Jesús dijo: "amad a los que os maldicen, bendecid a los que os ultrajan y orad por vuestros enemigos para que seáis perfectos como vuestro Padre que está en los cielos." Tarea difícil impuso el Cristo, pero no imposible.
Amar a nuestros seres queridos, a aquellos que nos sirven cada día y regalan sonrisas y alegrías, es sumamente gratificante y a la vez fácil.
Amar a aquellos amigos que nos alaban la personalidad, nos regalan objetos y nos sirven desinteresadamente, es una bendición del cielo.
Amar a un niño recién nacido, agradarle, estrecharle contra nuestro pecho, es la sensación más hermosa que pueda existir porque con él nos sentimos inocentes también. Esto es fácil, beneficioso y muy agradable.
Amar a aquellos que te persiguen para hacerte daño, ya no es tan sencillo.
Amar a los que te infligen heridas morales, físicas y están al acecho de tus faltas, no resulta tan fácil.
Amar a quienes te engañan, estafan y pisotean, es tarea de titanes, sin embargo, si quieres cumplir con la encomienda del Divino Jesús, no tienes otra opción que perdonar ilimitadamente, tolerar y amar a todos.
¡Qué sensación maravillosa produce orar por nuestros detractores!. Cuando oras sinceramente por ellos, entonces el Amor toma sentido en tu vida, podrás comprender lo hermoso de tener un corazón limpio, puro y libre de manchas que impiden la exhalación de Efluvios de Amor.
Entonces, tus detractores son tus amigos más preciados, por ellos adquieres los méritos suficientes para alcanzar la Realización Espiritual. Ahora entenderás las palabras de Jesús cuando dijo: "si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis?, ¿No hacen también lo mismo los publicanos?."
No hay necesidad de ser enemigo de nadie, ama a todos sin distinción. Se pueden tener discrepancias en cuanto a los actos de las personas, pero las personas en sí mismas son creaciones de Dios, sus hijos, por lo tanto merecedoras de Amor.
En estos días de reflexión es necesario reecontrarnos con nosotros mismos, con nuestra Esencia Espiritual y desarrollar esos Valores que dan sentido a la vida
Si otros quieren ser tus adversarios y te acusan, persiguen y calumnian, perdónales y no te iguales a ellos cometiendo sus mismos errores, porque si lo haces, el ego habrá ganado, ya que habrá logrado triunfar en su juego de indisponer a las personas, dividirlas y enemistarlas.
Dijo el Señor Jesús: "En que os améis los unos a los otros demostraréis que sois mis discípulos". Ama a tus amigos, pero ocúpate de amar a tus perseguidores, orando y bendiciéndoles como indica el Cristo.
En estos días de reflexión es necesario reecontrarnos con nosotros mismos, con nuestra Esencia Espiritual y desarrollar esos Valores que dan sentido a la vida. Un buen paso en esta dirección es comenzar perdonándonos a nosotros mismos y luego también expandir ese perdón liberador hacia aquellos que en un momento de inconsciencia nos han afectado.
Si practicamos el perdón, entonces tiene sentido todo el sacrificio del Señor Jesús cuando en la cruz dijo: “Señor, perdónales porque no saben lo que hacen”.