Quizá esta expresión no es conocida por el gran público de hablantes del español dominicano. Si no se espera mucho de los mismos dominicanos, menos se espera de los hispanohablantes de otros países.

Aquí -en esta sección- se sostiene que “música de viento” es una expresión dominicana cuyo uso ha sido de circulación reducida, pero no por ello menos auténtica. Hay que explicar en qué consiste la música de viento.

Durante largo tiempo la música que se tocaba (interpretaba) en las zonas rurales (campos) se hacía con los recursos (instrumentos) con que se contaba (estaban al alcance). Esto quiere decir que el “perico ripiao” era lo que más se oía en los saraos.

Este "perico ripiao” según parece tuvo su apogeo en la región del Cibao. La música se tocaba con la ayuda de tres instrumentos: güira, tambora y acordeón. A este conjunto típico dominicano de música se añadió la marimba.

Hay que dejar bien claro que la marimba dominicana es diferente de la que se conoce en otros países. Consta de un cajón de madera montado sobre cuatro patas. En el frente lleva de tres a cinco flejes (láminas metálicas). Con una mano puntean los flejes. Con la otra golpean el cajón por un costado. El cajón es el elemento resonador. El músico se sienta sobre el cajón. Un lego en música puede explicar el sonido y el ritmo diciendo que es como el que produce el bajo (contrabajo) de otros conjuntos musicales que cuentan con instrumentos modernos.

Cuando a este conjunto musical primitivo se le añadió un instrumento de viento, saxofón, trompeta, u otro tocado con ayuda de la boca, entonces esa música comenzó a ser conocida como “música de viento”. Debe aclararse que esa expresión transitó más en las áreas rurales que en las urbes.

Según parece la expresión “música de viento” no se ha documentado, de modo que se ha perdido por falta de alguien que haya retenido por escrito la forma de llamar esa música.

Hay que añadir que cuando alguien invitaba a una fiesta y decía que era con música de viento eso le confería mayor categoría a la fiesta, de allí que “con música de viento” pasó a significar “de mayor elegancia, de mejor clase, fiesta importante”.

OCUPAR

“. . .en su impotencia por no poder regalarle juguetes a los niños pobres OCUPARON nuestros juguetes”.

Con respecto del verbo ocupar en esta sección se verá que se ha hecho una exageración del campo semántico de este y que en consecuencia su empleo aquí no es adecuado. Se examinará la raíz del problema, esto es, el porqué se incurre en este ensanchamiento. Al final se propondrá una solución.

No se perderá el tiempo y el espacio en enumerar todas las acepciones del verbo estudiado pues son muchas y la mayoría de entre ellas no aporta elemento de juicio para el tema que se trata en esta sección.

La acepción que mueve a confusión en el uso del verbo ocupar en un contexto como el que se encuentra en este caso es el que corresponde a “tomar posesión de un lugar, un territorio o un edificio”. Este ocupar puede corresponder a instalarse por las buenas o por la fuerza.

Cuando al principio de esta sección se utilizó el vocablo “exageración” para referirse al pecado lingüístico en que se incurrió en el uso es porque usaron como base la acepción transcrita y la llevaron más lejos de su alcance.

De la lectura de la acepción se desprende que este “tomar posesión” se refiere a “lugar, territorio o edificio”. De inmediato se deduce que las tres cosas mencionadas son inmuebles. Mal podría utilizarse el verbo con el valor de “apoderarse” de objetos muebles como en el caso de la cita.

El Diccionario del español actual, de Seco, Andrés y Ramos trae una acepción de uso en el campo jurídico que corresponde a “aprehender una autoridad algo a alguien”. Con esta mención se corrobora lo planteado más arriba de que ya antes de esta ocasión se había detectado el uso para “coger, apoderarse, apropiarse, adueñarse”.

Este uso no es un caso aislado. Ya antes se había detectado en algunas reseñas periodísticas. Si no se había tratado antes es porque no se había dado con el origen de la expansión atribuida al verbo. Ha de tenerse en cuenta que el único diccionario que mienta este uso y le dedica un espacio es el DEA antes citado.

