Pedernales ha sido tan hundido en la mendicidad que, allá, cada vez más personas hasta aplauden cuando sus propios verdugos les clavan las dagas. Entendible, pero inaguantable.

Manipulados hasta los huesos, aplaudieron cuando la estadounidense Alcoa Exploration Company y otras locales exprimieron sin piedad, durante casi medio siglo, la bauxita y otras materias primas de la Sierra Baoruco. Aplaudieron o callaron cuando el gobernador perredeísta (1978), profesor Ruperto Vólquez Medrano, fue desmentido por su propio gobierno tras denunciar el contrabando por la frontera.

Aplaudieron cuando políticos locales, en los años 90, llevaron e instalaron en el pueblo al “mesías” Moisés Marchena, fallecido luego en la cárcel, imputado por sus “excelentes acciones comunitarias”. Aplaudieron cuando se robaron Bahía de las Águilas y todo su entorno rocoso, con el argumento de tierras fértiles.

Aplauden cuando los mismos políticos, grandes y chiquitos, culpables de la miseria generalizada, montan espectáculos denigrantes personalizando las dádivas que “boronean”, pese que las adquieren con fondos estatales, nunca de sus bolsillos atestados de pesos y dólares de origen no santo.

Aplauden y se derriten de emociones ante el menor asomo de demagogia porque nunca distinguen a los demonios disfrazados de salvadores.

Y por ahí comienza la desgracia. Pero… hasta un día.

Ahora, la propuesta desde el Congreso es la construcción de un muro. Se aterran en la capital por la intensa movilidad de haitianos. Solo así miran para allá.

El polémico diputado reformista por la provincia oriental La Romana, Pedro Botello, ha introducido un proyecto de ley para la construcción de un muro físico a lo largo de los 388 kilómetros de la frontera dominico-haitiana.

Él se ha montado sobre el tsunami de opinión mediática provocado por la retención abrupta del reputado cardiólogo Pedro Ureña y un grupo de amigos que, motorizados, hacían turismo de aventura por la carretera internacional. Fueron interceptados el 10 de noviembre de 2018 por una turbamulta de haitianos armados.      

Pedernales urge de un muro, sí. Pero un muro contra la ignorancia. Contra el desempleo que ha tocado fondo. Contra los farsantes. Contra la indiferencia. Contra la delincuencia y las drogas, y contra quienes las patrocinan con su silencio o su bulla de ocasión. Contra los promotores de indigencia y libertinaje, y contra los sepultureros del desarrollo integral. Y ese mismo muro necesitan los haitianos, agobiados por un Estado caótico y corrupto.

Porque el que proponen los vivebien dominicanos no solo resultaría incosteable desde el primer día, sino que no abarcaría el territorio aéreo y marítimo, ni detendría a las grandes mafias. Nada, ni nadie, para al crimen organizado; tiene medios y dinero para sobornar. El resultado inmediato sería un encarecimiento de todo, hasta de la “trata de blancas”.

Con el nivel de desprecio por Pedernales (74.6% de pobreza y 36% de indigencia), resulta una ofensa el solo pensar en una muralla a lo largo de la línea que divide los dos países caribeños. Vea en este link una historia sobre el “invento” de Donald Trump para contener las migraciones por México. 

https://www.eleconomista.com.mx/opinion/Los-costos-del-muro-20180313-0131.html.

La situación de Pedernales y demás provincias fronterizas no está para hacerse el gracioso. Nada de gracia tiene el aprovecharse de coyunturas para buscar figureo mediático y lavarse las manchas de incursiones parlamentarias desafortunadas producto de la falta de inteligencia emocional. Sobre todo cuando se juega con la dignidad de pueblos sojuzgados, eternamente fuera de la agenda legislativa salvo para discursos hipócritas. https://www.eldinero.com.do/11682/provincias-que-lideran-el-indice-de-pobreza-en-republica-dominicana/.

Quienes planteen el gasto de miles de millones de pesos en la edificación de una larga pared anti-inmigración, mientras los pobladores de la frontera se mueren de hambre, deberían recibir un repudio generalizado y hasta un azote si fuere necesario. Por indolentes.

Pedernales debe zafarse ya del conformismo y labrar desde ahora el camino hacia el futuro. Recuperar la capacidad de rebelarse. De criticar. No tiene tiempo que perder. Orbita en las puertas de la desaparición.