Compromiso dominicano

Ni el Querido, ni mucho menos James Brewster

Por Juan Ramón Mejía Betances

En los últimos meses estos dos personajes han sido ampliamente criticados por la mayoría de los dominicanos, no porque aquí se discrimine la  infidelidad o la homosexualidad, pero sí porque promuevan y quieran hacer ver como normal esas prácticas incorrectas.

En nuestro país hemos tenido y probablemente aún tenemos cientos de hombres y mujeres, empresarios, políticos, religiosos, atletas, artistas y personas de a pies que sean promiscuos, infieles u homosexuales, también hay quienes gustan tener relaciones con animales y en República Dominicana no los discriminamos, con lo que no estamos de acuerdo es que esas prácticas se promuevan, aunque sabemos que son muy frecuentes, pero no por esto consideramos que estén bien.

Los seres humanos somos pecadores o sea que hay ladrones, corruptos, violadores, agresores, promiscuos, infieles, homosexuales etcétera y, los dominicanos no somos la excepción; sin embargo, lo adecuado y correcto es que cada quien, en su libre albedrío, decida si seguir o no con prácticas reñidas con los principios religiosos y con los principios de nuestra sociedad. Ahora bien, lo que sí es condenable es la promoción de sus malos hábitos y el tratar de venderlos como adecuados, cuando, por lo menos en nuestra sociedad, no lo son.

El Querido divulgó sus preferencias y las trató de justificar porque fue puesto en evidencia y no porque esté tratando de que todo el mundo, niños y adultos, lo practiquen y lo acepten. En cualquier caso el Querido puede ir a las escuelas e incluso impartir clases, como ciudadano, como legislador o como político, pero con lo que no estamos de acuerdo es que lo haga en compañía de su "segunda base" y mucho menos que la presente como tal haciendo gala de su infidelidad y promiscuidad. Lo mismo con el embajador de USA, que pudo haber ido como ciudadano, como diplomático o como embajador, pero nunca en compañía de su esposo y menos para presentarlo como tal haciendo gala de su homosexualidad, en una clara gestión de promoción de las prácticas LGTB.

Pero además, si queremos entender con más claridad a que se refieren algunos dominicanos, cuando dicen que son culturas diferentes, les recuerdo que muchos Pre-Candidatos a la presidencia y a otros cargos electivos en Estados Unidos de Norte América han tenido que abandonar sus aspiraciones porque sale a luz pública una infidelidad, aún sea cosa del pasado, ¿Y aquí, que tenemos? ¿Presidentes, legisladores y alcaldes fieles? Y no me refiero a si está o no bien…, es que somos culturas diferentes. Y es cierto que debemos tratar de superar nuestras malas costumbres, por lo que en ningún caso debemos permitir que se promuevan y menos en las escuelas; pero no es menos cierto que tampoco debemos permitir que nadie, y mucho menos de fuera, venga a promover cosas que consideramos inadecuadas y reñidas a nuestros principios, aunque sepamos que hay cientos de dominicanos y extranjeros que comulgan con esas prácticas y podrán seguirlo haciendo sin que se les discrimine

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