MÁQUINA

Este vocablo ha sufrido una evolución interesante en el español dominicano. Hay que advertir desde el principio de esta sección que el término se toma aquí con el valor de vehículo automotor.

En República Dominicana, Cuba, Puerto Rico y Bolivia se entiende que una máquina no es solo el conjunto de piezas o aparatos que se mueven de modo coordinado para transformar una energía en otra o en un trabajo determinado. Es además un automóvil.

El interés por la voz del título la despierta, como se señaló antes, la evolución de esta. En la actualidad es en República Dominicana un automóvil lujoso y llamativo, tal y como lo asienta el DED.

En tiempos ya dejados atrás una máquina era cualquier tipo de vehículo de motor, es decir, no solo el automóvil. En los campos dominicanos solían denominar de esa forma todo vehículo que podía servir para el transporte de mercancías o personas.

Esta acepción rural y ya casi en desuso la consigna el DED como era de esperarse aunque no aparecía todavía en el DAA. Ese es un rescate que se ha hecho de un modo de habla casi agotado como consecuencia de la urbanización a que se ha visto sometida la República Dominicana.

Otro asunto interesante con referencia a esta palabra del título es que en Haití llaman machin (máquina), usado como término genérico para cualquier tipo de vehículo, entre otros, lo que en francés conocen con el nombre voiture (automóvil).

Ha de llamarse la atención acerca de la similitud que existe entre la vieja máquina dominicana y machin del haitiano, en cuanto al campo semántico y, hasta en cierto modo, en la escritura y pronunciación, con el consiguiente alejamiento de las raíces francesas habituales de esa lengua. Con esto no se sugiere que la voz haitiana sea derivada de la dominicana, pero sí que existe entre ellas un parecido que es oportuno destacar.

PEAJE

“De todas formas tendrá que manejar muy bien el trecho de 9 meses que resta. Habrá que ver que PEAJES paga o está dispuesta a pagar, y cuáles se le exigen y se le imponen”.

Desde el principio hay que aclarar que en caso de la cita se trata de una candidata, es decir, una persona que se presentará a unas elecciones.

En la lengua común el peaje es el dinero que se paga para tener el derecho de transitar por un lugar. También es el sitio donde se paga este dinero.

Ahora bien, si se lee al amparo de esos significados la oración copiada no tiene sentido. Para buscarle sentido a lo que el columnista desea expresar hay que recurrir a otros medios menos ortodoxos que los diccionarios.

El peaje en la bolsa es el pago de las comisiones por las operaciones bursátiles hechas en otra ciudad. Esa es una acepción americana que pertenece al español de Chile. En Chile y Paraguay es el pago a un delincuente hecho bajo amenaza de agresión en un lugar apartado. En El Salvador es un soborno y se usa con carácter festivo.

Todavía interpretado con ayuda de estos americanismos la oración del ejemplo de uso continúa sin develar los misterios.

El DUE de Ma. Moliner proyecta un rayo de luz para entender el sentido de lo expresado por el columnista. En ese diccionario en el apartado para peaje se encuentra esto: “Se usa también en sentido figurado”.

El DEA de Seco, Andrés y Ramos trae dos ejemplos de uso del sustantivo. Uno de ellos es en tanto que pago por oír música en una estación de radio. El otro es un ejemplo en el que se anuncia que ya no hay que pagar peaje, vale decir comisión, para obtener una concesión de obra.

Debe hacerse mención de que algún uso existe acerca de la palabra peaje como pago en general por un favor o preferencia mostrada. En los casos en que se expande el uso de la voz en estudio hay que destacar que hay un intercambio en dinero.

En el ejemplo que se reprodujo al principio de esta sección no se presume, o no se implica, que haya dinero que cambia de manos, sino más bien se trata de concesiones sociales o económicas tendentes a atraerse el voto a favor de un candidato que en el momento de las elecciones ejerce el poder.

Del texto del ejemplo citado se desprende que la libertad que se toma con respecto de lo que peaje es, o era, y sus posibles extensiones, son demasiado liberales para poder aceptarlas como justas y consecuentes con la evolución de la lengua. Debe por lo tanto censurarse este tipo de libertades del estilo que se comprueba en el texto reproducido.