamos, “Mantener una buena relación con los miembros de las FFAA, la Policía Nacional y de manera muy especial, con los miembros de la Policía Militar Electoral”.Si actuábamos bajo esa premisa, no podíamos pretender “suplantar la autoridad legítima que era la Policía Militar Electoral”, como afirmó con tanta ligereza el Presidente de la JCE.

Nuestra labor era, estar alerta para detectar y avisar a la Policía Militar Electoral sobre el plan, que sí tenía el PLD para comprar cédulas en forma masiva y del cual teníamos conocimiento. Nuestra sorpresa fue grande cuando pudimos comprobar que en la mayoría de los casos, la PME era indiferente a esos reporteso intervenía para proteger la acción ilegal.

Estas Declaraciones del Presidente de la JCE, emitidas el día 31 de mayo, fueron secundadas al día siguiente por el General Napoleón Terrero Figueroa, jefe de la PME quien pavoneándose de su “eficiencia” dijo que, “30 Generales fueron movilizados para contrarrestar y enfrentar a grupos paramilitares”. Ambas declaraciones solo pueden responder a un tremendismo coordinado para acallar las denuncias que se han hecho sobre la parcialización de la JCE y la PME a favor de la candidatura peledeísta.

El Doctor Rosario Márquez, con este tipo de declaraciones, no parece poner ningún empeño en despejar las dudas que se tienen sobre el matiz partidario  pro PLD y anti PRD, que dejó ver en muchas de sus decisiones. El General Terrero Figueroa,puede haber cumplido con su papel de militar político, anti perredeísta, pero tampoco cumpliócorrectamente con el papel que debió desempeñar en sus funciones. El primero, en lugar de un arbitro imparcial, actuó con hostilidad en contra de una organización política contendiente en el proceso electoral, y el segundo, tanto como miembro de las Fuerzas Armadas, como por la alta función que le había sido asignada, no debió asumir el papel político que demostró con declaraciones como las que se publicaron en la prensa el día 2 de este mes.

Si los organismos de seguridad del Estado nos estaban dando seguimiento y si estaban al tanto de lo que hacíamos, se incrementa laperversidad cometida con esta infamia y en el atropello  contra muchos de nosotros, ya que pudieron asegurarse con anticipación que no planificamos ni hacíamos nada en contra del buen desarrollo del proceso y sus resultados.

No se “orquestó un mercado imaginario” de compra de cédulas, el mercado existió y fue encubierto por la JCE y la PME. Si conocían de nuestros planes, sabían que solo teníamos el propósito de detectar esas acciones y reportarla a la PME. Sin embargo, cuando lo hacíamos, en vez de actuar en consecuencia, se cruzaban de brazos o la arremetían contra nosotros, mientras, dejaban actuar a los equipos político-militares del PLD que operaban en todo el país con maletines de dinero y hombres con todo tipo de armas para protegerlos.

La operación del centro de cómputos paralelo que había sido denunciado, pudo ser neutralizada por la efectividad del moderno centro que el PRD instaló en la Avenida Abraham Lincoln.La JCE trató de cuidar las apariencias contando los votos de acuerdo a las actas que le llegaban, pero en todas formas, con “dejar hacer” a los peledeístas en las calles, también cumplía con lo que pareció su encomienda partidaria,impedir ejercer el voto a un alto número de perredeístas, utilizando maniobras irregulares que nadie le impedía. Esto permitiría al partido oficial alcanzar sus objetivos con ayuda del organismo electoral, cuyo Presidente, se mantuvo indiferente ante las denuncias que se hicieron, antes y durante las elecciones.

Desviar la atención de esa realidad a le existencia de supuestos paramilitares, busca algunos objetivos importantes; implicar a Hipólito Mejía en utilizar gente que actuaban al margen de la Ley para contribuir a su proyecto político; disipar el conocimiento de la actitud que en forma permanente tuvo el Presidente de la JCE en favor del Partido de la Liberación Dominicana y que se ignoren los atropellos que se cometieron contra seguidores del PRD durante el proceso electoral y muy especialmente, el mismo día de las elecciones.

Identificar como Paramilitares a ex militares responsables y con un historial de servicio reconocido por la sociedad dominicana, solo cabe en la imaginación de gente que buscamotivos para justificarse por los hechos u omisiones que permitieron cubrir de ilegitimidad el pasado proceso electoral.